24 de Marzo, Mi Tributo a un Desaparecido Reviewed by Momizat on . A veces escucho, aunque ya no tanto, frases cómo ¿Pero, cómo pudieron no saber? ¿Cómo pudieron no hacer algo? Cómo fue posible que ocurriera? ¿Cómo los dejaron? A veces escucho, aunque ya no tanto, frases cómo ¿Pero, cómo pudieron no saber? ¿Cómo pudieron no hacer algo? Cómo fue posible que ocurriera? ¿Cómo los dejaron? Rating: 0
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24 de Marzo, Mi Tributo a un Desaparecido

desaparecidosA veces escucho, aunque ya no tanto, frases cómo ¿Pero, cómo pudieron no saber? ¿Cómo pudieron no hacer algo? Cómo fue posible que ocurriera? ¿Cómo los dejaron? La primera reacción mía fue de “culpa” realmente sentí culpa de no haber hecho “nada” es decir algo para evitar el horror. 

Luego con el avance de la vida y con la madurez, sumado a haber conocido porque se fueron haciendo públicos los relatos del horror, supe que no hubiera podido hacer nada, ni yo, ni mi familia completa, ni mi barrio completo, en fin…. Nos hubieran masacrado a todos sin mediar palabra, eso lo supe después.

Cuando digo que en un momento sentí culpa, antes, mucho antes de esto sentí la pérdida, la ausencia, el espacio vacío, el hueco que dejó una persona que fue muy importante en mi vida y por no mucho tiempo, pero el tiempo que estuvo presente sí lo fue, y baya si dejó en mi su huella.

Ésta persona a quien llamaré “Carlos” porque en realidad no recuerdo cómo se llamaba, no por ingratitud, sino porque cuando dejó de estar y llenar ese espacio que ocupaba y de llenarlo de energía, luz y grandeza dejó un gran hueco que exhibía su ausencia; para luego ir aprendiendo que no debía preguntar por él, aunque no entendía bien por qué, pero era evidente que si lo nombraba o preguntaba mi vida estaba en peligro y ahí en primer lugar en forma voluntaria dejé de nombrarlo pero luego con el tiempo me olvidé de su nombre… aunque jamás de lo que su vida dejó en mí como ejemplo.

Lo primero que hice fue preguntar por él cuando no lo vi, y luego de pensar que estaba enfermo, pues como empleados de la Municipalidad de Córdoba que éramos, yo recién ingresada, muy joven e inexperta tanto en mis tareas como en todo lo relacionado con una efectiva función, y con la vida. Él era un hombre que seguramente tenía algunos años más que yo y en su función también hacía muchos años que se desempeñaba.

Al ser yo una empleada sumamente joven y sin muchos conocimientos salvo los de la educación formal, supo brindarme la asistencia y enseñarme el mejor modo posible la óptima manera de realizar mi trabajo sumándole a la calidad y excelencia, también la amabilidad, la cordialidad, el respeto, el servicio, y también el corazón.

Fue mi compañero de trabajo por algunas semanas, y supo dejar una huella en mí que jamás me ha dejado de acompañar, y ahora en estas palabras que escribo en su tributo, en agradecimiento y en reconocimiento de su grandeza, aún hoy y a tantos años sigue mi corazón oprimiéndose ante su ausencia…

Nunca supe qué fue de Él, nunca supe qué pasó con Él.  Solo recuerdo que cuando comencé a preguntar lo que seguía a mis preguntas ni siquiera era palabras en respuesta, sino gestos que me indicaban que no preguntara, o silencios, o caras que mostraban claramente que no querían responder, ante lo cual lo primero el desconcierto, y luego el enojo, hasta que en una de esas oportunidades y ya claramente emocionada exigiendo una respuesta a tanta no respuesta, otro compañero que me reconoció haber sido su amigo me tomó del brazo y llevándome lejos a un lugar en donde no nos pudieran escuchar me dijo muy acongojado, visiblemente emocionado y mirando el piso “no te enteraste? Vinieron y lograron avisarle que lo buscaban, saltó por la tapia, luego se escucharon corridas, disparos y no se sabe nada de él desde ese día (ya habían pasado al menos 2 meses)….

Luego me tomó por los hombros y me dijo”Cristina querida, sos una chica muy joven y por ello tenés el privilegio de ser muy ingenua también, te digo esto porque no quiero que te pase nada….no preguntes más…. No se sabe nada de él, y nadie quiere saber tampoco, a los otros dos amigos (los nombró) que también pensaban como él los fueron a buscar a la casa, tampoco se sabe de ellos.”

Eso ocurrió en el año 1978, marcó mi vida de un modo trascendental, no sé lo que fue que hizo justificara que “Carlos” y sus otros dos amigos fueran llevados de esa manera.  Pero qué pudo haber sido tan grave para qué fuera un “DESAPARECIDO”? Nada lo justifica, salvo la barbarie.

Tiempo después me di cuenta de que fue el pensar distinto, el ayudar a otros, el mostrar lo que consideraba un derecho mancillado hacia un compañero y exigir que se cumpla la ley, en fin SU PECADO FUE PENSAR Y CREER PODER DECIRLO SINTIENDO QUE ERA LIBRE DE HACERLO.

Es este mi humilde tributo a ese hombre GRANDE que me enseño a ser humilde y a mostrar que lo era.  Y para que de verdad LOS TOTALITARISMOS NO TENGAN CABIDA SOBRE LA TIERRA.   Mi humilde granito de arena.

Lic.Cristina Heinzmann
Psicóloga-Terapeuta
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