Celos Enfermizos, Tratando de Poseer a Quien Amamos en Forma Exclusiva y Sin Límites. Reviewed by Momizat on . El sentir celos es la emoción que en distintos grados une a quien ama con el objeto de su amor, el ser amado.  Éste puede ser su pareja, y también se puede dar El sentir celos es la emoción que en distintos grados une a quien ama con el objeto de su amor, el ser amado.  Éste puede ser su pareja, y también se puede dar Rating: 0
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Celos Enfermizos, Tratando de Poseer a Quien Amamos en Forma Exclusiva y Sin Límites.

celos enfermizosEl sentir celos es la emoción que en distintos grados une a quien ama con el objeto de su amor, el ser amado.  Éste puede ser su pareja, y también se puede dar en cualquier tipo de relación afectiva: hacia los hijos, hacia los padres, entre hermanos, entre amigos, etc.

Los celos son una emoción que en forma natural se da en todo tipo de relación afectiva.

La patología surge cuando el grado de esa emoción supera tanto el nivel que se transforma en un desear e intentar establecer en la relación la posesión del otro, ésta forma enfermiza llega a limitar la vida del otro a niveles de obsesión, y en forma de todo tipo de manifestación imaginable que le permita a quien ama limitar la libertad del ser amado, ante su temor patológico de perderla.

Quien ama de un modo así de patológico, cree que puede tener al otro y poseer a ese ser amado en forma exclusiva y sin límites. De modo que va a establecer un sistema de control y limitación que le hagan sentir que de ese modo poseso puede tener al otro de la manera en que se siente seguro/a.

Indudablemente que quien ama de un modo así es una persona que en forma patológica y enfermiza ama.  Es alguien que se siente inseguridad de sí, que siente poca o nula autoestima, que se tiene por una persona frágil y vulnerable, producto precisamente de esa falta de confianza en sí que proyecta en el otro, ese otro a quien ama y de quien desconfía al margen de cualquier acto que pudiere realizar.

¿Y que pasa con esa persona que está siendo de todos modos controlada y exigida?
Pasa que se producen en ella los efectos contrarios a los que quien cela busca, pues termina asfixiándose de tanto control y desconfianza, de tanto celo enfermo y de tanta limitación que lo más seguro es que se canse de la relación y la abandone, le dé un corte sano y necesario.

Porque a pesar de que ha hecho todo por conformar a los requerimientos y exigencias, no hay nada que conforme al celotípico, no hay nada que le tranquilice o le de seguridad, siempre hay para celar y mientras el celado ceda, mayor va a ser la exigencia porque el celoso patológico siempre va por más, y a una respuesta de aceptación en el sentido de que se le da la razón y el celado cede más en su libertad, aún esto es motivo de desconfianza para el celoso “por algo es que acepta” “tenía razón de desconfiar”….y así indefinidamente de modo que su vida se transforma en una tortura permanente vivenciada por ambos.  Porque el celoso también sufre y extiende ese sufrimiento a todo su mundo, a todo aquello que está a su alrededor.

Quienes estamos en el ámbito de la salud mental, consideramos que quien cela y de manera patológica, encuentra la razón de sus celos en los estratos profundos de su psiquis, en aquel espacio en el cual se ha formado la personalidad y tiene ésta su historia en los primeros años de la vida, en la infancia del individuo, en el momento en que vivenció y recibió aquellos mecanismos dentro de la relación entre ese niño y sus seres importantes de su mundo infantil, fundamentalmente sus padres y de éstos el vínculo con la madre es sumamente significativo en cuanto al modo en que se dio, pero de esto lo que más le afectó sin dudas es el modo en que ese niño percibió esos vínculos y esas vivencias que lo han determinado en la vida.

Es decir tal vez ese niño recibió cuidados, pero no los percibió con la vivencia que le permitiera luego formar en sí la vivencia, la sensación de seguridad, de confianza, de amor a sí, de aprecio de sí; significativos éstos como pilares luego de una personalidad firme y segura, confiada y fuerte que le van a permitir posicionarse en la vida con libertad, independencia, autoaprecio, autovalor, y confianza de sí.

Es decir que si bien en la infancia se dan muchas veces situaciones que le llevan a vivenciar por circunstancias reales al niño inseguridad, temor, desconfianza, carencia afectiva que luego le van a marcar en la vida, y  le llevarán posiblemente a ser una persona  que manifieste éstas faltas como personas adultas realmente vulneradas y vulnerables precisamente por éstas ausencias reales de contención y afecto.

Muchos de éstos niños y producto de la resiliencia, a pesar de éstas graves vivencias, pueden desarrollar una personalidad fuerte y sana no habiéndoles afectado éstas vivencias de un modo negativo, como se pudiera haber esperado dadas las circunstancias por las cuales atravesaron.

Pero hay niños que en éstas circunstancias sí fueron afectados y vivencian como carencia en su personalidad todas las vivencias y faltas que hubieron de vivenciar en su niñez y que fueron experimentadas con dolor y como ausencia que  desde sus mayores debieron ser expresados y manifestados como signos de amor y cuidado, de afecto y protección;  al no ser brindados, al no recibirlos ese niño, luego en la etapa de adulto en su propia personalidad lo manifiesta como inseguridad, deseo de posesión, expresión de vulnerabilidad como si en ese otro al que se une en la relación le transmitiera y le exigiera todo lo que como carencia vivencia y vivenció toda su vida, de modo que a ese otro, el amado, de ninguna manera le será posible darle aquello que en primer lugar no produjo, pero que fundamentalmente porque es un vacío existencial de ese ser que ama y que únicamente dentro de un espacio terapéutico, con psicoterapia podrá llenar.

Esos huecos en su personalidad, sólo son posible de ser cubiertos, “llenados” con formas y modos de la psicoterapia, que precisamente cubren lo que está carente y ausente y que la persona, el celoso patológico vivencia como un espacio que él trata e infructuosamente de llenar, de un modo contrario al que debiera, porque por supuesto no tiene porqué saber cómo, pero que si hace tratamiento psicológico, psicoterapia podrá llenar y así dejar de requerir a su objeto amado, que lo llene de un modo imposible para él, porque es un espacio que únicamente haciendo que la psiquis se retrotraiga a esos momentos en que se formaron como carencias, y una vez ahí, le es posible a la psiquis tomar y percibir la nueva impronta, el cambio, esa sensación de que ese hueco acaba de ser “llenado” psicoterapéuticamente.

A partir de ahí, la persona sigue con su vida, aprende a vivenciar las relaciones desde su adultez, y deja de sentir los celos en la manera patológica como antes los vivía, porque no percibirá en ese espacio psíquico la carencia, la falta, sino que ésta habrá sido reemplazada por la sensación de completud.

Como psicoterapeuta e hipnóloga clínica , he aprendido que hay técnicas eficientes y eficaces psicoterapéuticas, que me permiten con la aplicación de éstas más la técnica de la hipnosis clínica , que quien padece de celotipia en poco tiempo puede tener una vida sana.

También en los últimos tiempos y producto de pedido de pacientes que no podían venir a mi consultorio para recibir la aplicación de mi método de trabajo y así revertir los efectos nefastos de ésta patología, he compactado en CD las sesiones que brindo en mi consultorio y es así que ahora en el mundo de habla hispana, cada persona que está afectada de muchas de las patologías que trato con mi método de trabajo psicoterapéutico adquieren el CD, escuchan su contenido, las sesiones gravadas en él, y experimentan los cambios que les permiten vivir una vida en salud y libertad interior, que se manifiesta en la plenitud de su vida y en todos los aspectos de la misma como una forma de vivir en libertad de ataduras tanto psíquicas, como emocionales que en el pasado les afectaran.

Lic.Cristina Heinzmann
Psicóloga-Terapeuta
Centro Psicológico Compartir
Psicoterapia en Línea
www.centrocompartir.org

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