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La Anorgasmia (Primera Parte)

anorgasmia-articuloLa anorgasmia es una disfunción sexual que presentan las mujeres y se puede dar en forma primaria que es cuando nunca la mujer ha tenido en su vida sexual antes orgasmos, para pasar luego a la fase anorgásmica; y secundaria que es cuando en algún momento de la vida y luego de haber experimentado el orgasmo en su vida sexual, comienza a sentir la falta de éste.  Para que sea una anorgasmia, debe ser esto recurrente y durante un tiempo considerable que muestre que se trata de una disfunción.

También debemos tener en cuenta que para que se trate de una real falta de orgasmo deben haberse agotado todas las posibilidades en ésta mujer para la consecución del mismo, es decir el coito vaginal, la estimulación del clítoris tanto con la mano, o la boca u otro instrumento o juguete sexual, en forma conjunta o no.

Esto me parece fundamental de aclarar ya que es común tanto en la mujer como en el hombre que exista el errado concepto que ambos deben “acabar” a la vez (llegar ambos al mismo tiempo al orgasmo), y además que la mujer debe autoestimularse “mentalmente”, o sea que debe condicionarse a sí para llegar al orgasmo en forma conjunta con su pareja y esto si bien puede ocurrir, generalmente no es así.

La mujer tiene sus órganos sexuales diferentes, y diferente es el modo en que le llega y recibe la estimulación, por lo que no es tan sencillo que la estimulación sea tan inmediata en cuanto al logro del orgasmo, generalmente ella necesita de más tiempo.  Muchas veces cuando llegan a la consulta, tanto mujeres solas como en pareja, es una pregunta inmediata la que le hago respecto al modo en que la pareja hace la estimulación, y qué tiempo o hasta qué nivel de excitación esperan antes de la penetración, pues muchas veces la mujer no está lo suficientemente excitada y ahí es difícil que el varón luego de penetrar espere el tiempo suficiente como para que ella alcance esa fase, ocurre, pero es más difícil la espera de él, si ya ha introducido su pene en la vagina, porque el órgano masculino ingresa ya lo suficientemente excitado y no siempre puede el varón esperar mucho antes de su orgasmo y consecuente eyaculación.

Por eso es sumamente importante el diálogo en la pareja, el que él pregunte, el que ella diga y también pida lo que desea y muestre cuáles son las zonas o lugares en los que siente mayor estimulación, mayor placer, y también es bueno que le diga a su pareja si está lo suficientemente excitada antes de ser penetrada, esto será fundamental a la hora de diagnosticar una anorgasmia, pues desde mi conocimiento clínico, es muy común que luego de una primera o segunda entrevista, tanto la mujer supuestamente anorgásmica y su pareja comiencen a cambiar en su conducta y modo de relacionarse durante el encuentro sexual, y esa mujer que hubo de sentir y a veces durante mucho tiempo que era anorgásmica, y se sentía “frígida” pues es común que exista el concepto peyorativo de asociar anorgasmia con frigidez, luego de modificar el modo de comunicación con su pareja, y de haber también su pareja modificado según la psicoeducación recibida, ésta mujer comience a sentir y disfrutar del orgasmo.

Muchas veces la falta de orgasmo se debe al embarazo, y ya sea porque éste es un embarazo dificultoso y la mujer teme sentir un placer tan intenso y por ende debido a éste perjudicar al bebé que lleva en su vientre, de modo que psíquica y emocionalmente se predispone a no sentirlo.

También le ocurre a muchas mujeres que al llegar al climaterio, y a la posterior menopausia tienen por creencia que ya no sentirán más deseo sexual y se predisponen a no sentir placer de modo que la frecuencia en las relaciones sexuales es menor.

También la vagina por falta de hormonas está más seca y eso produce dolor (Dispaurenia), ello dificulta la sensación de placer y por consiguiente también una menor intensidad en la sensación de placer que no llega a la fase orgásmica.  Luego está el falso concepto de que al llegar a la etapa de la menopausia, y luego la etapa de la adultez mayor, o vejez también esto incidirá en no sentir el suficiente deseo, las relaciones van disminuyendo, la mujer y también el hombre como consecuencia a esto sienten menos deseo sexual porque precisamente se han preparado para que sea así;  sin embargo aquellas parejas que siguen disfrutando la frecuencia sexual, también vivencian sus orgasmos y placeres sexuales precisamente porque no se detienen por motivo de la edad, sino que se disponen a vivenciar su sexualidad plena aún en la vejez.

Otras veces ocurre que la falta de deseo sexual y por ende la del orgasmo como culmine de ese encuentro se produce y debe a que existe en la pareja una mala relación, no hay deseo sexual, no hay deseo de compartir la vivencia del placer juntos, y por ende la mujer acepta muchas veces de mala gana y por cierto que no le va a ser posible que su excitación sea lo suficiente como para el orgasmo.  Cuando esto se repite en el tiempo, la mujer llega a padecer de ésta disfunción.  En otras ocasiones son los medicamentos los que inciden negativamente, en otras ocasiones son enfermedades tales como depresión, o alguna otra enfermedad que lleve a consumir medicamentos psicofarmacológicos que afectan la vivencia del deseo y por ende también la experiencia del orgasmo.

También son causa de falta de deseo y por ende de falta de orgasmo el que la mujer consuma drogas o alcohol, así como un intenso estrés y también el cansancio físico contribuye, las demasiadas preocupaciones, etc. Es decir infinidad de hechos y motivos pueden desencadenar la anorgasmia, un terapeuta debe hacer una amplia profundización de las problemáticas que pudieren desencadenar ésta disfunción, orientar, psicoeducar, y brindar psicoterapia si ameritara.

Me voy a detener ahora en aquellos problemas o dificultades que inciden a la hora de la verdadera entrega de la mujer en el momento sexual, en el momento de vivenciar el deseo, la excitación y el posterior orgasmo.  Porque una mujer es una completud, en la cual incide la educación, la sociedad, lo psicógeno, es decir que esa mujer concreta a la hora de vivenciar su plenitud sexual debe ser lo suficientemente libre como para dejarse llevar por esa vivencia intensa e íntima que experimenta.

En ella va a tener que ver la educación que recibió en su casa, los sí o los no respecto a su sexualidad que hubo de recibir, si hubo o no una disciplina rígida, el modo en que abiertamente se hablaron con ella en sus años de niña, púber y adolescente aquellas necesarias pautas educacionales respecto al sexo.  Si hubo naturalidad en esto o tabú, si hubieron preceptos religiosos estrictos que inhiben de desarrollar una sexualidad con placer, o tal vez si esa educación fue positiva en el sentido de mostrar en forma natural y amorosa lo bello que tiene el sexo y la sexualidad bien vivida y con amor.

Todo esto previo van a hacer que ésta mujer concreta en el momento de vivenciar su sexualidad sienta placer o se inhiba en sentirlo; lo sienta pero no tanto como para alcanzar el orgasmo; y también puede ocurrir que sienta el suficiente placer pero se impida psíquicamente a sí misma el abandonarse al placer supremo del orgasmo por distintos motivos:

  • Porque no tiene una suficiente autoestima y siente que no merece esto, porque teme a que al sentir ese máximo placer algo malo y terrible le ocurrirá como por ejemplo que perderá el control de sí misma.
  • Porque siente que si es una “buena mujer” no debe disfrutar del sexo y se inhibe al máximo placer.
  • Porque siente vergüenza de experimentar su sexualidad, o culpa, hay casos en que siente verdadera “fobia” del orgasmo y cuando se siente lo suficientemente excitada huye de él.
  • Porque se inhibe del contacto corporal con el otro de modo que vivencia su sexualidad hasta límites que le permiten dar el placer a su compañero.
  • Etc.etc.etc.

Lic.Cristina Heinzmann
Psicóloga-Terapeuta
Centro Psicológico Compartir
Psicoterapia en Línea
www.centrocompartir.org

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