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Hipocondría, El Miedo a Tener, o la Convicción de Padecer Una Enfermedad

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El (DSM-IV) “manual de diagnóstico de los trastornos mentales” califica a la Hipocondría como “Trastorno Somatomorfo”, definiéndola como “preocupación y miedo a tener, o la convicción de padecer, una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas somáticos, (en donde) la preocupación persiste a pesar de las exploraciones y explicaciones médicas (lo cual) provoca un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo” evidentemente no debe haber “delirio” y esas preocupaciones no se refieren sólo al cuerpo(a lo físico) sino también a lo emocional y a lo psíquico.

Decimos entonces que en quien padece de hipocondría:

  • no hay delirio.
  • no hay simulación.
  • el paciente está muy preocupado por lo que siente y considera una enfermedad.
  • ésta preocupación afecta su vida tanto en lo físico, como en lo social y laboral.

Hipocondría: quien la padece es una persona que tiene un muy particular modo de mirar hacia sí, esto lo caracteriza, define y condena, pues es en ésta relación tan estrecha entre su propia conciencia de sí, en la cual la enfermedad tiene un lugar preponderante, y yo diría absolutamente importante, tanto que siempre está haciendo esa búsqueda hacia la enfermedad, que como dije anteriormente no sólo está o debe estar en su cuerpo, sino también en su psiquis, en su emoción, etc.

De todos modos el que padece de hipocondría, es a su cuerpo, a su físico al que atiende en forma permanente, analizando y registrando cualquier molestia, síntoma, o malestar al cual le da absoluta importancia, interpretándolo como una “enfermedad grave”.

Ante la presencia de éstas molestias, síntomas, o sensaciones que le vienen de su cuerpo, que van desde una simple tos, picazón, molestia de la índole que sea, cansancio (luego de haber hecho un esfuerzo no acostumbrado tal vez se sienta agitado o que su corazón late más a aprisa), esto es suficiente para que se dispare en él el mecanismo de pensamiento que rápidamente se transforma en la certeza de una enfermedad.

Como cuando percibe éstas sensaciones y a partir de ahí sigue atendiéndolas prestándoles una importante atención, éstos síntomas o molestias se van agravando con el paso del tiempo es ahí cuando consulta con su médico, el cual luego de revisarlo generalmente le dice que “no hay de que preocuparse” éste cree esto un tiempo o descree de inmediato, pero lo que es más seguro es que luego ya conectado nuevamente con la molestia, ésta a su vez le justifica su preocupación o alerta, tornándose nuevamente en un círculo vicioso del que indudablemente el enfermo de hipocondría no puede salir, sintiéndose cada vez más enfermo, considerando que el médico no sabe lo que dice, puede que en éste momento de la historia de la enfermedad vuelva a consultar con otro especialista, y repita una y otra vez la interconsulta cambiando nuevamente de profesional; todo lo anterior contribuye a que el permanente malestar le lleve a sentirse muy mal, decepcionado, y con un importante cambio en su vida de relación, en su conducta, en su rendimiento laboral y también en su rol familiar y afectivo, todo ello con la consecuente disminución de su calidad de vida.

Lo anterior nos lleva a reflexionar acerca de ¿Es el hipocondríaco un enfermo realmente?
Al hipocondríaco se le ha dado en llamar “enfermo imaginario” pues es en su mente que ésta enfermedad comienza, pero ello no significa que no esté enfermo, sino que su enfermedad es y comienza con esa particular apreciación de si, de sus síntomas y/o sensaciones y del concepto que tiene de los mismos.

Indudablemente está enfermo, y a esa enfermedad hay que tratarla, el tratamiento es mediante la Terapia Psicológica (no hay otro modo) aunque si bien es cierto que en casos graves y debido a la gran ansiedad que sufren es necesaria la asistencia del médico psiquiatra y éste prescribirá la medicación pertinente.

Según mi experiencia clínica, de las personas que han consultado por su problema psicológico, por los síntomas hipocondríacos que vivencian, siempre han tenido el conocimiento de que lo que padecen es ésta enfermedad, es decir que responde a la bibliografía existente en el sentido de que comienza con sus síntomas físicos y luego se da cuenta por lo general porque el profesional al que recurre, muy comúnmente el médico de cabecera o de familia, que es quien le hace ver que lo suyo no forma parte de una enfermedad concreta, sino de una enfermedad de su psiquis, pues el enfermo hipocondríaco y en contra de lo que supone el concepto popular, sí es un enfermo, pero su enfermedad radica en que ha ido interpretando todos los malestares, sensaciones, síntomas y signos de su cuerpo en el sentido de que son producto de una enfermedad, y la mayoría de las veces de una enfermedad muy grave tal como cáncer, sida, HIV, alzheimer, demencia senil, trastorno de pánico, enfermedad coronaria, etc., etc.

Siempre siente que la enfermedad que padece es grave, y cree que va a morir por consecuencia de ésta y pronto.

Como decía previamente el paciente con hipocondría consulta al profesional de la salud mental psicólogo o psiquiatra, en esa consulta ya tiene por sí o porque otro profesional le ha dado el diagnóstico el concepto de que padece de hipocondría, tiene muy claro el desarrollo de los síntomas y con que enfermedad se corresponde.

Este paciente indudablemente debe hacer psicoterapia, y es una psicoterapia que generalmente y según la metodología que se aplique lleva su tiempo, es un tiempo que dentro del espacio terapéutico está enfocado a modificar la impronta psíquica que le da como respuesta a la sensación cualquiera que le envían sus sentidos, la respuesta de que ésta está relacionada con alguna enfermedad.

Por otra parte también es común que ante la presencia de la muerte o la enfermedad de algún familiar o persona cercana, sienta los síntomas relacionados con esa enfermedad.

Suele ocurrir como a mi último paciente hipocondríaco que creía padecer una enfermedad (“a los músculos”), producto de la enfermedad que en ese momento previo de comenzar a sentir los síntomas había terminado con la vida de un familiar mayor y lejano, de la cual sólo conocía el nombre… Cuando vino a la consulta dijo tener esa enfermedad, o mejor dicho creer tener esa enfermedad aún sabiendo que lo que padecía era de hipocondría, pero los síntomas que le enviaba su cuerpo estaban totalmente según su conocimiento relacionados y concordantes con la enfermedad de ese familiar.

De su relato se desprendió que al día siguiente de tener el conocimiento de que éste familiar la padecía ya desde esa misma noche comenzó a sentir todos los síntomas “que creía se manifestaban con esa enfermedad que padecía su familiar” y le ocurrió lo que le ocurre al enfermo de hipocondría, característica del “enfermo imaginario” – éste siente o cree sentir todos los síntomas que tiene quien realmente padece de la enfermedad; es esto lo que le ocurre a mi paciente y por eso luego de una noche verdaderamente “de terror” tal sus palabras, se decide a asistir a la consulta y ahí comienza el tratamiento psicológico, en el caso concreto del que hablo es con la aplicación de la Hipnosis Clínica además de la metodología cognitivo.conductual por considerar que es lo que más aplica para el tratamiento de ésta enfermedad.

Hay en el enfermo de hipocondría un particular contacto como ya dijera con cada uno de los signos y sensaciones que le envía su cuerpo y que por alguna razón ha aprendido a interpretar como producto de una enfermedad que padece.

Suele decirse que como causa estaría el haber pertenecido a una familia cuyos miembros son personas que manifiestan éste modo de sentirse y creerse enfermos, éste niño otrora y ahora adulto hipocondríaco ha copiado ésta conducta identificándose con ella, digamos que ésta sería una explicación en torno a las causas.

He observado en los pacientes a los cuales he tratado que la causa ha sido generalmente ya sea por haber sido muy sobreprotegidos, y fundamentalmente sus progenitores haber detenido su mirada hacia ese niño sobretodo y fundamentalmente en el momento en que éste estaba enfermo o manifestaba una sintomatología concordante con la enfermedad; ese niño ahora adulto puede recordar que esos eran momento de importancia para su vida, particularmente placenteros en el sentido de la particular y positiva atención que le era prestada por la madre, aunque también el padre u otros miembros de la familia.

También he podido rastrear en la historia de otro paciente que era particularmente importante para los progenitores el momento cuando niño en que se manifestaba alguna enfermedad, ésta era vivenciada de manera catastrófica e inmediatamente se tendía a buscar y brindar la medicación destinada a acallar esa sensación, dolor o cualquier modo expresivo que manifestaba este niño tomándolo como enfermedad, sin hacer presente a ese infante que el dolor, la fiebre, un hematoma, cualquier tipo de manifestación o sintomatología que devolvía su cuerpo no necesariamente era una enfermedad, si lo era no tenía porqué ser catastrófica y además tampoco ser negativo porque forma parte de la vida, de su cuerpo y la manifestación que hace éste de algún síntoma que pudiere ser molesto pero esperable.

Cuando en el espacio familiar se toma a la sensación con tal gravedad, a la enfermedad como una catástrofe, entonces la persona va aprendiendo que todo lo que siente desde su soma (cuerpo) es dañino, cualquier picazón, urticaria, adormecimiento que puede ser producto de un malestar ligero e insignificante va a ser para él la antesala de una enfermedad que “seguramente lo llevará a la muerte inmediata”.

Pues ocurre que en ésta enfermedad psíquica cuando la sensación corporal es interpretada como enfermedad, comienza en ésta persona una respuesta ansiógena, angustiosa, temerosa, que junto a su pensamiento le lleva a un círculo vicioso de vivencias corporales que no hacen sino “hacerle creer que esos síntomas, esas sensaciones, ese grano, ese lunar, esos latidos se agravan a cada segundo, se agrandan cada vez más y tiene ahí lo que se llama una alteración desde sus sentidos, y si bien es cierto no es un delirio, sí es desde su apreciación subjetiva y psíquica totalmente desvirtuado y no correlacionado con la realidad.

Es bastante común que el hipocondríaco cuando está envuelto en éste círculo de atención en su cuerpo, en ésta especial y particular sensación que éste le devuelve, sienta y note que la sensación se agranda, su molestia es mayor, emocionalmente siente que esto es así, no siendo pocas las ocasiones en que así comience una enfermedad o reacción psicosomática.

El enfermo hipocondríaco también además de la ansiedad que padece tiene síntomas de depresión, no debemos olvidar que hasta tiene un diagnóstico y éste es la respuesta a toda la florida y amplia sintomatología que ha sentido en su cuerpo, ha pasado tiempo, ha vivido éstas manifestaciones, sensaciones y síntomas que le devuelve su cuerpo con un gran sufrimiento.

Debemos tener presente que la mente de ésta persona está enferma, su psiquis está enferma en el sentido de su apreciación de la particular realidad que vive, donde la enfermedad es el centro, la preocupación constante, el timón de su vida.

Debemos tener presente que la ansiedad que le producen los síntomas, le devuelven la sensación cada vez más grande de su dolor, de su molestia, de su apreciación dolorosa, ante la cual como está presente permanentemente, acapara toda su atención, se agranda y agrava cada vez.

En el paciente más reciente que está en tratamiento psicológico conmigo se han producido síntomas de dolor corporal que lo han llevado a no poder incorporarse, creer que su enfermedad le ha producido una invalidez permanente, la sensación de dolor se iba agravando cada vez más, relacionado con ésta percepción cada vez mayor era su ansiedad y por ende luego aparece la depresión producto de sentirse cada vez mas enfermo y si bien sabe que es producto de su mente, no por eso, a pesar de querer, es posible que deje de sentirse enfermo.

En el enfermo hipocondríaco encontramos tres diferentes modos en que se manifiestan sus síntomas o la respuesta que él nos da cuando hacemos la anamnesis:

Desde el pensamiento (cognitivo): se preocupa por todo lo relacionado con su cuerpo e interpretado por él como enfermedad.

  • hay en él un modo específico de pensamiento, ensimismamiento (rumiación) que lo lleva a estar concentrado sobre sí y sobre el posible resultado de éste (que siente ahora) particular síntoma y la enfermedad que éste le produzca.
  • apreciación significativamente excesiva sobre sí, su cuerpo, el modo en que recibe de éste las sensaciones, todo esto desde su particular modo de ver, apreciar y darle el significado hacia la enfermedad.
  • ésta particular autoobservación es siempre con la mirada hacia lo negativo, catastrófico y peligroso para su vida.

Desde lo Emocional:encontramos en el hipocondríaco ansiedad, angustia, miedo, temor éste es siempre desproporcionado con la sensación recibida, es muy común la ciclotimia.

Desde la conducta: es muy común que hable siempre de sus síntomas, molestias, dolencias, enfermedad, (no es en todos, he tenido pacientes que no hablan de esto ni siquiera con sus familiares).

Siempre están informándose acerca de las enfermedades.

Ante la simple sensación que recibe o cree recibir de su cuerpo, a continuación pone su atención para comprobar si esto es así, si se vuelve a repetir, que tan grave es, la magnitud de la misma, etc.

Visita a los profesionales de la salud, descreyendo de éstos; tal vez al principio crea, pero no le dura mucho su convencimiento acerca de que no padece enfermedad y termina creyendo en su propia apreciación, concepto y convencimiento acerca de lo que interpreta como una grave dolencia o enfermedad.

Todo lo anterior lo lleva a alejarse de las distintas actividades sociales, familiares, de interrelación con quienes forman parte de su mundo tanto en lo afectivo, como en lo profesional o laboral, entonces éste aislamiento lo confina y se produce más ensimismamiento, se siente cada vez más enfermo, y es atrapado por ésta espiral cada vez mayor de la cual no puede salir, al menos solo y sin la ayuda de su familia y del profesional tratante.

Si bien la hipocondría es un trastorno de los llamados somatomorfos, teniendo de ésta manera una entidad totalmente independiente por sí, es muy común que quien la padece muestre además síntomas de ansiedad y depresión.

La ansiedad produce por ejemplo palpitaciones, abundante transpiración, temblor, dolor de cabeza, etc. Si esto es observado sólo en su manifestación puede ser mal diagnosticado.

Otra consecuencia muy común es que tal ansiedad genere consecuencias en el físico como las llamadas psicosomáticas: úlceras, hipertensión arterial, soriasis, etc.
Tratamiento Psicoterapéutico con aplicación de la Metodología Cognitivo.conductual e Hipnosis Clínica:
En mi experiencia clínica he recibido muchas personas que padecen ésta patología. De éstas un gran número sólo viene a la primera consulta, luego no regresan. Los que sí han permanecido con el tratamiento, tienes los resultados buscados, es decir una reeducación, reaprendizaje respecto a la modificación de los patrones psicógenos relacionados con el modo en que esas señales de su cuerpo son interpretadas por el enfermo hipocondríaco.

No sólo hay que trabajar en ésta readecuación de pensamiento y de apreciación relacionada con el concepto que tiene de lo que es enfermedad, y de que las personas no porque sienten tal o cual molestia están enfermas, sino que pueden estarlo o no y si lo están debe ser así diagnosticada ésta por el facultativo.

Del modo que el trabajo es mediante metodología psicológica y con la ayuda de la hipnosis mostrarle distintas sensaciones ya hacerle darse cuenta que éstas no están relacionadas con su enfermedad, mediante la psicoterapia se le ayuda a dejar de temer al síntoma o signo de su cuerpo e interpretarlo como enfermedad, dándole la posibilidad que se acostumbre a sentirlo, permitirle e incentivarle a sentirlo y acrecentarlo en el consultorio mostrándole que no pasa nada y por lo contrario, sí el temor deja de estar y la ansiedad que lo acompaña también.

Como el paciente hipocondríaco siempre está pendiente de las enfermedades, sobre todo de quienes lo rodean, o siguiendo programas o publicaciones en que se habla de éstas, se le sugiere que no lo haga, se trabaja sobre ello para crear otro tipo de atracciones en él, que le lleven a dejar de mirar y atender a lo físico, a la enfermedad.

Se le sugiere también que deje de leer los prospectos de los medicamentos por ejemplo y todo hecho similar a éste como hablar de enfermedades, etc.

El paciente va aprendiendo a cambiar su pensamiento, su apreciación de sí, a dejar de estar pendiente de su cuerpo, de lo negativo o lo que él interpreta como negativo que su cuerpo le envía mediante sensaciones. Va aprendiendo a comprender que si hay un síntoma que sí es enfermedad esto es natural, y que sólo ante la presencia de ésta en forma concreta debe acudir a su médico, y aprender que su enfermedad es objetiva, que si existe el médico la encuentra y actúa en consecuencia.

Va cambiando de modo de apreciar su realidad, deja de tenerse como primer objeto interesante para permanentemente ver e insistentemente apreciar, como así también se le enseña a discriminar lo importante en su vida y a detener su atención en todo aquello que hasta ahora ha dejado de lado por observarse sólo a sí mismo y a su cuerpo como objeto de atención. Aprendiendo a modificar, darle otro significado a las sensaciones que recibe de su cuerpo, aprende a discriminarlas, a no tomarlas siempre como algo negativo y producto de la enfermedad.

A partir de esto comienza a desarrollar en lo social, afectivo, y laboral totalmente otra función y acción que al tener éste cambio desde su pensamiento y acción, tiene como consecuencia una mejor y mayor calidad de vida. El trabajar junto al paciente para que éste aprenda a funcionar en su rol familiar, social, laboral distinto, va aprendiendo a manejar las distintas situaciones que se le presentan en éstos ámbitos, pues generalmente antes de iniciar el tratamiento y paralelo o como consecuencia a situaciones que se presentaban particularmente ansiógenas, estresantes, que le producían angustia o frustración, el paciente hipocondríaco nota como esto repercute en la agudización de los síntomas hipocondríacos.

Para el diagnóstico es necesario que la anamnesis devuelva que la persona manifiesta éstos síntomas desde hace por lo menos 6 meses, durante los cuales al menos 2 veces ha sentido padecer diferentes enfermedades.

Es importante hacer una exhaustiva búsqueda de elementos que confirmen que se trata de ésta patología, como aquello que trae el paciente y muestra que se han mantenido éstos síntomas en el tiempo, que ha sido descartado todo compromiso orgánico, que toda previa búsqueda de solución no ha dado su fruto, etc.

Con ésta sintomatología comprobada y la demanda del paciente hacia la cura se inicia el tratamiento psicológico con la aplicación de la hipnosis clínica y habiendo hecho un acuerdo terapéutico en el sentido de dejar claro al paciente que es una enfermedad que ha tardado en establecerse, mucho en diagnosticarse y también estará un tiempo considerable en irse, de modo que deberá comprometerse a iniciar el tratamiento y no dejarlo hasta obtener la cura y por ende obtener el alta terapéutica.

Ésta se da cuando el paciente ha aprendido a modificar su impronta y puede conectarse con su cuerpo, con sus emociones y sensaciones sin que ellas le signifiquen enfermedad, salvo cuando lo sea en concreto y por supuesto que aprendió a discriminarla y aceptarla como parte de la vida.

Los primeros pasos dentro de la psicoterapia son tendientes al manejo de su ansiedad, porque al aprender esto puede así estar en contacto con su cuerpo y el miedo así como su angustia van también desapareciendo.

La psicoterapia consiste en una sesión semanal de 1 hora, con la aplicación de la metodología terapéutica que más califica para ésta patología que es la Cognitivo.conductual con la aplicación de hipnosis clínica. Durante la psicoterapia como lo dije previamente se le enseña a modificar los pensamientos mediante las técnicas de reestructuración cognitiva: por ejemplo en el caso específico en el cual el enfermo hipocondríaco siente cada sensación que le envía su cuerpo como enfermedad, se le enseña a discriminar esto, a diferenciar un síntoma de enfermedad de una sensación que puede ser dolorosa o vaga pero que no necesariamente es motivo de daño permanente o enfermedad que puede llevarlo a la muerte; se le va enseñando a conectarse con lo positivo y bueno que le envía también su cuerpo, con las sensaciones gratas, de placer, a disfrutar de ellas y consecuentemente éste conocimiento va eliminando al otro.

Al aplicar la relajación sistemática, el paciente disminuye su ansiedad aprendiendo a “manejarla” y disminuirla en situaciones en que particularmente ésta se dispara y aumenta así los síntomas negativos que él confunde con enfermedad grave.

Es un tratamiento relativamente largo, el pronóstico es bueno y la persona llega a curarse, el requisito es hacer la terapia psicológica hasta obtener el alta terapéutica.

Lic. CRISTINA HEINZMANN
Psicóloga-Terapeuta
Directora de Centro Psicológico Compartir
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