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Depresión Postparto o Depresión Puerperal

depresión postparto¿Que es la Depresión Postparto? TRATAMIENTO.
La llamada “depresión Posparto o depresión Puerperal y en Estados Unidos de Norteamérica “la tristeza de los bebés”(baby blues), es un sentimiento de tristeza que se presenta en muchas mujeres luego del parto.

Éste trastorno emocional no es por otro lado extraño, sino que se presenta en un buen porcentaje de parturientas y luego de haber dado a luz. Aunque hay que reconocer que no todas quienes se enferman de éste particular estado depresivo son tratadas por profesionales, sino que muchas de ellas atraviesan el mismo sin asistencia pues se lo considera en lo común de la sociedad como un estado de particular vulnerabilidad emocional relacionada precisamente con todo el cambio que produce en la vida de la recién parturienta ese bebé recién nacido/a.

Por eso es muy importante que a la luz de esa particular manera y modo emotivo y altamente susceptible de la recién parturienta, el llanto continuado y constante, la particular y aparente indiferencia hacia el recién nacido y hasta el descuido por parte de la mamá, deben ser tomados como signos de alta importancia tanto de parte de los profesionales que asisten a la mamá como por parte de la familia y allegados a la misma, pues se trata de una enfermedad que hace sufrir mucho a quien la padece y también la sufre el niño recién nacido.

Esta particular depresión no tiene mucho de diferencia a la depresión común, en cuanto a los síntomas en general, sólo que se da luego del parto. A veces ésta se manifiesta no ya como una depresión, sino como “psicosis” puerperal(en la misma hay alucinaciones y al niño ésta mamá lo siente y sospecha poseído del alguien temeroso, del demonio, etc.)

Ésta “depresión de los bebés” o depresión posparto se comienza a notar en su aparición ya desde los días que le siguen al parto, y en forma natural va a seguir un proceso de aproximadamente entre 1 y 2 semanas. Cuando han pasado más de ese tiempo es necesario la consulta pues al alargarse el proceso, se alarga el sufrimiento para la parturienta y para su hijo que recibe un daño de esa mamá que no puede darle las atenciones que él necesita, que son tanto el alimento como todo el contacto afectivo absolutamente imprescindible para ese niño y para el consiguiente apego a la vida del mismo.

En la recién parturienta van a aparecer síntomas como llanto, accesos de éste sin aparente motivación, una gran oscilación o labilidad emocional, va a ir del llanto a la risa y así sucesivamente en períodos cortísimos de tiempo; aunque también lo más común es el llanto permanente, la tristeza, la sensación de cansancio, de fatiga, y con el acompañamiento de la falta de apetito y alteración del sueño, pueden dormir innumerable cantidad de horas seguidas, o tener un sueño totalmente alterado, muestran ansiedad, enojo fácil, se las nota con síntomas de agotamiento y también suelen presentarse síntomas de pánico, es decir temblores, “palpitaciones” “hiperventilación”, mareos y hasta desmayos, y todos éstos síntomas pueden confluir en ataques de pánico.

Es común también y lo que más asusta tanto a ella misma como a sus allegados la inexpresividad hacia el recién nacido, su alejamiento del niño, la falta de expresiones de afecto, esa absoluta falta de cariño hacia su bebé las asusta, la sienten como inexplicable, sienten ante esto que se desconocen a sí mismas, sus anhelos y deseos previos al parto y éstos sentimientos son totalmente diferentes, por lo que sienten remordimientos y se hacen responsables por sentirlos, y todo esto culmina en casos hasta sentir el “deseo de muerte del niño”, sentimiento éste que en pocos casos conocidos han puesto en práctica siendo causales de daño concreto, pero sin embargo ese sentimiento es tan fuerte y poderoso en su interior que además de llenarlas de “culpa” y remordimiento las asusta, de tal modo que generalmente no lo dicen sino al profesional que actúa en esos momentos.

En cuanto a cifras, y si bien como antes dije una gran parte de recién paridas con depresión posparto no son atendidas por esto, se considera que hasta un 15 por ciento de ellas llegan a sufrirla.

Cuando ésta patología se presenta como un episodio de manía, se manifiesta mostrando síntomas que van con fluctuaciones rápidas y severas de su estado de ánimo, pasan de la alegría a la tristeza, con una gran excitación cuando están alegres y con deseos hasta de suicidio cuando están tristes.

Todo esto produce una gran confusión en sus familiares, que se agrava cuando la paciente en lugar de sentir depresión, es un episodio de psicosis el que presenta, con alucinaciones en las cuales a veces el niño forma parte de un objeto temido, de algo o alguien que no quiere ver ni mirar, al que teme y cree que le puede hacer daño (cree que se ha encarnado un ser maléfico en ese niño) al cual rechaza, teme y no quiere contactarse con él.

Todos éstos síntomas forman parte de un cuadro psicopatológico que con una lógica asistencia psiquiátrica en casos agudos y psicoterapia se le ayuda, los síntomas se remiten (se van) y la madre puede retomar el vínculo con su hijo de un modo totalmente normal y satisfactorio.

En mi experiencia clínica puedo agregar que cuando la madre se presenta a mi consultorio es común que ya haya sido asistida por un médico psiquiatra que la está medicando. Ésta medicación disminuye los síntomas en su agudeza, pero la familia y la enferma sienten que necesitan que ella “vuelva a ser lo que era antes” y desesperadamente quieren que se empiece a comunicar con ese niño tan esperado y amado por la parturienta antes del parto, y totalmente diferente la misma ahora por la enfermedad.

En la consulta primera, ya comienzo a preguntarle a esa paciente todas aquellas preguntas que ni ella misma se atreve a contestarse pero que contienen esos sentimientos tan temibles por ella que la asustan y angustian. Al hacer esto lo que hago es hacerle conocer que si yo se de esto, es porque además de ella antes a alguien le han ocurrido, ha sentido y ha pensado lo que ella. Esto le hace conectarse con que su enfermedad es eso, una enfermedad que puede ser asistida, que puede curarse y que le permite luego que esos terribles síntomas desaparezcan y volver a tener una vida totalmente igual a lo que era antes a la presencia de ese niño, pero con la suma del mismo.

Es decir se trabaja primero concientizando su enfermedad, haciendo que la acepte, y trabajar luego con el modo en que ésta se presenta, así los síntomas se tratan y se remiten, para luego trabajar con el vínculo con ese niño, de modo de evitar que éste hijo resulte dañado por ésta enfermedad y sus consecuencias sobre él, haciendo de esa manera que si hubo daño éste se subsane en forma inmediata con el contacto reparador del vínculo de esa mamá con su hijo desde el afecto y la contención.

Cuando se han atravesado éstos caminos terapéuticos, ésta mamá ya está dispuesta para el alta terapéutica. Esto puede llevar desde un mes de tratamiento hasta 6 meses.

Lic.CRISTINA HEINZMANN
Psicóloga-Terapeuta
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