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Detrás del Suicido, la Depresión

drogasSi las tentativas de suicidio y el suicidio se producen frecuentemente por enfermedades psíquicas, sobre todo depresiones, psicosis y dependencias, es allí donde hay que actuar.

Diversas organizaciones lo hacen desde hace tiempo en algunas regiones del país. Ahora se busca que los conocimientos de su labor se expandan en toda Suiza. “Suicidio parece ser la única solución… Tras un intento de suicidio, mi vida adquirió gran valor”, revela derribando el tabú Marylou Selo, miembro de honor de la Asociación Equilibrium, uno de los miembros fundadores de IPSILON: Iniciativa para la prevención del suicido en Suiza.

Este centro de coordinación fue fundado un diciembre de 2003, el primer paso para crear una representación que agrupe a los actores en el esfuerzo de prevención. “IPSILON reúne 25 organizaciones regionales que están directa o indirectamente implicadas en la prevención del suicidio y el suicidio mismo. Participan, por ejemplo, médicos, psiquiatras, psicólogos, sacerdotes y grupos de autoayuda que acompañan por al menos un año a los deudos de quien se quitó la vida”, explica a swissinfo, Barbara Weil, representante del organismo cuya sede está en Berna.

Dificultad en la comunicación intercantonal 
Weil explica que la dificultad de la prevención a escala nacional radica en que cada uno de los 26 cantones suizos tiene su propio sistema de salud, que funciona de manera autónoma. “Se hace mucho a nivel regional, pero poco se sabe de estos esfuerzos en el cantón vecino. Suiza tiene la dificultad de la comunicación intercantonal y por ello es difícil trabajar en una estrategia de prevención nacional.”

“En ese aspecto tenemos un retraso en comparación con países como Finlandia, Suecia, Noruega y Canadá de 15 a 25 años”, añade.

¿Por qué la temática del suicidio sigue siendo un tabú? “Eso tiene una larga historia, envuelta en la religión ya que el suicidio es un pecado. Antes los suicidas no podían tener una sepultura en el cementerio y la familia completa era rechazada socialmente. En el siglo XVII y el XVIII era una salida ante algún acto reprobable para evitar manchar el honor de la familia.”

A esto se sumó la aparición en 1774 de la novela del alemán Goethe ‘Die Leiden des jungen Werther’ (Los sufrimientos del joven Werther) que provocó una gran ola de suicidios. “El Consejo Municipal de Leipzig prohibió en 1775 la venta de este libro, a mi juicio, la primera vez que se dictaron líneas a los medios para evitar el suicidio, ya que con este libro los jóvenes se identificaban con el protagonista”, resume la especialista de IPSILON.
Hay que reiterar a cada miembro de esta sociedad que una enfermedad psíquica es como cualquier otro padecimiento.

Barbara Weil, IPSILON

El papel de los medios 
De allí el nombre del ‘efecto Werther’ que los medios pueden ocasionar al abordar un caso de forma amarillista y que reduce el problema a una causal simplista con titulares como “Joven de 15 años se ahorcó por malas calificaciones”.

“Esto provoca que otros jóvenes también tomen esa decisión”. Sin embargo, recuerda Weil, “los medios pueden tener una influencia muy positiva si hacen una tarea de sensibilización indicando que en una crisis se debe pedir apoyo y que eso ¡funciona!”.

Al respecto, IPSILON presentará en otoño próximo líneas directrices para los medios a fin de abordar el tema de forma correcta. “Hay que reiterar a cada miembro de esta sociedad que una enfermedad psíquica es como cualquier otro padecimiento”.

Donde encontrar ayuda 
En situaciones de crisis no es fácil responder a la pregunta de ¿cómo resuelvo está dificultad? “A los jóvenes se les complica resolver situaciones de crisis ya que sus capacidades de comunicación no están del todo desarrolladas y ya no reciben información por parte de su familia. Por ello la importancia de sensibilizar el campo del joven: al sector docente, a los médicos, etc.”, comenta Weil.

“Debemos reforzar diversas opciones para que los jóvenes puedan elegir apoyo: Internet, para aquellos que quieren utilizar el Chat para expresar sus preocupaciones, o el teléfono, o hablar con alguien personalmente.”

“¿Cuando uno se suicida se va al infierno?” 
Ya existen varios caminos de ayuda, entre ellos, los más utilizados por los adolescentes: la mensajería a través del teléfono móvil (SMS) o los mensajes electrónicos anónimos a la página ciao.ch, con preguntas como las siguientes, respondidas por especialistas y que muestran el estado de las cosas en Suiza:

“¡Esto dura desde hace 6 meses! Ya perdí la sensación de estar en mi sitio en este planeta. (…) Hay veces que tengo ganas de poner fin a mis días. Si hablo de esto con mis amigos, ¡no me comprenden! ¿Qué puedo hacer? (No me digas que vaya con un psicólogo, pues ellos dejaron a mi hermana con la moral molida).”

“Me he enterado que uno de los pastores que me ayudó a preparar mi confirmación se suicidó. Esto me ha impactado mucho.”

“Hace unos días un joven de 16 años se suicidó en el pueblo vecino. (…) Uno de sus amigos me dijo por Internet que él practicaba satanismo y que los espíritus lo habían venido a buscar.”

“Mi luz es débil y no durará mucho. (…) Escribir me hace liberar mis pensamientos. (…) Gracias, desde hace tiempo necesitaba sus consejos.”
No sirve de nada querer ignorar el suicidio juvenil. Hay que hablar de ello.

Florian Irminger, Stop Suicide Fin al tabú, reclaman las organizaciones ”No sirve de nada querer ignorar el suicidio juvenil. Hay que hablar de ello”, sostiene Stop Suicide, una de las organizaciones cuyos esfuerzos se dirigen específicamente a los jóvenes, en un país donde “de 15 a 20 años de edad, el suicidio es la segunda causa de muerte, mientras que entre aquellos de 20 a 24, es la primera”, según Florian Irminger, secretario de esa asociación con sede en Ginebra.

La coordinadora de IPSILON, Barbara Weil reconoce la gran labor de Stop Suicide, cuyos conocimientos en el tratamiento del tema hay que aprovechar en el ámbito nacional.

Otro ejemplo significativo es el realizado por la Alianza contra las Depresiones en el cantón Zug, en donde decenas de testimonios de personas “comunes y corrientes” advierten que las depresiones se pueden combatir con tratamiento y son tan normales como cualquier otra enfermedad.
Es extraordinariamente importante que se tenga conocimiento de esta labor para que no se repitan esfuerzos

Barbara Weil, IPSILON

Para no repetir esfuerzos
IPSILON pretende que la información existente y las actividades que ya se realizan en diversos cantones sean reunidas en un listado para darlas a conocer entre los miembros de las organizaciones y las instituciones implicadas en el tema en cada cantón y en las administraciones locales.

“Hay muchos cantones que actualmente reflexionan sobre sus acciones para la prevención del suicidio y la salud psíquica y es extraordinariamente importante que se tenga conocimiento de esta labor para que no se repitan esfuerzos”, sostiene Weil.

El segundo paso es establecer diversas medidas de seguridad en los lugares de alto riesgo como puentes o sitios muy utilizados por los suicidas. “La Oficina Federal para la Construcción podría establecer una norma para imponer medidas de seguridad en las nuevas edificaciones y también para las ya construidas”.

Tan sólo en el principio de un esfuerzo a escala nacional 
Esto es el principio de la tarea a escala nacional. Lo más relevante ha sido que por fin, las autoridades admiten que -como ocurre con las enfermedades psicológicas-, el suicidio sigue siendo un tema tabú en la sociedad: “Prejuicios y errores para juzgarlo son muy difundidos”, indica el estudio de la Oficina Federal de Salud Pública recientemente dado a conocer.

Weil reitera la importancia del reconocimiento federal de que, además de los factores individuales, biológicos y psicológicos que llevan a una tentativa, “los factores socioculturales juegan también un papel decisivo”.

“Se confirma algo que sabemos los expertos desde hace más de 13 o 15 años. Finalmente, el gobierno dice ‘Lo reconocemos como un problema público’. La dificultad se encuentra en el hecho de que en el ámbito federal no existe legislación para la salud psíquica y ahora se reflexiona sobre cómo puede participar activamente el Gobierno Federal”, concluye la coordinadora de IPSILON

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