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El Envejecer Forma Parte de la Vida

mayorescuidadosEl envejecer forma parte de la vida de todas las especies.

El envejecer es para el ser humano, para la especie humana el ir deteriorándose en cada unas de las capacidades de su cuerpo y de su mente, de su psiquis, de su entendimiento.

El envejecer trae aparejado que la persona sienta que se acerca cada vez más a la posibilidad de la muerte, aquella que antes en su juventud, se veía tan lejana, que en la niñez era algo que le pasaba a los mayores y que cuando llegamos a viejos es esa posibilidad ya no una posibilidad, sino una concreta realidad que en cualquier momento se produce, y mientras más edad se tiene, se siente más cercana.

Los factores psicológicos que están presentes en la vida de las personas cuando envejecen y las determinan también para llevar una mejor o peor calidad de vida en ésta etapa de su madurez

El envejecer forma parte de todas las especies vivas, es un proceso biológico. En la persona, en nuestros abuelos, vemos que el envejecimiento de su parte física se va notando pues en la medida que pasa el tiempo se muestra en su físico una dificultad creciente en el hacer o seguir manteniéndose activo en acciones que antes hacía y que no le revestían dificultad alguna. En la medida en que más se envejece, más aumente éste deterioro físico y también como decíamos antes de todas sus capacidades. Siempre que hay un envejecimiento normal, la persona si bien va teniendo cambios y deterioros en su salud, y éstas están relacionadas precisamente con su natural avance en el tiempo, va pudiendo mantenerse activo, ya en una actividad diferente a la de la niñez y mucho más a la de la juventud, pero es una actividad acorde al paso del tiempo, pero si ésta deja de estar, la persona se deteriora más fácilmente, se enferma y su proceso de envejecimiento no es el normal, sino que se acelera más aún. Pues está comprobado que mientras más se aleje de la actividad, el viejo, más se deteriora y más se enferma.

En una vejez normal, no debiera ser el proceso de la enfermedad sino el del deterioro simple que se da con los años, entonces la persona se acerca al final de sus días con la total lucidez y la autovalidez.

Citando a la Teoría Psicosocial de Ericsson(Papalia.1997), dice que cuando las personas, este adulto mayor llega a las etapas finales de su vida” ), su tarea consiste en contemplar su vida en conjunto y con coherencia”; es decir que necesitan sentir que su vida ha sido una tarea que han realizado “bien”, reconocer que lo hicieron lo mejor posible siendo esto y vivenciándolo como un proceso que les hace sentir que han culminado su tarea, les aumenta su autoestima y se sienten bien consigo mismos y con su entorno, sienten que éste sentimiento de integridad y logro aumenta su ego. Cuando nuestro adulto mayor siente esto, está en armonía y en paz, se sienta a observar su obra, la disfruta, se puede conectar psicológicamente con su pasado, con quienes forman parte de su historia, con quienes ya no están, y también proyectarse hacia el futuro haciendo una aproximación a la vida que será cuando ya no esté, en base a toda su obra, y en base a esa familia todo lo material que contribuyó a crear, a formar.

Puede hacerlo, es decir puede recorrer con su imaginación su pasado, su presente, aceptar la muerte que siente muy cercana, y proyectarse a esa vida de futuro sin él.

El abuelo/a que está en éstas condiciones de vida, disfruta de ella, disfruta de sus hijos y la familias de éstos, disfruta de los cambios que aún se producen, y si bien posee las fuerzas que están determinadas por las limitaciones de su edad, las utiliza, acepta las limitaciones, y con su conocimiento de vida, con su experiencia de vida se interrelaciona con el entorno, disfrutando de él.

En cambio cuando nuestro adulto mayor siente que no puede sentir o aceptar esa vida que hasta ahora tuvo, cuando siente que quedaron muchas cosas por hacer, cuando su vida no fue vivida con integridad, sintiéndola como que falta mucho por hacer, y esto sentido con dolor y frustración, entonces no puede aceptar esa vida y vivirla con integridad, y plenitud, siente la falta de hechos vividos, siente dolor y con dolor se proyecta hacia la muerte a la cual teme, y por temerle precisamente siente que se acerca, no quiere esto, le duele, se revela y sufre. Y si bien siente que su vida no ha sido como hubiera deseado, siente que no ha sido feliz, también siente que no desea dejar de vivirla y no acepta que en el provenir concreto la posibilidad de la muerta está concretamente cercana, y sufre por esto, queriendo volver atrás y hacer todo de nuevo, renegando de lo hecho y no aceptando lo que vivió, como lo vivió, rechazándolo.

Consecuentemente se enferma, tanto de lo físico, de su cuerpo como de su alma (emoción) de su psiquis, y su vejes es dolorosa e inaceptada.

En su vejez éste anciano no ha aceptado la sabiduría del paso del tiempo, no ha podido integrarse a su familia, le resulta difícil contactarse con sus nietos, e interrelacionarse con ellos, dándoles sus conocimientos, volcándoselos y así enriqueciéndolos, todo lo contrario siente que no tiene nada para dar, desprecia lo que logró y a la vez y paradójicamente reniega del rechazo que él mismo con su permanente queja produce.

Conclusión
En nuestro mundo actual y pudiendo ver cuánto se prolonga la posibilidad de una más larga vida en las distintas sociedades del mundo, es menester y una tarea a desarrollar el acercarnos a nuestros viejos presentes, y enriquecer su vida, haciéndoles conocer y aceptar esa vida que han llevado(cuando no lo hacen y no son felices con ella), mostrándoles cuánto de rico y maravilloso han transitado ellos con sus acciones, escuchándolos, mostrándoles interés por la misma y valorizándola. Es nuestra tarea enseñarles a vivenciar esto, a apreciar sus logros, valorándolos nosotros, aumentando de esa manera su autoestima, (ego), logrando así que desde nuestra valoración social alcancen una vejez mejor, atendida y asistida, valorada y prolongada en todo lo posible en su dignidad, bienestar y salud.

Si a éstos viejitos presentes la sociedad los atiende, los reivindica, se solidariza con ellos, estaremos todos como sociedad produciendo en ellos una mejor y mayor calidad de su vida, y un acercamiento a su muerte digno, con una aceptación de la misma porqué no con alegría pues es aceptando que es un paso hacia otro estado para lo que nos debiéramos preparar desde que nacemos, porque la muerte decía un ser muy sabio, es lo único cierto que tenemos en la vida; entonces si nos acercamos a ellos con amor, con tolerancia, respeto, sabiendo que si buscamos en ellos es tal la sabiduría que tienen para dar, si con éste acercamiento nos enriquecemos estaremos dando amor y felicidad, y recibiendo lo mismo de ellos, como así también si nuestros niños en el hoy ven en la sociedad esa valoración hacia el anciano, ese respeto, ese cuidado, seguramente estaremos haciendo que aprendan a cuidarnos cuando ya seamos viejitos como estos adultos mayores de quienes estamos hablando ahora.

Lic.CRISTINA HEINZMANN
Psicóloga-Terapeuta
Centro Psicológico Compartir
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