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La Falta de Deseo Sexual en la Mujer

frigidez-articuloFrigidez es la falta de “deseo sexual en la mujer”, esa Falta de Respuesta para el logro de una Vivencia Sexual Plena que a su vez le impide disfrutar del sexo, de su sexualidad, de una buena interrelación sexual ya sea con su pareja estable o con parejas ocasionales.

Ésta falta de deseo, se debe prolongar en el tiempo para que así se la pueda caracterizar como una “disfunción sexual”.  Esto porque muchas veces ésta falta de deseo está relacionada con una respuesta a un alto estrés, a una falta de armonía en la pareja, en respuesta a una infidelidad o engaño de parte de la pareja, también en respuesta a los malos tratos y/o vejámenes, por parte de su pareja etc.
Muchas de éstas situaciones o vivencias que inciden en la presencia de la falta de deseo, cuando se han resuelto, la mujer vuelve a conectarse con su sexualidad,  vuelve a sentir “ganas”, y vivencia su sexualidad como una experiencia gratificantemente sentida y deseada.

De modo que si bien es la falta de deseo lo que más comúnmente tiene la mujer conscientemente sentido, esto muchas veces es consecuencia de una situación o problema, que al solucionarlo con y por ello a dejado de afectar, a partir de éste cambio, la mujer se puede conectar con su cuerpo, con su deseo y vivir su sexualidad en plenitud: es decir ha dejado de padecer de ésta disfunción.

Siempre se debe tener presente que para que se trate frigidez (disfunción sexual), ésta se tiene que prolongar en el tiempo y haber existido modos o maneras específicas utilizadas para menguar o derrotar ésta disfunción, sin ninguna respuesta positiva: digamos la técnica aplicada por su pareja no resuelve la situación, la vivencia, no aparece el deseo.  Otro ejemplo es la presencia en el organismo de determinados medicamentos que anulan el deseo, cuando éstos dejan de ser administrados, la mujer vuelve a sentir deseo, etc., por dar algunos ejemplos que pueden ocasionar la falta de deseo.

Porque la disfunción sexual FRIGIDEZ, además de prolongarse en el tiempo la falta de deseo para que sea síntoma de disfunción, otro agregado para su comprensión, es que siempre su causa tiene que ver con la emoción, con la psiquis, con la historia personal frustrante a veces de experiencias sexuales que inciden a la hora de la falta de deseo, porque precisamente éstas han llevado a la mujer a “bloquearse” “abroquelarse” a la hora de sentirse en conexión con su cuerpo, con su sexualidad, y mucho menos a “dejarse llevar por su deseo sexual”.

Para que sea más simple de entender éste concepto de “disfunción sexual” y de cómo ésta es y forma parte del modo en que la mujer no se puede “conectar con su sexualidad y sentirla” aquí voy a contarles un caso que nos va a llevar a entender cómo la psiquis funciona en las personas, y cómo un momento, una situación, una vivencia que significa pena, frustración, dolor, puede transformarse luego en un “abroquelarse para…no sentir…para no sufrir por cierto”:

Ana: una mujer que se decía imposibilitada de sentir “placer y deseo sexual” DESDE SIEMPRE¡!
Recuerdo claramente a ésta paciente, y siempre que por una u otra razón debo ocuparme de alguien con disfunción sexual femenina, tengo por alguna u otra razón su persona en mi memoria.
Ana era una mujer “felizmente casada” cuyo único problema era y así lo dijo cuando vino a mi consultorio, éste problema sexual que para ella no lo era por cierto, pero que su esposo siempre le mostraba que “tenía un problema” ya que “nunca” tenía deseos de tener sexo, sino que cuando “hacía el amor” con su esposo, era por requerimiento de él, y porque sabíaademás que había hechos sus votos, y éstos la “obligaban” a ser una “buena esposa”.
Ana entendía por lo anterior dicho, que ser buena esposa era ser madre, tener y criar a sus hijos y ceder a los requerimientos sexuales de su esposo…(no pasaba por su mente al menos no conscientemente el satisfacer sus propios deseos, y sentir goce y placer sexual, como símbolo de ser una buena esposa)…
De modo que Ana si bien no sentía deseo, ni tampoco placer al ceder a su esposo en lo sexual, “sólo esperaba a que él terminara” y luego se dormía pensando en lo que había hecho durante éste día, y lo que tenía para hacer al siguiente.

Convengamos que mucho de lo cultural estaba haciendo efecto en la psiquis y emoción de Ana, que se manifestaban en su vivencia sexual, en cómo no vivía su deseo ni mucho menos se conectaba con la vivencia de “gozar sexualmente”, de modo que no daba muestras de sufrimiento por esto (consciente).

Como ocurre siempre en el consultorio del terapeuta, las personas si bien traen una problemática y es ésta a la que se tiende a resolver y a modificar, mejorar, curar; siempre es posible hacer un raconto, una historia de ésta persona e ir hacia atrás como modo de buscar esa problemática en cuanto no específicamente a la causa quizás, por mi modo de llevar el proceso terapéutico, y como modo y manera de que ésta persona se conecte con aquellas sensaciones, emociones, ideas, creencias, educación, etc., en fin en éste caso puntualmente, el de Ana, para averiguar de qué modo y qué había incidido en el “bloqueo” de las sensaciones que en forma natural debiera haber sentido y siempre en  su vida, pero desde hacía mucho tiempo no sentía, no vivenciaba, no disfrutaba, no gozaba, aunque ella y en un primer momento de la psicoterapia, cuando llegó dijo, me dijo, “se dijo” que nunca había sentido placer o deseo sexual, ya que según lo que expresara, esto la había acompañado en su vida sexual activa SIEMPRE…

Por suerte nosotros los terapeutas nunca nos quedamos sólo con lo que dice el paciente, sino que es igual de importante lo que no dice, y mucho más aún aquello que consciente o inconscientemente se muestra y para lo que estamos precisamente entrenados para “ver”.

Yendo hacia atrás en la historia de Ana, en una sesión de hipnosis en la cual se conectó con la visión, la imagen de una espalda, la espalda de quien fue su primer compañero sexual, un novio que había tenido en sus años juveniles, tenía ella tan solo 17 años en el momento de esa imagen traída al presente y por aquellos tiempos había accedido a los deseos de su novio“él quería que tuviéramos sexo doctora y yo no pude negarme, accedí”, luego recuerda también que cuando termina la experiencia sexual, él joven (e inexperto novio: esto lo digo yo), se da la vuelta, se queda profundamente dormido, y no repara lo significativo que era para Ana ese primer encuentro sexual, que a la vez de tener tanto significado desde lo afectivo, desde lo psicológico, desde lo  emocional, era fundamentalmente frustrante al (recordar además Ana que su deseo era grande  “me sentí muy mal porque él acabó doctora y yo no sabía que hacer, me sentí triste, ¿qué mas recuerdas?Que me sentí con muchas ganas de llorar”, y en ese momento rompe en llanto, un llanto largo, liberador, contenido, sentido, y esto lo digo yo: SENTIDO CON TODOS LOS SENTIDOS:  LOS DE LA EMOCIÓN, LOS DE LA VIVENCIA SEXUAL, LOS DE DAR RIENDA SUELTA A LA FRUSTRACIÓN SEXUAL, por no haber podido llegar a su clímax, que aún inexperta como era, su cuerpo, todos sus sentidos le estaban mostrando EN esa sensación de frustración.

Con el avance de la psicoterapia también pudo “entender, darse cuenta” cuánta de la frustración de ese primer encuentro, se transformó en bronca, resentimiento, ira… para mucho más adelante ser la CAUSA DE SU FALTA DE DESEO SEXUAL: disfunción sexual que padecía y por la que vino a tratamiento.

La historia de Ana siguió avanzando durante el proceso terapéutico, con la aplicación de la hipnosis aplicada como recurso psicoterapéutico,  así supo (recordó) que no había sido su vivencia sexual con su esposo siempre (frustrante) por la falta de deseo,  sino que éste había estado presente, que en sus primeras experiencias sexuales el placer sexual había sido vivenciado por ella, y si bien nunca había experimentado un orgasmos (eso creo licenciada),también pudo “sacar a la luz, hacer consiente la frustración sentida en cada vivencia y prolongada en el tiempo al no poder “terminar” a pesar de sentir que su climax era alto.

Esa frustración continua y reiterada de ella porque muy dentro suyo sentía que “él no se esforzaba tanto, y muchas veces se daba la vuelta, y a mí esto me ponía loca”.

También se trabajó terapéuticamente esto de asociar “esa primera experiencia”  con las vivencias con su esposo, y la suma de éstas  siendo ambas experiencias en su suma, las que hicieron el campo propicio para su disfunción, y por lo que Ana hacía ya tiempo (bastante)que había aceptado que ella no llegaba, que esto había sido aceptado por ella,  y se ocupaba sólo durante el “acto sexual “ de concentrarse en él porque entendía queella no quería sexo..

En fin,  la historia de Ana y Roberto nos debe servir para darnos cuenta que la sexualidad vivida y compartida siempre es una experiencia de dos, DE A DOS, y que en ésta es sumamente importante el otro, tanto él como ella.

Que el dialogo,  la comprensión y el “tener presente al otro” siempre deben existir, porque la sexualidad es fundamental, y no sólo se trata de estar juntos, y vivir esa experiencia y que ésta no sea parte integrante de la relación, sino que cada momento de la experiencia de vida de esa pareja debe preparar y bien para luego cuando ambos están entregándose al otro debe ser desde el respeto, el cuidado, el tener presente, el tener en cuenta, el poder resolver ese obstáculo si existiera y entre los dos, de manera que sea una experiencia rica para ambos, esto sin dudas va a incidir en una adecuada, duradera y creciente relación de pareja, que les permita proyectarse hacia el futuro, plantándose en el presente del mejor y pleno modo.

Cuando la  disfunción sexual se da en la mujer, cuando ésta es la falta de deseo, para luego impedir ese goce, que no permite el orgasmo y por ende ya desde lo fisiológico, impide la liberación de la energía pulsional que nos conecta con la vida, y con el permitirnos ser plenos física, psíquica, y emocionalmente; cuando esto ocurre se debe hablar en la pareja, y si entre ambos no pueden resolverlo, si notan que uno de los dos sigue con la problemática, hay un deber moral de ambos y sobre todo de quien acompaña al que padece la disfunción, que le lleva a que busquen ambos ayuda, porque por alguna razón u otra de algún modo y en algún momento, ésta problemática se va a volver en contra de ambos, ya que toda disfunción sexual trae un problema que no es resuelto y que se vuelve contra la pareja, contra la relación, contra la buena vivencia en pareja y ésta inciden la falta de armonía y felicidad compartida.

Lic. Cristina Heinzmann
Psicóloga – Psicoterapeuta – Hipnólogo Clínico
DIRECTORA Centro Psicológico Compartir
CREADORA MétodoHeinzmann de HIPNOSIS Terapéutica (clínica)

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