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Funcionamiento Paranoico, Analizando la Personalidad de George W. Bush

George-W-BushEn este artículo la Doctora Àngels Córcoles describe el funcionamiento paranoico analizando la personalidad de George W. Bush.

He escogido al presidente George Bush para ilustrar un tipo de funcionamiento mental, el funcionamiento paranoico, y así entender y ayudar a entender las actitudes que tienen las personas de este tipo. Espero que el texto sirva para entender las contradicciones que presentan y la lógica que siguen.

George W. Bush es el 43 presidente de los EEUU. Nació el 6 de Julio de 1946, dos días después del 4 de Julio, fiesta nacional de EEUU, en New Haven, Connecticut. Se crió en Midland y Houston, Texas. Se licenció en 1968 en la Universidad de Yale, pero no consta en qué. Sirvió a la patria como piloto de caza de un F-102 en la Guardia Nacional de la Texas Air. Era la época de la guerra del Vietnam. En 1975 obtiene el Master en Administración de Empresas en la escuela de negocios de Harvard. En 1977 se casó con la bibliotecaria Laura Gales con la que ha tenido dos hijas gemelas, Bárbara y Jenna.

Las personas con funcionamiento paranoico tienden a hacer propaganda de sus cualidades, como aparece en esta biografía oficial. Esto lo hacemos un poco todos. Lo que no hacemos todos es apuntarnos méritos en las situaciones más sorprendentes o exhibir nuestras cualidades morales. Suele ser característico de este tipo de hombres vivir como humillante sentir la necesidad de tener una mujer por pareja. Por esta razón suelen escoger mujeres de clases sociales inferiores o que califican inferiores de alguna manera. En este sentido presentar a su mujer como bibliotecaria iría en la línea de tener una formación inferior a la de su marido, que es lo que suelen tolerar.

Su biografía oficial no habla de sus negocios con la industria energética, de sus problemas con el alcohol, o de su pertenencia a un selecto club de Yale, siguiendo la tradición familiar. Tuvo un abuelo nazi, Prescott Bush, que tuvo un papel central en la financiación del armamento de Adolf Hitler. Financió su subida al poder y gestionó las industrias de guerra nazis para la conquista de Europa y la guerra contra los EEUU. Su padre George Bush pasó de la CIA, a la presidencia de la nación.

Llegó tarde a la política, a los 40 años en la campaña electoral de su padre. Entre 1970 y 1980 trabajó en el negocio del petróleo y del gas en Texas. Su hora política le llegó cuando ganó el cargo de gobernador de Texas, con una fuerte inversión de dólares. En Texas se hizo fuerte apoyando la pena de muerte y cumpliendo con el programa de los sectores conservadores.

George Bush fue arrestado en 1972 por posesión de cocaína, pero su expediente judicial fue eliminado. Hizo un año de trabajos comunitarios en un centro de Houston a cambio del blanqueo de su archivo. Tanto Bush, como el portavoz de su campaña electoral lo negaron cuando fue publicado. Lo atribuyeron a mentidas ridículas, maquinadas para desprestigiarlo. Finalmente, como los periodistas continuaban insistiendo, por un lado lo negó, y por el otro dijo que “había cometido errores en su vida”. Este ejemplo ilustra como las personas con funcionamiento paranoico se niegan a reconocer que han cometido un error. Ante las críticas serias que le hace la otra persona puede contestar “no has de ser tan sensible, hombre, no te enfades tanto”. No reconocer los errores les da la idea de que son perfectos, pero este sentimiento de perfección se ve cuestionado por la realidad y se les vuelve en contra en la relación con los demás. En público, y de cara a la galería, para que los dejen en paz, reconocen sus errores como muestra de superioridad moral. De los verdaderos errores, que suelen ser mayores, dan la culpa a los demás.

Las funciones del yo se van deteriorando a medida que proyectan, y cuanto más proyectan más pobre se queda el yo. La proyección se produce, entre otras razones, porque no reconocen ni sus fallos ni sus limitaciones. Al no reconocerlos no los pueden corregir, y se van llenando de fallos y de limitaciones. Como no lo pueden tolerar en su interior, lo atribuyen a los demás para sentirse aliviados, pero esto tiene el precio de irse empobreciendo a nivel del yo. El círculo vicioso se cierra, cuando vuelve a proyectar porque el yo se ha quedado pobre. De aquí que vayan adquiriendo el aspecto de poco inteligentes. La proyección también es un intento de preservar su narcisismo, pero es un intento fallido, porque el mecanismo funciona como una bola de nieve. Una vez puesto en marcha no se puede parar y se hace cada vez más grande. Cuanto más pobre y narcisísticamente necesitado se siente el paranoico, más ha de proyectar, y cuanto más proyecta, más pobre y narcisísticamente necesitado se siente.

Cuando aprovechan psicopáticamente sus tendencias caracteriales se vuelven estafadores. Cuando cayó la petrolera Enron, se destapó la corrupción política, implicando al presidente George W. Bush. Fue denunciado por el ex ministro de Obras y Servicios Públicos de Argentina, Rodolfo H Terragno, por presionarlo telefónicamente para que suscribiera un contrato importante con la multinacional Enron. Aquellos días apareció en la prensa que Bush se había atragantado comiendo una galleta y se desmayó. En realidad estaba mirando la televisión y vio las noticias de la quiebra de la petrolera.

La tragedia del 11 de setiembre de 2001 fue utilizada por Bush y su vicepresidente, Dick Cheney, para hacer callar las críticas de la quiebra de la petrolera Enron en nombre del patriotismo. También para justificar la invasión de Iraq, y para enseñar al mundo que el mundo árabe es muy muy peligroso, que es el perseguidor.

¿Qué sería del paranoico sin el perseguidor? Es el que da sentido a su existencia y por tanto es tratado de manera muy ambivalente, investido por un lado como objeto de odio, y por otro, como objeto de idealización. El perseguidor es un personaje muy potente. Admira mucho a su perseguidor e intenta parecerse a él. Y a partir del 11-S tiene un perseguidor muy potente en el mundo árabe. De la misma manera que las figuras parentales se convierten en perseguidoras en lugar de protectoras, los “amigos” se vuelven enemigos. Así Bin Laden, pasó de socio de negocios familiares, a enemigo. Y para no estar solo ante el peligro busca crear una liga de aliados.

La identificación con el objeto persecutorio los convierte en perseguidores por un mecanismo maníaco. Habitualmente persiguen a sus perseguidores, como en el caso de Bin Laden. Se establece un círculo de persecución recíproca. Una manera de perseguir es no decir las cosas directamente. La manera más eficaz de perseguir a otra persona es con sus propios temores y fantasías. “Ya te lo puedes imaginar”. Dejándolo en hipotético consiguen abrir más el camino para la proyección y proyectar sus conflictos con la percepción de la realidad. Hacen amenazas indefinidas de que otros individuos harán de perseguidores. Entran en el círculo de la persecución recíproca que caracteriza el funcionamiento paranoico-persecutorio.

Las interpretaciones de la realidad conservan el carácter de creíbles, por esto cuando habla del peligro de un ataque a la nación americana no extraña a nadie. Una vez constituido el delirio, es fácilmente compartido. Crece progresivamente por el aporte de nuevas interpretaciones delirantes que se articulan las unas sobre las otras. A menudo el delirio es limitado o está encapsulado. Las funciones del yo están interferidas por el funcionamiento patológico de la personalidad. La atención se dirige a detectar signos que confirmen las interpretaciones preformadas. Cualquier movimiento en el mundo árabe es señal de que la invasión se producirá inmediatamente. La memoria sirve para reinterpretar detalles que habían pasado desapercibidos pero que ahora encajan con la interpretación delirante actual. No consideran el contexto total de las situaciones en las que se encuentran, sino solamente los detalles que confirman las interpretaciones preformadas. No pueden pensar que lo que les ha pasado tiene que ver con cómo han tratado los demás. Los pensamientos crecen por adicción de nuevos razonamientos dirigidos a confirmar los prejuicios, a pesar de las evidencias en contra. Todos estos pensamientos se inscriben en el marco de un ataque global a la capacidad de pensamiento. De aquí también la imagen de estupidez.

El miedo es un contenido mental que puede ser sentido como indeseable. Por esto después del 11-S utiliza un lenguaje mesiánico, característico de los predicadores evangelistas. No presenta ninguna manifestación de haber sentido miedo, o bien el miedo es proyectado en los demás y utilizado para sus fines. Ejemplos de esto son las afirmaciones de “no sabemos qué camino seguirá este conflicto, pero sí cómo acabará. Sabemos que Dios no es neutral”. O bien “utilizaremos cualquier arma de guerra que sea necesaria”, “cualquier nación ha de tomar una decisión: o está con nosotros o está con el terrorismo”. Es la frase predilecta del paranoico. Su percepción del mundo se limita a su condición de americano, en “el estás con nosotros o estás contra nosotros” y de paso el hecho de que Dios salvará América. A partir de aquí interpreta el mundo.

La característica más definitoria de las ideas delirantes de los paranoicos no es que sean falsas, sino que son incontrovertibles. Los paranoicos se mueven en un mundo de certezas. Las ideas suficientemente investidas se vuelven certezas para ellos. “Créanme, les estoy diciendo la verdad”. Regresan a una situación infantil. Las ideas eran ciertas porque eran investidas por unos personajes que tenían gran autoridad cuando eran pequeños, como los padres. Para el paranoico, la verdad es una cuestión de creencia, no de experiencia. A menudo hay un elemento de estupidez en esta incontrovertibilidad de la creencia. Hay un ataque al aprendizaje por la experiencia. Creen que tienen derecho a determinadas cosas a pesar de que sean imposibles. Hacen interpretaciones rígidas de las informaciones que han recibido. Las nuevas informaciones no modifican en nada estas interpretaciones rígidas. Tienen muy poco interés por comprender el sentido de las vivencias del otro. A veces pueden hacer referencia a que han entendido lo que han sentido los demás, pero esta supuesta comprensión no cambia en nada su manera de pensar. Es más bien una manera de protegerse del reproche de posible incomprensión.

En una rueda de prensa de su última campaña electoral se puso de manifiesto su nivel cultural. Un periodista le hizo tres preguntas de escasa dificultad sobre política internacional relacionada con la China, Pakistán y Taiwán. El entonces candidato no respondió y se fue irritando. Finalmente replicó a su interlocutor sobre si sabía quién era el ministro de economía de la India. El periodista, hábil y brevemente le contestó “yo no, pero no me presento a la candidatura presidencial de EEUU”. Podemos pensar que su pobreza intelectual está relacionada con el ataque a la capacidad de pensar, y al hecho de que sus pensamientos se añaden por contigüidad, y no por razonamiento.

No suelen tener amigos, sino socios o colaboradores, pues utiliza a la gente, y se deshace de ella cuando no le es útil. El que no está con ellos es percibido que está contra ellos. La gente que tiene a su alrededor ha de serle fiel, pero vive el hecho de tener pensamiento propio como una muestra de infidelidad. Por esto pueden tener actitudes muy coléricas con sus colaboradores si no lo miran con buena cara. También exigen que adivinen lo que necesitan, pues tener necesidades es para ellos un signo de debilidad que no se pueden permitir. La gente de su alrededor se acostumbra a adivinar qué necesita o qué quiere, para no recibir broncas.

Su propuesta económica para sacar a EEUU de la recesión es reducir los impuestos a los más ricos para favorecer a los conservadores y sectores del poder económico. La otra palanca económica es la transferencia del presupuesto y finanzas públicas a favor de la industria militar y la guerra. Primero fue Afganistán, después Iraq, y el tercero ya se verá. Los ideólogos republicanos de la ultraderecha dieron a conocer el Documento “Santa Fe IV” donde apuntan contra la China Comunista, la nueva potencia que amenaza con quedarse con el mercado asiático. Dado que les puede hacer sombra a nivel económico, empiezan la persecución, pero lo justifican poniéndolos como perseguidores. Así las razones económicas quedan imbricadas con las razones pulsionales para perseguirlos. La guerra contra los “ejes del mal” según el gobierno de Washington, exigirá internacionalizar fuerzas policial-militares para todo el mundo.

La actitud de George W Bush Júnior ante la pena de muerte es un ejemplo de la moralidad de los paranoicos. La defienden, a pesar de los argumentos que puedan ir apareciendo en contra. Durante su mandato firmó 137 sentencias de muerte en el estado de Texas. Las ejecuciones consolidaron una imagen de político coherente y rígido entre su electorado. Su currículum de ejecutor es brillante y contundente. Quizás la historia lo recuerde como el gobernador que más jeringuillas fatales clavó. De las 230 ejecuciones de la historia del estado de Texas, 137 fueron ordenadas por él. Las tres últimas corresponden a revolucionarios negros. En los tres casos hubo irregularidades en los juicios. Al mismo tiempo George Bush afirmó que “la peor pesadilla de alguien que apoya la pena de muerte o que cree en el sistema jurídico americano es ejecutar a un inocente”, ejemplo de la doble moral característica las personas con funcionamiento paranoico.

Por esto las protestas que siguieron a estas ejecuciones no le hicieron plantearse la pena de muerte. Su sentimiento de superioridad y su actitud arrogante, acompañados de la convicción de que son personas moralmente superiores a los demás, continuó intacto. A raíz de las irregularidades de los juicios el porcentaje de ciudadanos tejanos que lo apoyan ha disminuido considerablemente. Actualmente el índice de apoyo a la pena de muerte es menor desde que la pena de muerte se estableció en este estado.

Bibliografia

  • Psicopatologia Psicoanalítica. El model Freud-Abraham. Jordi Freixas. 1997. Monografies de Psicoanàlisi i Psicoteràpia. Editorial Columna.
  • Noticias de periódicos e información biográfica obtenida de internet.

Àngels Córcoles .
Medica – Psicoterapeuta.
Colaboaradora de Centro Psicológico Compartir.
22588acp@comb.es

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