Generalidades sobre la Neurosis Obsesiva Reviewed by Momizat on . La neurosis obsesiva es un tipo de neurosis que se caracteriza por la aparición de ideas, sentimientos o actos que invaden al sujeto y que son vividos como ajen La neurosis obsesiva es un tipo de neurosis que se caracteriza por la aparición de ideas, sentimientos o actos que invaden al sujeto y que son vividos como ajen Rating: 0
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Generalidades sobre la Neurosis Obsesiva

obsesivoLa neurosis obsesiva es un tipo de neurosis que se caracteriza por la aparición de ideas, sentimientos o actos que invaden al sujeto y que son vividos como ajenos y extraños a él. Aunque el sujeto se esfuerza por desalojarlos, se le imponen igual sin que logre desprenderse de ellos. Aquí las ideas y los actos son forzados y compulsivos. Hay ideas obsesivas, compulsión a realizar actos indeseables, rituales, dudas, ceremoniales, conjuros y una lucha constante contra todo esto.

La sintomatología de esta neurosis se despliega en dos campos: (pensamiento y actividad).1) Sintomatología en el campo del pensamiento:
a) Rumia mental: Que aparece como sustituto de la masturbación. Se traduce, por ejemplo, en interminables interrogaciones sobre la muerte, la realidad del infierno, la existencia de otros mundos, etc. (por supuesto que sin ningún afán científico).b) La duda: El odio es lo que está en la base de la duda del obsesivo, y Freud lo pondrá en relación a la pulsión de vida y a la pulsión de muerte. La duda está signada por la incertidumbre y por la ambivalencia.c) Escrúpulos: Se expresan en una ardiente búsqueda de moralidad, de reparación, de purificación. El obsesivo es muy riguroso en el cumplimiento de normas, de leyes, de cosas que han prometido hacer, y esto ocurre hasta que aparece el retorno de lo reprimido (es decir hasta que comienza a fallarle la formación reactiva).

d) Omnipotencia de las ideas: Hay una sobrevaloración de la influencia que cree que puede tener sobre el mundo externo, por lo que cree que sus palabras pueden matar, resucitar, etc. (es decir que sus palabras adquieren para él una característica mágica).

e) Obsesiones: Son ideas tenaces que aparecen en el campo de la conciencia en forma insistente, repetida, injustificada. (Ejemplo: alguien que tenga la obsesión de lavarse las manos a cada rato). Hay distinto tipo de obsesiones.

f) Obsesiones religiosas: Surgen las ideas de sacrificio, ideas místicas, metafísicas, de pecado, de sacrilegio.

g) Delirio de contacto: Se trata de temor injustificado al contagio, a lo sucio. Según términos freudianos, el obsesivo sigue uno de los mandamientos más antiguos (el tabú de contacto). El mecanismo de defensa por excelencia para el tabú de contacto es el aislamiento.

h) La aritmomanía: Compulsión a realizar infinitos cálculos.

i) Onomatomanía: Compulsión a decir malas palabras.

Algunas obsesiones las realiza sin que lo vea nadie. Y estas prácticas están al servicio de palear la angustia. Los temas que aparecen son lo divino, lo sagrado, ideas de muerte, superstición, presagio, etc.

2) Sintomatología en el campo de la actividad:
La sintomatología del pensamiento provoca inhibición en la acción. En general, la actividad se encuentra inhibida por la rumia y la duda, surgiendo así las compulsiones como intentos de acción. Si estas son evitadas, despiertan en el sujeto autorreproches, angustia y/o culpa.

a) Compulsiones: Las compulsiones son extraños mandatos enérgicos y apremiantes que inducen a la motilidad. Los contenidos de los mandatos son de los más variados y van desde proferir juramentos hasta dañar a un ser querido. Y hay otros menos importantes a los que llamamos automatismos, como sería por ejemplo tocar una estampita, presignarse, etc.

b) Actos obsesivos: Aquí nos referimos a los rituales y ceremoniales, los que consisten en actos minuciosos llevados a cabo siempre de la misma forma y que suelen recaer en actividades de la vida cotidiana. Si suspende su ejecución lo embarga la angustia y por eso debe realizarlos al pie de la letra. Suele excluir la presencia de otras personas al llevarlos a cabo.

El ceremonial básicamente se distingue del ritual porque, a diferencia de este último, perdura en el tiempo. Un ejemplo de ritual es el que realizaba la paciente de Freud al correr de una habitación a otra. Un ejemplo de ceremonial es el de la paciente de Freud que separaba la cama de la pared y guardaba los relojes y demoraba mucho tiempo haciendo varios tipos de cosa antes de dormir.

Formación de síntomas: (cómo se conforma el síntoma)

Como en toda neurosis, el punto de partida va a ser el Complejo de Edipo y el conflicto ante una representación intolerable. El conflicto en esta neurosis está entre el Ello y el Superyo (aliados) en contra del Yo.

Estando el conflicto edípico planteado, la formación de síntomas neuróticos surge como un intento por dar una solución al conflicto.

En toda neurosis, la libido busca una satisfacción en la realidad y algo la frustra (pero la frustración externa no basta, sino que debe haber una relación entre esa privación externa y una prohibición interna). Digamos que ante un hecho intolerable para la conciencia, actúa la represión secundaria cortando la ligadura entre ese representante y su carga afectiva (se desocupa la representación). El representante es fijado en el inconsciente por la represión primaria y el montante de afecto se liga (en las neurosis obsesivas) a las ideas, al pensamiento. Al no poder la libido lograr satisfacción en la realidad, entonces va a buscarla a la fantasía.

Y la fantasía busca satisfacerse al modo antiguo y por eso va al pasado (es en la fantasía donde perduran las fijaciones). Se produce así la regresión, como una defensa de la libido ante la imposibilidad de ser satisfecha en la realidad. Y en la neurosis obsesiva hay regresión a la etapa sádico anal (que es la etapa a la que hay fijación libidinal en esta neurosis). Recordamos que en la regresión se da un resurgimiento de lo pasado en el presente, se produce una actualización. Y dada la fijación a la etapa sádico anal y por la regresión a la misma es que las tendencias libidinales surgen en forma de tendencias agresivas.

En la neurosis obsesiva, además, también actúa la formación reactiva(mecanismo que refuerza a la represión de esas tendencias hostiles y a la regresión). Recordamos que la formación reactiva es un mecanismo inconsciente por medio de lo cual aquello intolerable se transforma en su contrario y así es como se refuerza la represión, actuando como contrainvestidura.

Es a partir de la formación reactiva que se da la formación sustitutiva (Ej: Lo sucio se transforma en limpio, el odio en lo tierno, etc). Como consecuencia de esto, se establecen como rasgos de carácter los escrúpulos, el pudor, la desconfianza de sí mismo (síntomas primarios de la defensa). Hasta aquí se podría hablar de un período de salud aparente. Pero si estas defensas primarias (represión, regresión, formación reactiva) llegan a fracasar, como consecuencia del retorno de lo reprimido surgen los autorreproches, la angustia (moral y social). Se iniciaría así el período de enfermedad.

Los síntomas aquí son: medidas preventivas, prohibiciones y penitencias (estos son los llamados síntomas negativos). Lo que entra en juego aquí son las defensas secundarias: anulación, desplazamiento y aislamiento (mecanismos de defensa del segundo tiempo).

Si en esta lucha defensiva se reprimen de nuevo los síntomas impuestos al yo, surgen: los actos obsesivos (como: rituales, dudas, conjuros, ceremoniales).

El proceso defensivo en la neurosis obsesiva se caracteriza entonces por la aparición de los siguientes elementos:

1) Represión

2) Regresión

3) Formación reactiva

4) Anulación (o deshacer lo sucedido)

5) Aislamiento

6) Desplazamiento

Formación reactiva: Se desarrolla en sentido opuesto a un deseo reprimido y se constituye como reacción contra este. Se trata de una contrainvestidura. Consiste más en un reaseguramiento de la represión que en un mecanismo de defensa independiente. Ponen de manifiesto la presencia de rasgos inconscientes contrarios. (Por ejemplo: una conducta exhibicionista aparecería como conducta pudorosa, excesiva limpieza encubriría tendencia a la suciedad, etc.)

Anulación (o deshacer lo sucedido): Mecanismo por medio del cual el sujeto se esfuerza en actuar como si pensamientos, palabras o actos no hubieran ocurrido. Para ello usa pensamientos o comportamientos dotados de significación contraria, estableciéndose una compulsión de tipo mágico. A veces repite indefinidamente el mismo acto para despojarlo de su significación (Ejemplo: el de la paciente que corría de una pieza a la otra y se paraba frente al tapete con la mancha de tinta).

Aislamiento: Consiste en que, después de un suceso desagradable o un acto propio, es interpolada una pausa en la que nada debe suceder. Se intenta aislar pensamientos o comportamientos de tal modo que se rompan sus conexiones con otros. No se efectúa percepción alguna. El suceso no es olvidado sino que es despojado de su investidura, suspendiendo sus relaciones asociativas, quedando así aislado y no reproduciéndolo en el curso del pensamiento consciente.

(Ejemplo: aquel al que se le hace una pregunta y se queda como en blanco un momento, como si pensara la respuesta que debe darnos, y luego nos dice que no pensaba nada).

Aquí, luego de un acto o pensamiento, es interpolada una pausa en la que nada debe suceder. Se trata de aislar pensamientos o comportamientos rompiendo su conexión con otros.

Rasgos de carácter:
La formación del carácter en el obsesivo se encuentra determinada por el erotismo anal y, en particular, por la regresión y fijación a pulsiones sádico-anales. Freud da como característico de la neurosis obsesiva una tríada de rasgos de carácter que serían la sublimación del erotismo anal:

  • ordenados
  • económicos (llegando a la avaricia)
  • Tenaces (obstinados)

También podemos encontrarnos con una tendencia al coleccionismo (a retener), así como también a hacer regalos (lo opuesto a lo anterior, lo que es posible por la formación reactiva).

Conflicto psíquico en la neurosis obsesiva:
El conflicto está dado entre la alianza conformada por yo y superyo en contra del yo. El ello tiene deseos incestuosos y de muerte (incesto y parricidio) de los cuales el yo no está enterado, pero el superyo sí. Entonces el superyo actúa en consecuencia castigando al ello con mucho sadismo y el yo no se entera (de allí que un yo pueda exclamar: “me siento culpable de un crimen que no cometí”).

En la neurosis obsesiva hay lucha constante contra lo reprimido. Es una defensa continua contra los impulsos libidinosos del complejo de Edipo.

Lo que no sabe el neurótico obsesivo es que luchando contra las tendencias hostiles también lucha contra lo erótico. Sucede que lo erótico se disfraza de hostil, por eso que los objetos más amados terminan siendo los más odiados.

Respecto a la ambivalencia, decimos que a igual intensidad de las corrientes (amor y odio) la consecuencia inmediata es una parálisis parcial de la voluntad manifestada en la incapacidad de adoptar resolución alguna y entonces aparecen la duda y la inhibición que se desplazan a la actividad y al pensamiento.

El Yo intenta sustraerse a la crítica del Superyo y lo consigue, en una serie de casos, a través de penitencias y restricciones.

Comparación con la neurosis fóbica: Puntos en común entre las neurosis fóbicas y las neurosis obsesivas: Ambas comparten el miedo social, el miedo hipocondríaco, el miedo a la tentación, y los temores sobrenaturales que podrían asimilarse al temor religioso. En las neurosis fóbicas, la defensa que predomina es el desplazamiento, mientras que en las neurosis obsesivas predomina más la anulación y el aislamiento.

Lic. Daniel A. Fernández – PSICÓLOGO
danielfernandez@flashmail.com

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