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Impotencia Sexual – Disfunción Eréctil

impotencia(problemas de erección, dificultades para conseguir una adecuada erección) Se le da el nombre desde un tiempo no muy lejano de disfunción eréctil a ésta disfunción sexual masculina a la que antes se llamaba “impotencia”, denominación ésta sin dudas muy agresiva en su sola nominación ya nos acerca bastante certeramente al “sentido” y “significado” que se le da en la relación sexual, en el encuentro sexual al hecho  que el hombre no logre una buena erección en el sentido de que sea ésta deficiente porque no permite una satisfactoria resolución del acto sexual, ya sea porque no pudo lograr una erección lo suficientemente adecuada para lograr el coito o porque la logró pero por un tiempo corto, o porque no hubo erección directamente.

Es indudable que ésta situación de impotencia lleva al hombre y a la pareja en el caso de que sea reiterada la situación al menos a una frustración que los sume en desavenencias y al hombre a sentirse en primer lugar “impotente” de llevar al lecho aquello para lo cual y desde su nacimiento se lo ha ido preparando que es que a la hora de una relación sexual sea él quien tome las riendas y en todo momento lleve al desarrollo del encuentro en los que se muestre verdaderamente como quien es el hacedor y activamente participante del encuentro esto desde lo cultural y determinante, pero que esto indudablemente en la psiquis y la emoción de ambos miembros de la pareja incide a la hora de evaluar el encuentro sexual.

Ésta disfunción puede tener orígenes orgánicos, por eso es que siempre ante la consulta de  quien la padece, es menester que le orientemos a que si no ha asistido a un especialista para descartar lo orgánico, lo haga, y sólo ante la certera orientación de que no se trata de una causa orgánica se lo trate psicoterapéuticamente como si únicamente fuera un inconveniente exclusivamente psicógeno.

Aunque aún en el caso de que sea orgánico la psiquis tiene mucho para aportar y se puede asistir también psicoterapéuticamente como modo de apuntalar y lograr que su afirmación en cuanto a su autoestima, y estado anímico, como así también todo lo relacionado con la ansiedad si hubiera una asistencia además de la del médico tratante, el apoyo psicoterapéutico indudablemente logrará que los resultados de su tratamiento  tendiente a modificar la causa orgánica sea en un tiempo considerablemente menor, pero no se trata aquí de asistir solamente desde lo psicoterapéutico y como si no hubiera causa orgánica sino de que es ésta tratada y la psicoterapia ayuda para un resultado mejor.

Ésta falta de erección no siempre es constante, y a veces se produce en distintas etapas, o con una pareja y no con otra (Falta de Erección Situacional);  otro tipo es la Falta de Erección Generalizada y es que ésta se produce en cada acto sexual.

Si bien es cierto,  ésta última nos podría estar indicando una causa orgánica en su generación, no siempre es así, hay hombres que no tienen problemas de tipo orgánico, y ante una relación sexual, no logran una suficiente erección.

Es claro que al no haber una causa orgánica y ser psicológica, ha habido elementos desencadenantes en lo psíquico que hubieron de producir éste efecto en su sexualidad, se suele dar en personas que hubieron de sufrir abusos en su infancia, pueden ser éstos sexuales o no, cuando su progenitor ha sido un padre muy autoritario también se puede producir la impotencia, en el caso de haber recibido muchos castigos en su infancia, y pueden otras circunstancias de su historia y traumatizantes por cierto haber producido ésta disfunción en su vida sexual de adulto.

Si bien las causas orgánicas origen de la falta de erección pueden ser enfermedades tales como lesiones, alguna lesión que impide el normal flujo de la sangre en el pene, lesiones en la columna, dolor crónico en la espalda, alguna enfermedad que comprometa los músculos, tejidos, venas y/o arterias que estén cerca del pene o en la zona y que comprometen a éste al momento de la erección, la diabetes, enfermedades coronarias, efectos de medicamentos, etc.

A veces incide la edad, ya que el hombre a los 65 y más años no tiene la vitalidad sexual que en su juventud, y a ésta edad va a incidir indudablemente la frecuencia con que ha tenido su vivencia sexual en años previos. Pero la edad no es impedimento, sino que influye indudablemente; por ello es bueno prepararse para que al llegar a esa edad los años sean “jóvenes años” en el sentido de vivirlos con vitalidad, en plenitud y no en decrepitud, pero nos estamos yendo del tema, esto amerita un tratamiento aparte.

Muchas veces son los medicamentos que para la presión arterial, como los antidepresivos y tranquilizantes los que inciden como un efecto no deseado pero que muchas veces se presenta produciendo una disminución en la libido, en el deseo sexual, y consecuentemente inhibiendo una erección o una buena erección. El fumar también incide negativamente, el consumo de cocaína y otras drogas pero ésta en mayor incidencia, los problemas de circulación, y como ya dije las enfermedades coronarias.

Cuando  me consultan por problemas de erección como dije previamente siempre oriento a una visita al médico especialista para descartar o confirmar lo orgánico previamente, ya que es altamente significativa en cuanto a porcentaje el origen orgánico en ésta disfunción; aunque generalmente cuando vienen a mi consultorio ya han confirmado que lo suyo tiene un componente psicógeno. emocional y han sido derivados ya por el especialista, ya sea porque si bien no encuentran origen orgánico, y aún así el facultativo ha medicado con los medicamentos que existen para producir la erección o la calidad de ésta; al ver que el resultado no es el esperado, con buen criterio lo derivan para un tratamiento psicológico.

Y esto es así, porque además de producir una disfunción tal como la falta de erección la psiquis de ésta persona concreta que está consultando, es una vez padecida ésta, ante cada frustración en un nuevo encuentro sexual en el que no ha podido disfrutarlo porque no se ha producido la erección o ésta no ha sido lo suficientemente óptima como para poder lograr una buena penetración, al reiterarse una y otra vez el encuentro frustrante, la persona va disminuyendo en su autoaprecio, se siente inferior, se siente menos, su autoestima disminuye y en no pocos casos también aparecen síntomas depresivos.

No debemos perder de vista lo que significa una erección, ya yéndonos de considerarla sólo un mecanismo que de forma automática se corresponde a la excitación del hombre; cuando hay una erección esto además de proveer de placer al hombre mismo, también le permite brindar placer y goce a su pareja.

Cuando éste siente que no le es posible esto, siente además que ha perdido el control, ha perdido el control dentro del encuentro mismo, y también el control de sí.  Cuando la falta de erección se produce en alguna oportunidad o porque debido al cansancio o estrés o preocupación “en alguna oportunidad” el hombre “no puede” no es significativo para él, es un hecho aislado y tomado como tal, pero cuando ante la reiteración el hombre siente que “no puede” también siente que todo lo que en su vida gira alrededor de él ha cambiado, siente y traslada ese sentimiento de “impotencia” que se produce en el lecho a todo lo que gira en su vida a su alrededor, y por ello es que a partir de tomar conciencia que tiene un problema, en lugar de darse la oportunidad de creer que al igual que a otros problemas que ha podido enfrentar y superar en su vida éste es otro, y podrá del mismo modo con él, por el contrario, siente que sus fuerzas no están, siente que ha perdido el rumbo, siente que ahora ya todo “está perdido” y como también es su matrimonio, su pareja los que están en riesgo producto directamente relacionado con su disfunción, entonces el miedo, el temor se apoderan de él de un modo considerablemente significativo, al punto que en lugar de ayudar en su mejora, aumentan considerablemente la dificultad para la resolución de la problemática.

Por ello es que el hombre que nos consulta, es en primer lugar una persona que sufre, que lo hace desde tiempo y que una vez que a la reiteración de su falta de erección o de su falta de satisfactoria erección, debió en primer lugar dejar de justificar ésta para aceptar que tenía un problema, a lo que hubo en no muchas ocasiones y consecuencia de esto una disminución de su estado de ánimo, depresión, tristeza, enojo, ira, frustración, sentimiento de impotencia, etc. que lo llevó en muchas ocasiones a evitar el encuentro sexual, y en otras a buscar escusas luego de la reiteración, hasta que al buscar una salida por sí, y comprobando que sólo no puede ha consultado y viene a tratamiento, buscando una ayuda que acepta a veces a regañadientes pero como único modo que se le presenta como posible para el encuentro de una salida a su problema.

Éste hombre ha pasado por innumerables procesos anímicos, y está ante nosotros muy ansioso de solucionar su problemática, y apurado para que el resultado sea en lo inmediato, aunque a veces diga lo contrario; por ello es que el terapeuta debe como modo de disminuir la ansiedad que manifiesta mostrar que así como la disfunción se presentó como un proceso, y no de un día para el otro, el resultado del tratamiento será positivo, pero debe armarse de paciencia porque se trata de un tiempo que está relacionado con todo lo que lo llevó a sufrirla, con aquellos aspectos y modos de su personalidad, de su historia, de su posicionamiento en su vida y en el mundo; y habrá que modificar algunos aspectos de éste modo para que en primer lugar se revierta la disfunción, y luego no vuelva a producirse.

De modo que el tratamiento es posible, el pronóstico es positivo, pero la persona debe asumir que no se trata de traer un problema, una dificultad para “descargársela” al terapeuta para que éste “mágicamente” lo resuelva, sino que se trata de un proceso que va a significar cambios interiores, y tal vez de su modo de vida, conductas, adicciones si las hubiera (tales como drogas de las sociales y las prohibidas si fueran causa de la disfunción), modos en el sentido de la ansiedad si ésta fuera patológica, porque indudablemente que incide a la hora de una buena relación sexual, y una buena erección, y también en todo otro modo de relacionarse en la vida, pero y fundamentalmente a la hora de modificar terapéuticamente habrá que hacerle aprender a modificar los niveles elevados de ansiedad, para que éstos no incidan en su vida negativamente, tanto en lo sexual, como condicionantes y determinantes a la hora de manifestarse como factores estresantes productores de ésta disfunción, ya sea produciéndola o favoreciendo su instalación.

Éste hombre concreto con ésta disfunción concreta debe darse cuenta que su sexualidad es muy importante, y que serán necesarios cambios en su vida, que una vez que con la ayuda terapéutica los logre, alcanzará una plenitud en su vida que no sólo quedará en el plano sexual, sino en toda su vida en general.

Impotencia coeundi: No es posible el coito.
Impotencia erigendi: No se produce la erección.
Impotencia generandi: Incapacidad para procrear.
Impotencia psíquica: Impotencia del funcionar emocional y psíquico. (fuente tipos de Impotencia: Wikipedia)

Lic.Cristina Heinzmann
Psicóloga-Terapeuta
Centro Psicológico Compartir
Psicoterapia en Línea
www.centrocompartir.org

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