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La Adicción al Tabaco, ¿Porqué Dejar de Fumar?

fumadoraLa adicción al tabaco, es como cualquier otra adicción, un “hábito” o costumbre que la persona no puede abandonar por más que se lo proponga. Esto es producto del efecto de una sustancia que contiene el tabaco que es la nicotina.

La nicotina produce tolerancia a ésta droga, produce dependencia (física y síquica) y también dependencia social. Cuando la persona deja de fumar se produce el síndrome de abstinencia, producto de la quita al organismo de la sustancia que producía en el mismo la adicción, y por la cual la persona persistía en el hábito o adicción producto de la conducta compulsiva a reiterar la acción que lleva a que el organismo tenga su dosis de sustancia adictiva nuevamente.

Cuando la persona deja de suministrarle al organismo las sustancias que contiene el tabaco, que tienen un efecto fuertemente estimulante, y también sedante del SNC (sistema nervioso central) se produce en ella como consecuencia el “síndrome de abstinencia” producto del cual el adicto al tabaco sufre de distintos síntomas a saber:

  • Dolor de cabeza (el más común de todos)
  • Deseo, ansia, compulsión(tensión que le exige física y psíquicamente fumar)
  • Puede sentir mareo (vértigo)
  • la persona siente irritación
  • Siente desequilibrio físico, esto se manifiesta comúnmente como temblor(de su cuerpo-del interior de su cuerpo)
  • Suelen temblar sus manos
  • La persona se siente rara
  • Comienza a percibir distintos los olores y sabores, como si se trataran de experiencias nuevas(las distingue en la mayor intensidad con que las percibe)
  • También hay pérdida de apetito, o aumento de éste producto de la ansiedad
  • A veces el malestar se manifiesta en su estómago (suele sentir náuseas o vómitos)
  • Siente que su aparato respiratorio le muestra la carencia del cigarrillo en forma de tos, carraspera, dolor, ardor
  • Siente aletargamiento, cansancio, debilidad
  • Suele sentir también sudor en las manos.
  • Suele no saber qué hacer o donde poner sus manos, siente ansiedad por ello.

El síndrome de abstinencia aparece ya a las horas de dejar de fumar, y va in crescendo hasta tener un máximo aproximadamente entre el día y medio y los dos días y medio, desde la carencia del cigarrillo.

Por ello es muy importante que la persona esté preparada para esto, para así no ceder a la compulsión, a la ansiedad.  Va a contrarrestar esto haciendo ejercicios aunque le cuesten y mucho.  Una caminata es óptima.  Beber mucho líquido, rodearse de gente que no fuma.  Informar a sus amigos y conocidos, familiares y todo aquel que conozca y que esté cerca, de su decisión de no volver a fumar, para que se abstengan de hacerlo en su presencia. Y para que le incentiven a no volver a fumar.

¿Porqué dejar de fumar?
Son muchos los fumadores que se hacen ésta pregunta, porque entienden que su adicción no es tal, y que pueden dejarla cuando lo decidan, y les parece que todo respecto al fumar parte de una elección en la vida y del placer que les produce.  Éstas sensaciones placenteras  puesta valen  todo lo negativo que acarrea, y les parece que ni siquiera aquellas advertencias acerca del riesgo en el deterioro de su salud son importantes a la hora de considerar el placer que sienten cuando fuman.

Pero si Ahora estás leyendo éstas palabras es porque hay una parte de ti que te está diciendo que seas responsable con tu propia vida.  Pues es ésta la única que tienes, y estás sintiendo que el tabaco está afectando tu salud.  Porque el tabaco trae consecuencias negativas en todos los sentidos, y es al día de hoy que periódicamente se tiene conocimiento de un nuevo daño que la ciencia ha descubierto produce al ser humano que sufre la adicción al cigarrillo.  Podemos agregar que también agrava los síntomas de la depresión, la persona no es libre de dejar de fumar porque esto le produce elevadísimos grados de ansiedad y estrés.  Sabes que estás a tiempo y quieres disfrutar de la vida en salud, sientes que si no lo haces ahora, tal vez sea demasiado tarde luego. Has elegido por la salud, por TU SALUD.

Es muy común que la persona cuando se le pregunta por qué fuma o como argumentación a su “hábito” de fumar diga que es dueña de su vida y también de su salud.  Y si bien podemos rebatir desde distintas posiciones éstos argumentos,  no es el punto aquí.  Lo básico es saber que quien daña su salud no está solo en la vida, y tampoco su incidencia en lo que implica su asistencia médica desde lo económico no sólo le atañe al fumador, sino y principalmente a su familia y también a la sociedad toda.

Pero yendo más específicamente al mal llamado “habito” de fumar, digamos que no lo es totalmente porque también es una adicción, y lo es porque la persona una vez dentro de ese condicionamiento, no es libre de dejar el cigarrillo y padece de:

  • TOLERANCIA(a la nicotina)
  • DEPENDENCIA, Ésta Dependencia es FÍSICA (la produce la nicotina – por ésta causa se produce el síndrome de abstinencia)PSICOLÓGICA (se ha transformado el fumar en un elemento que la persona no puede reemplazar con nada ni con nadie) y SOCIAL (el fumador/a se ve incentivado aún más cuando está en grupos.  A veces se transforma en una muletilla que le lleva a sostener el cigarrillo para evitar el temor/inhibición o miedo de estar en determinados lugares, o ante la presencia de otros). También suele ser una forma de rebeldía.
  • SINDROME DE ABSTINENCIA (cuando deja de fumar) y
  • CONDUCTA  COMPULSIVA.

PERO volvamos a la pregunta ¿Porqué DEJAR DE FUMAR?

  • Es tan alta la mortalidad producto de enfermedades que tienen su origen en el fumar, que ésta sola mención ya hace justificable el no fumar.
  • El uso del tabaco produce una alta incidencia en la tasa de mortalidad (distintos tipos de cánceres), enfermedades cardiovasculares, las enfermedades pulmonares que  tienen una incidencia de hasta el 80% de mortalidad.
  • Cuando se deja de fumar la persona deja de sentir dolor de garganta crónico, tos, fatiga a esfuerzos físicos, y distintas dolencias a nivel bronquial, respiratorio, circulatorio, su piel mejorará, su aspecto tendrá un tono y vitalidad diferente y mejor.
  • Disminuirán las posibilidades de un riesgo de infarto u otra enfermedad del corazón. (Enfisema, cáncer de pulmón, etc., tendrá la posibilidad de vivir hasta 8 o más años de vida.
  • Otro ejemplo a considerar es que el fumador no se siente moralmente en posición de evitar o prohibir a hijos y/o nietos que éstos fumen, y ésta situación le hace al menos sentirse incómodo, porque sabe conscientemente que está dañando a los hijos y/o nietos por las consecuencias nefastas para su salud.

La decisión y determinación de dejar de fumar es entonces un regalo no sólo para el fumador, sino para quienes lo rodean y para la sociedad toda.

Algo a tener en cuenta también es que una vez que se ha dejado el “vicio”: la adicción, es bueno no volver a fumar, ni siquiera una “pitada”.

El ex fumador sabe cuánto le ha costado y desde que comenzara a elucubrar en pensamientos su decisión. Mucho más aún dejar de hacerlo y dejar de pensar en el fumar, en el placer que le producía esto, entonces es bueno que sepa que ni siquiera una vez debe volver a sucumbir al deseo, pues ahí se sucumbe nuevamente a la adicción.

La orientación que yo doy a mis pacientes es que se debe ir de día en día, y que cada día a la mañana se comprometa a no volver a fumar en éste día, y que al final del día haga acto de conciencia de cómo fue su día en éste y todos los demás aspectos; pero cuando llegue al punto de no haber fumado, sepa disfrutar de ello y felicitarse también, porque ésta actitud fortalece para continuar en la lucha.  Si ha sucumbido también esa reflexión le llevará a darse cuenta que ese momento no incide en la voluntad de dejar en forma definitiva, y que la próxima hará lo posible por no ceder.  Al hacer esto cada noche está fortaleciéndose en su determinación y aumentando su autocontrol y su autoestima.

El ex fumador/a debe saber que si no cede a esa presión que se le presenta de inmediatez de fumar, si no la actúa y sigue con lo que está haciendo, forzándose a atender a la actividad que está haciendo, dejando de lado la conexión con su deseo, pasado el momento crítico, la tensión cede, también el deseo y la compulsión, para dar paso a la tranquilidad y a la satisfacción de haber podido resistir.

En mi consultorio la persona aprende a disminuir el monto de ansiedad y llevarla a niveles óptimos para hacer su tarea, y permanecer con dinamismo, pero evitando la ansiedad patológica.  También aprende ejercicios de psicoimaginación, ejercicios psicoterapéuticos para superar la presión del momento, y la tensión compulsiva, como así también a trasladar la energía compulsiva tendiente a proveer la consecución del deseo de fumar, hacia otra actividad que se le enseña a vivenciar como igual o mayor fuente de satisfacción que la que produce la nicotina.

En mi consultorio la persona aprende a relajarse, a conectarse con su ser interior, con su completud, y con su deseo y proyectos de bienestar, apuntando a  lograr un estado general de bienestar óptimo.

Esto le condiciona a repetir éste estado de bienestar siempre y reiteradamente, sensaciones que le son enseñadas a provocar en forma voluntaria y que le llevan a producir por sí una sensación que dista de ser ansiógena, y que es productora de relajación, conexión con todas las partes de su cuerpo, con su emoción y con su psiquis, teniendo el control de los mismos.

Es decir se trabaja eliminando la adicción, y enseñándole a tomar el pleno control de sí; a fortalecerse, a sentirse en plenitud, a recuperar aquellos aspectos de su vida que fue dejando de lado y que le proveen de placer, produciendo consecuentemente que ese placer o gusto que sentía al fumar, sea reemplazado por disfrutar de otras acciones o situaciones generadas ahora por sí y que le llevan a vivir una vida plena en todos los sentidos, sumados a esto el sentirse en salud.

Lic.Cristina Heinzmann
Psicóloga-Terapeuta
Centro Psicológico Compartir
Psicoterapia en Línea
www.centrocompartir.org

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