La Anorgasmia (Segunda Parte) Reviewed by Momizat on . Es muy frecuente que la mujer anorgásmica, no tenga o no haya formado con su cuerpo el desarrollo de la propia exploración, de modo de conocerlo, y también de p Es muy frecuente que la mujer anorgásmica, no tenga o no haya formado con su cuerpo el desarrollo de la propia exploración, de modo de conocerlo, y también de p Rating: 0
Estas en: Home » Articulos » La Anorgasmia (Segunda Parte)

La Anorgasmia (Segunda Parte)

Es anorgasmia-articulomuy frecuente que la mujer anorgásmica, no tenga o no haya formado con su cuerpo el desarrollo de la propia exploración, de modo de conocerlo, y también de poder intimar de una forma más plena con su pareja.

Suele ocurrir que la mujer también en su ser íntimo no se atreva siquiera a sentir que puede y debe disfrutar de esa modalidad de la autoexploración y por ende de la autosatisfacción, ya sea ésta la de masturbarse o sólo de tocarse y descubrir así las distintas zonas en las cuales es más o menos sensibles, pero también y producto de ese conocimiento se va produciendo a la autoexploración una respuesta sensible y erógena de modo que al hacerlo está autoerogizando distintas partes de su cuerpo que responden a sus caricias.

Al hacerlo de éste modo también a la vez que se descubre y autoerogeniza, también está permitiendo que cuando en presencia de su pareja pueda guiar a éste para que juntos participen de ésta natural exploración, disfrute y goce que lleva a esa intimidad compartida antesala de todo acto sexual y también del orgasmo.

Es por cierto una función nuestra como terapeutas hacer conocer y a la vez orientar de modo que la mujer pierda esa timidez, vergüenza y pudor que le produce el hablar de su sexualidad y mucho más aún de su autoerogenización, por cierto que es muy común que debamos insistir y mostrar que en esto está precisamente el logro de una plenitud sexual, en primer lugar en el poder hablar, el hacerles saber que es común lo que ella siente, que ese pudor, esa vergüenza son sentidos también bastante comúnmente por otras mujeres, pero que forma parte de un aprendizaje que les llevará en primer lugar a dejar de lado éstas emociones, y luego así podrá vivenciar con su pareja una sexualidad plena si aprende a hablar, a contar que siente pudor y vergüenza y también así permitirá a su compañero que la conozca y le ayude a dejar de lado tanta inhibición, al hacerlo por cierto habrá avanzado y crecido como persona y como mujer porque precisamente habrá alcanzado en primer lugar a entender que su ser mujer está también comprendido con el darse cuenta que uno de los objetivos de la sexualidad es el de aprender a disfrutar de ella, entender que es tan necesario esto para sí como para el hombre, y de esa manera también aprende a valorar que la sexualidad no tiene que ver con un derecho del hombre, sino con una vivencia que no está limitada a un género, sino al género humano, tanto en el ser mujer o en el ser varón, ambos tienen la posibilidad de vivenciar el disfrute sexual.

Una vez que la mujer ha aprendido a conocer su cuerpo, a descubrir sus partes más o menos erogenizadas, a erogenizarlas, a disfrutar del placer que su cuerpo le devuelve a sus caricias autoproducidas, aprenderá luego que puede y debe manifestar esa sensación, ese placer cuando está en presencia de su compañero sexual, y también podrá hacerle mediante un lenguaje comprensible que va desde la palabra, quejidos, sonidos y movimientos etc. a hacerle conocer a su amante qué es y cómo es que le gusta que él le de placer y donde, en qué parte de su cuerpo.

Indudablemente que aquella mujer anorgásmica que pudo hacer palabra lo que le ocurría, que pudo vencer luego su inhibición, su pudor, su vergüenza y luego se fue más allá a producirse el autoplacer que le capacita para la vivencia sexual íntima y de a dos; podrá así entregarse de un modo pleno y más intenso pudiendo de esa manera participar activamente en la búsqueda de ese orgasmo que hasta ahora no se manifestaba o que desde hace un tiempo se niega a producirse.

También y esto es particularmente recomendado para la mujer y desde el climaterio el acompañamiento de las caricias con un  gel o lubricante que supla la falta de lubricación desde esa edad, pero también puede ser utilizado en toda etapa y también en todo el cuerpo distintos tipos de aceites que contribuyen a aumentar la sensación de placer en todo el cuerpo.

Es un factor importante a tener en cuenta el modo en que la mujer no se permite sentir y cuando lo hace siente que no debiera ser así, y esto es producto de o una educación muy rígida, o los preceptos religiosos que indican que la mujer sólo debe disfrutar de su sexualidad con finalidad procreadora y nada más, de modo que es sumamente traumático para ella el aceptar que vive y disfruta y goza con el sexo; luego de esto sentirá posiblemente que ha hecho algo sucio, que ha pecado, y en casos extremos “que algo le ocurrirá por atreverse a  contradecir ese mandato”.

De modo que a la hora de irse a la cama y a disfrutar de su sexualidad son muchos los pensamientos, sentimientos encontrados, emociones y demás que acompañan a ésta mujer y que le impiden gozar, indudablemente que el orgasmo será muy difícil de lograr para ella.

Recuerdo una paciente que cuando sentía que el orgasmo estaba por producirse, en lo más alto de su placer, siempre evitaba conscientemente que éste se produjera, a la pregunta mía de porqué lo hacía, ella me contaba que había en primer lugar un sentimiento de que “era imposible para ella, que no podría lograrlo nunca, que esto era algo más que no podría lograr” y en ese momento sentía que con todas sus fuerzas se “cerraba se apretaba” y así la sensación disminuía para luego desaparecer.

Trabajado terapéuticamente luego en una sesión de hipnosis pudo darse cuenta y entender que temía en ese momento “desaparecer” es decir por alguna razón había incorporado que un orgasmo para ella era un paso a otra realidad o irrealidad que le llevaba a dejar de ser, a morir tal vez.

Luego de ésta sesión tubo oportunidad de sentir la sensación tan alta como para llegar al orgasmo y pudo discriminar que sintió temor en ese instante “temí dejarme ir Licenciada, y volví a evitarlo” no sé que hacer, a lo que le contesté “yo tampoco así que tendrás que dejarte ir, deberás hacerlo, es el único modo que tenemos de averiguar qué ocurre del otro lado”  y se me ocurrió decirle “imagínate en ese instante que estás sobre una montaña y que deseas volar, puedes imaginarte sobre un ala delta, o sobre un planeador o que tú misma tienes alas, y dejarte llevar por ese momento, sencillamente volar”.

Vino a la siguiente sesión habiendo podido volar, disfrutar de ello y comprobar que una vez que lo logró, que se dejó llevar imaginando que volaba sobre sus propias alas, y veía las laderas de la montaña, disfrutando de ello; luego durante otros encuentros sexuales al llegar al orgasmo ya no fue necesario que se imaginara el volar pues había perdido el temor (fobia) a disfrutar de ese intenso placer que significa el goce que posibilita la sensación del orgasmo.

Indudablemente que tuvo que ver su educación rígida, su infancia y adolescencia en la cual todo lo relacionado con la sexualidad era pecado, y en donde el mandato fundamentalmente materno fue (la mujer debe llevar virgen al matrimonio-el hombre lo único que busca es “eso “no debes dárselo, sumado también a que es una mujer muy creyente del credo religioso al que adscribe).

Lic.Cristina Heinzmann
Psicóloga-Terapeuta
Centro Psicológico Compartir
Psicoterapia en Línea
www.centrocompartir.org

Scroll to top
aluscreativos.com.ar