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La Mujer Maltratada

mujer-maltratadaEsta es, quizás, la primera persona en que se piensa cuando se habla de violencia familiar. La mujer golpeada, la mujer abusada, la mujer maltratada, la mujer sumisa, la mujer engañada, la mujer postergada.

Una posición tan vieja como la historia del mundo. Cuestionada en estos tiempos por la pretendida, y merecida libertad, que vino nada menos que a cambiar el “orden” de las cosas. Convirtiendo a la mujer en la gran responsable de cuanto provoca y cuanto le pasa.
El concepto de mujer maltratada hace referencia específica al género femenino, en un contexto social en el cual la mujer reviste una posición de inferioridad, dado que, aún hoy, en la sociedad, el hombre detenta el poder prevalente. En tal sentido, compete a la mujer demostrar, a través de su capacidad personal, que puede ocupar posiciones sociales de envergadura, mientras que, al hombre, las mismas le resultan adscriptas por su condición de género, sin necesidad de acreditación específica.

Consecuentemente, de manera abierta o encubierta, el rol social de la mujer implica notorias desventajas, que la tornan susceptible de mayores abusos y malos tratos.

El concepto de mujer maltratada es una construcción teórica que permite un mejor enfoque de un serio problema social, tras el cual se congregan innumerables casos y secuencian personales, con matices muy particularizados, en que se sufren directa o indirectamente malos tratos, y también aquellas situaciones de evidente exposición a los mismos. Por ello, este concepto no es una etiqueta estigmatizante que congela a un individuo en una posición social valiosa, sino una generalización definida a partir de uniformidades evidenciadas en el reconocimiento de vastísimos casos particulares, que asegura un mejor análisis global: premisa indispensable para la evaluación de las perspectivas preventivas y correctivas pertinentes.

Perfil de la mujer maltratada

Dimensión Cognitiva
• Minimizar la violencia
• Creer en el cambio de él
• Negar la violencia
• Justificar la conducta violenta
• Idealizar a la familia y ser madre
• Tener cogniciones poco ajustadas a la realidad
• Tiempo personal
• Creer que la mujer es la responsable de la violencia
• Creer en la adaptación al abuso
• Propender a que las engañen
• Pensar en el futuro en términos negativos y desesperanzados
• Auto desvalorizar sus capacidades
• Recuperar las capacidades
• Evadir la violencia

Dimensión Comportamental
• Aislamientos
• Apatía
• Sobreprotección hacia los hijos
• Indecisión
• Dependencia del violento
• Volver al hogar
• Abandono de actividades
• Hiperexigencia consigo misma
• Solicitar ayuda de manera indirecta
• Actuar de acuerdo con las expectativas de los demás
• Tendencia a comunicar sus actos
• Abandonar los grupos de ayuda mutua
• Realizar actos en contra de su voluntad
• Realizar conductas no asertivas
• Pedir ayuda y escuchar a personas no pertinentes
• Tener conductas autodestructivas
• Trasladar la violencia recibida hacia los hijos o ancianos
• Tener conductas altruistas y solidarias
• Descuidar su físico
• Estar alerta a los estímulos externos
• Trastornos del sueño
• Comportamientos suicidas
• Síntomas del síndrome de estrés postraumático: trastornos del apetito, fatiga al despertar, alucinaciones, alerta exagerada, hipersensibilidad, irritabilidad, letargo, estado de ánimo cambiante, pesadillas, fobias, reacciones sobresaltadas, desorganización del pensamiento.

Dimensión Psicodinámica
• Reiteración de sentimientos, tales como: miedo, terror, angustia, dolor.
• Hipersensibilidad
• Dificultad para contar los propios sentimientos
• Frustración
• Corte o control excesivo de emociones
• Sentimiento de impotencia
• Desamparo
• Sentimientos de indefensión
• Depresión
• Reiteración constante de: vergüenza, culpa
• Ambivalencia
• Soledad
• Insatisfacción
• Enfado
• Nerviosismo
• Sentimiento de venganza
• Sentirse víctima
• Baja autoestima
• Ideas suicidas
• Priorizar los sentimientos a la razón
• Temer por el futuro

Dimensión Interaccional
• Aislamiento social
• Agresión
• Desplazamiento del objeto odiado
• Timidez para relacionarse
• Altruismo
• Anulación personal

Derechos de la víctima en los organismos policiales:
Por lo general las víctimas inician su denuncia en uno de estos organismos. Es esta la primera impresión a lo que estará enfrentada al ejecutar la denuncia, por lo que tendrá un valor decisivo en su percepción de la justicia y su disposición a colaborar con ella. En este ámbito debe recordar la necesidad de:

• Atención inmediata de su denuncia, en recinto privado y adecuado
• Recepción de antecedentes del delito por parte de personal especializado, en especial, cuando se trate de menores o víctimas de delito sexual.

Derechos de la víctima durante el proceso:
Las mayores dificultades que enfrentan las víctimas corresponden a su paso por los Tribunales, de allí que, resulta necesario considerar:

• La protección de la víctima frente a posible agresión o amenaza del inculpado
• Exigencia de un trato deferente, acorde a su calidad de víctima
• Evitar la instancia de careo en casos de menores de edad
• Derecho a contar siempre con asesoría legal
• Mitos y realidades acerca de las mujeres maltratadas

Mito Realidad
La víctima dijo o hizo para provocar el abuso.

La conducta violenta no necesita causas para desencadenarse, pero sí tiene excusas.

A las mujeres maltratadas, les gusta que les peguen.
Los acuerdos sadomasoquistas no corresponden a la problemática de la violencia familiar, la mayoría de las mujeres que se quedan es porque no encuentran los recursos necesarios para salir.

Por algo le habrán pegado.
No hay provocación que justifique la violencia. Este es un mito muy arraigado, que tiende a culpar a la víctima y exculpar al victimario.

El maltrato emocional no es tan grave como el físico.
El maltrato emocional puede llegar a aniquilar a una persona sin ponerle una mano encima.
Excluyo al violento de mi vida, y se acabaron los problemas.
Tan falso es ese mito que, aún en casos de viudez, pueden llegar a estar omnipresentes los mandatos y amenazas del violento.

Si la mujer se queda es porque le gusta.
Hay que tener en claro que la relación de violencia es una relación de tortura y que la persona castigada se encuentra sometida e inhibida para reaccionar.

Ella lo provoca.
No existe justificación que avale la violencia.

Lo que ocurre en una pareja forma parte de la vida privada y no hay que meterse.
Cualquier vulneración a la integridad humana viola los Derechos Humanos, que son universales.

Intervención

Recibimiento de la víctima.

Este primer encuentro con la víctima constituye una experiencia a la que vamos a encuadrar como una “entrevista en situación”, en la cual participan el entrevistado (víctima del delito) y los entrevistadores (personal policial. El objetivo de esta entrevista estará centrado en poder “escuchar” la denuncia de la víctima y aquí tenemos que remarcar una de las características más importantes de la entrevista, que es la relación interpersonal entre el entrevistado y el entrevistador, donde las condiciones y aptitudes que el personal policial pueda generar, ayudará a que la víctima pueda hablar acerca de lo que le pasa.

Aspectos a tener en cuenta en la entrevista

Se pueden enunciar los siguientes:

• Privacidad: es fundamental que al recibir a la víctima denunciante se le brinde privacidad con el fin de que esta pueda explayarse en su relato, sin sentirse observada y escuchada por otros, preservando así su intimidad.
• Objetividad: es la capacidad de tomar distancia de la situación planteada en la entrevista, sin emitir juicios de valor, apreciaciones personales o conclusiones.
• Receptabilidad: significa poder prestar singular atención al relato doloroso de la persona que busca ayuda y que en la mayoría de los casos lo hace desde la vivencia del pánico, por eso es muy importante que desde el primer encuentro quede explicitada la intención de ayuda y asistencia en forma inmediata. ¿Por qué es importante ofrecer ayuda? Porque esa actitud le permite bajar los niveles de ansiedad al entrevistado.
• Credibilidad: es importante la actitud de confianza por parte del entrevistador acerca del relato a fin de generar la confianza suficiente en la víctima y así poder llevar a cabo la denuncia.

Cabe agregar que además de los puntos mencionados con anterioridad es importante que el profesional esté capacitado e informado acerca de los:
a. Derechos de la víctima y la protección legal.
b. Recursos asistenciales de la comunidad para conectar a la víctima con profesionales (legales) o equipo de salud que puedan brindarle ayuda especializada.

Bibliografía
Diario Puntal, Editorial Fundamento S.A, Agosto de 2003. -
MARCHIORDI Hilda: Curso de Postgrado en Victimología, Universidad Católica de Córdoba, Diciembre de 2001. -

BURIN Mabel: Género y Familia, Editorial Paidós, Enero de 2003.
Revista Rostros & Rastros: Violencia Familiar, Editorial Fundamento S.A, Agosto de 2003. -

Policía de la Provincia de Córdoba: Jornada de Capacitación en Asistencia Técnico – Policial a Mujeres y Menores Víctimas de Delitos Especiales, Dirección General de Institutos, Diciembre de 2000. -


(EL MUNDO)

Una mujer maltratada tiene hoy en su mano más posibilidades que hace unos años de salir de la espiral de terror en la que se ha convertido su vida, aunque aún quedan profundas carencias asistenciales y legales que tratan de suplir las últimas iniciativas.
Una persona que se siente amenazada debe huir y pedir ayuda. Son muy diversas las puertas a las que puede tocar una mujer maltratada en caso de urgencia, recuerda Antonio Oliver, psicólogo experto en víctimas de malos tratos: Policía, departamentos de Asuntos Sociales, Guardia Civil, juzgados, hospitales y, principalmente, los centros de emergencia (donde las víctimas podrán refugiarse durante dos semanas. Desde cualquiera de estos organismos oficiales se pondrá en marcha la red social de asistencia, en la que representa un papel clave las Casas de Acogida repartidas por toda España.

Protección en menos de 72 horas
La inmediatez en la asistencia a una mujer que corre peligro es un factor esencial para garantizar su protección y en esta línea se mueve la Orden de Protección aprobada por el Gobierno de José María Aznar. Esta iniciativa, en vigor desde hace ocho meses, permite activar en un máximo de 72 horas las medidas cautelares contra el supuesto agresor y el acceso a la asistencia social y económica por parte de la víctima.

El objetivo de la Orden de Protección es unificar los distintos instrumentos de amparo y tutela a las víctimas de malos tratos, y se dicta tras un “rápido y sencillo” procedimiento judicial cuando se denuncia un delito o una falta relacionada con la violencia de género.

Esta orden puede ser reclamada por la víctima o sus familiares más cercanos, que tienen la opción de acudir bien directamente al juez o bien al fiscal, la fuerzas de seguridad, las oficinas de atención a las víctimas o los servicios asistenciales públicos.
La solicitud es remitida de forma inmediata al juez de guardia, que fijará una audiencia urgente con la víctima o su representante, con el solicitante de la orden y con el agresor, todo ello en un plazo máximo de 72 horas.

Además de las medidas cautelares, como el alojamiento, se pueden solicitar otras de vivienda, el régimen de custodia y visitas a los hijos, o el régimen de prestación de alimentos. Estas disposiciones permanecen en vigor durante un mes, y después serán ratificadas o modificadas por el juez de primera instancia.

Plan Integral contra el terrorismo doméstico

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tratará de reforzar la protección actual y la asistencia a las víctimas con un Plan Integral de Violencia de Género, que quiere remitir antes del 30 de junio al Congreso, donde espera lograr el máximo consenso político y social.

Se crearán servicios de atención e información inmediata a la mujer, más centros de emergencia para asistir a las mujeres y a sus hijos y de recuperación integral. La ley incluirá medidas para apoyar a las víctimas a la hora de reorientar su vida con ayudas económicas que les permitan independizarse y formación para el empleo.

También se generalizarán o ampliarán las ayudas existentes, se favorecerá el acceso de las víctimas a las viviendas de protección oficial y se mejorará el modelo que bonifica a las empresas que las contratan. A juicio del Ejecutivo, otro de los instrumentos claves para la erradicación de la violencia será la educación en el respeto a la mujer desde edades muy tempranas. También se impondrán límites a la publicidad que utiliza el cuerpo de la mujer.
Otro punto fundamental será la creación de una delegación del Gobierno contra la Violencia de Género y la especialización de profesionales dentro del orden penal para que los juzgados de instrucción puedan ocuparse específicamente de los casos de violencia de género.

Para aumentar la eficacia de la orden de protección de las víctimas que funciona en la actualidad, el Gobierno reforzará las dotaciones de las fuerzas de seguridad especializadas en estos casos e implicará a todas los cuerpos, incluidas las policías locales.
Impulsar medidas aprobadas por el PP.

El Gobierno aspira a que con esta normativa comience a invertir, definitivamente, la espiral de agresiones y muertes, pero en espera de su aprobación ha impulsado una decena de medidas con el fin de aumentar la protección de la mujer, la mayoría de ellas, no obstante, ya estaba en vigor.

Este plan de choque incluye las siguientes iniciativas: pedir al Ministerio Fiscal que ‘considere prioritaria’ la persecución de estos delitos, adopción de medidas cautelares dirigidas a la suspensión del régimen de visitas a los hijos, prisión para quienes quebranten la orden de alejamiento, elaborar un ‘mapa de riesgo’ y un ‘protocolo de denuncia’, 200 agentes de policía más y 250 guardias civiles, colaboración de los agentes municipales en la protección; implicación de delegados del Gobierno, prioridad de las maltratadas en la búsqueda de empleo, acuerdos con autonomías, teleasistencia y renta activa.

Definición: entiéndase por víctimas las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido daños, incluidos lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente.
En este caso se trata de la esposa del atacante, una mujer de 50 años, que a consecuencia de las lesiones recibidas, debió ser trasladada de urgencia por el servicio médico.

Las mujeres maltratadas pueden generar hijas que las desprecian e infravaloran, consideran a su madre una mujer insegura, inmadura y se separan emocionalmente de ellas, perdiendo las madres autoridad y respetabilidad. Se acepta culturalmente una cadena violenta en la que el padre golpea a su pareja, la madre a los hijos y los hijos entre ellos, respondiendo a patrones negativos que se transmiten a veces de forma simbólica por medio de actitudes de rechazo, de indiferencia y otros pequeños actos cotidianos.

De acuerdo a la modalidad de que se trate, a la edad de la víctima, a su relación con el autor y a la duración de la agresión, las consecuencias en el ámbito físico, psicológico o social pueden ser graves, gravísimas o irreversibles, llegando incluso hasta la pérdida de la vida.

Algunas de las consecuencias observadas son:

• Muy baja autoestima
• Indiferencia afectiva
• Aislamiento social
• Adjudicarse la culpa de las agresiones
• Frecuentemente no responden a límites ni pautas sociales
• Presentan marcadas inhibiciones en distintas áreas
• Tienen actitudes autodestructivas
• Bajo rendimiento intelectual
• Algunas veces emplean el mecanismo de identificación con el agresor
• Pueden llegar al suicidio o a la prostitución
• Personalidades psicóticas, perversas o delincuentes.

La violencia produce una fractura en la vida de la víctima, tanto a nivel psíquico como familiar y social, después del delito, su vida no volverá a ser la misma, es por ello que se plantea que las víctimas de violencia familiar son sobrevivientes.
Las mujeres son sensibles a las agresiones y la mayoría de las veces son ellas las agredidas, pues el sexo opuesto las somete a su voluntad.

Ante la agresión la mujer es capaz de emitir respuestas agresivas y se encuentran en una actitud defensiva constante, porque percibe el medio externo muy hostil y peligroso. Sus agresiones generalmente son abiertas y de tipo verbal, aunque tampoco son menos frecuentes las agresiones físicas, pues siempre se siente en peligro y pierde el control.

Mujeres Maltratadas

Algunos especialistas prefieren referirse al síndrome de la mujer maltratada. Si bien hay un importante número de hombres golpeados, la gran mayoría de los casos se trata de personas de género femenino. Desde el punto de vista estadístico ocurre en todas las edades pero se destaca en primer lugar entre los 30 y 39 años, luego entre 20 y 29 años y más tarde entre 40 y 49 años, le sigue entre 15 y 19 años, para finalizar con las mayores de 50 años. Las mujeres casadas constituyen un 66% del total, el resto lo componen novias, ex parejas, conocidas, amantes, amigas, etc.
La mayor vulnerabilidad femenina no solo se debe a causas físicas, también incide las mujeres suelen concentrar en la mayoría de los casos, la mayor carga y responsabilidad en la crianza de los hijos, además por diferentes cuestiones culturales condensan las tareas hogareñas y mantienen una mayor dependencia tanto económica como culturalmente de los hombres. Una mujer que abandona su vivienda se encuentra en mayor riesgo que un varón, pero debe tenerse en cuenta que las mujeres que dejan a sus abusadores tienen un 75% más de riesgo de ser asesinadas por el abusador que aquellas que se quedan conviviendo.

El 25 de noviembre es la fecha instituida como el día internacional contra la violencia hacia la mujer, en homenaje a que en el año 1960 tres hermanas dominicanas fueran violadas y asesinadas.

¿Por qué estas situaciones continúan?

En cuanto al punto de los motivos por lo que una relación continúa pueden pensarse dos corrientes básicas.

La postura tradicional, que plantea que al vivir atemorizadas por represalias, los golpes, por la posible quita del sustento económico, las órdenes irracionales y los permanentes castigos, manifiestan un estado general de confusión y desorganización, llegando a sentirse ellas mismas culpables por la situación, y desconociendo así la educación patriarcal y machista que involucra a la mayor parte de las sociedades.

Otra postura se plantea del mismo modo la condena a la educación típica donde las mujeres aparecen con un lugar desventajoso, pero se detiene también en los modos estructurales de relacionarse, los montajes de relaciones. No hay que confundir esta idea con un razonamiento contrario que diría que si una persona sostiene una relación se debería a que esta sería placentera. Es evidente que una mujer golpeada no siente placer alguno, pero si entran en juego componentes subjetivos tales que en la práctica validan relaciones no placenteras.

Algunos sitios donde recurrir en la red:
El consejo nacional de la mujer (Argentina):http://www.cnm.gov.ar/recursos/rec04_03.htm 

El síndrome de Estocolmo doméstico en mujeres maltratadas

A pesar de que en la actualidad las cifras de incidencia en lo relativo a la violencia contra la mujer ejercida por esposos o compañeros sentimentales, o en el marco de relaciones afectivas de otro tipo, están ganando en publicidad progresivamente con respecto a épocas anteriores, lo cierto son que aún queda mucha realidad oculta por conocer.

ANDRÉS MONTERO GÓMEZ / SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA

Al tiempo que varios son los factores que han contribuido a que los contornos del fenómeno se exponen a la luz pública denunciados por la mujer, diversos son también los elementos que ayudan a que el silencio de la víctima sea un obstáculo en la búsqueda de vías de solución para numerosos casos de violencia contra las mujeres. Entre estos últimos, entre los elementos que mantienen a la mujer en silencio sobre el maltrato que está sufriendo, se pueden contar diversos procesos paralizantes relacionados y generados por el miedo, la percepción de una ausencia de vías de escape o salida por parte de la víctima, y la carencia de recursos alternativos, sobre todo en el caso de mujeres con hijos que no vislumbran, por causas variadas, un apoyo externo viable.

Sin embargo, quienes trabajan buscando explicaciones y líneas de actuación para sofocar el fenómeno de la violencia y atajar sus consecuencias, conocen que en no pocas ocasiones mujeres a las que se supone una independencia personal o económica y una posibilidad de acceso a recursos continúan en relaciones donde sufren violencia. Estas mujeres, que desarrollan actividades que hacen pensar que no están sometidas a una parálisis o retracción por miedo y que incluso llegan a emprender con éxito iniciativas en varios ámbitos de sus vidas, parecen sin embargo incapaces de denunciar a sus agresores, con quienes siguen conviviendo, y mucho menos de abandonar la relación.

Por otra parte, este tipo de mujeres, de perfil social considerado más independiente, y aquellas otras de dependencia más ligada a un núcleo familiar del tipo que sea, comparten la reacción paradójica de desarrollar un vínculo afectivo todavía más fuerte con sus agresores, defendiendo sus razones, retirando denuncias policiales cuando han tenido un momento de lucidez y las han presentado, o deteniendo procesos judiciales en marcha al declarar a favor de sus agresores antes de que sean condenados. Estos efectos paradójicos se producen y quizás sea tiempo de ir buscando sus mecanismos y líneas de intervención.
Algunos teóricos han tratado de arrojar luz sobre la ocurrencia de estos vínculos paradójicos entre víctima y agresor, fundamentalmente apelando a claves afectivas o emocionales que aparecen en el contexto del entorno traumático. Dutton y Painter (1981) han descrito un escenario en el que dos factores, el desequilibrio de poder y la intermitencia en el tratamiento bueno-malo, generan en la mujer maltratada el desarrollo de un lazo traumático que la une con el agresor a través de conductas de docilidad. Según Dutton y Painter, el abuso crea y mantiene en la pareja una dinámica de dependencia debido a su efecto asimétrico sobre el equilibrio de poder, siendo el vínculo traumático producido por la alternancia de refuerzos y castigos.

Sin embargo, esta teoría descansa aparentemente sobre la base del condicionamiento instrumental que, desde nuestra perspectiva, es válido para dar cuenta de algunos aspectos del repertorio de victimización (principalmente de aquellos referidos a la indefensión aprendida), pero falla en cubrir el complejo aparato psicológico asociado con este tipo de vínculos paradójicos. Según nuestro entendimiento, la incertidumbre asociada a la violencia repetida e intermitente es un elemento clave en el camino hacia el desarrollo del vínculo, pero no su causa única. Además, la teoría no toma en consideración que alguna esfera de desequilibrio de poder es en cierta medida inherente a muchas relaciones humanas: en las parejas traumáticas no parece ser una consecuencia sino un antecedente al abuso.

Otro modelo que busca una explicación para el comportamiento paradójico de las mujeres maltratadas es el tratamiento factorial de Graham sobre reacciones tipo síndrome de Estocolmo en mujeres jóvenes que mantienen relaciones de noviazgo (Graham, Rawlings, Ihms, Latimer, Foliano, Thompson, Suttman, Farrington y Hacker, 1995). Su modelo factorial toma la forma de una escala de evaluación de 49 ítems alrededor de un núcleo caracterizado por distorsiones cognitivas y estrategias de coping, y dos dimensiones secundarias denominadas ‘daño psicológico’ y una más ambigua ‘amor-dependencia’.

La teoría de Graham, de propósitos evaluativos, perfil topográfico y metodología correlacional, fue diseñada para detectar la aparición de síntomas del síndrome de Estocolmo en mujeres jóvenes sometidas a abuso por parte de sus compañeros sentimentales, y está basada en la idea de que el síndrome es el producto de un tipo de estado disociativo que lleva a la víctima a negar la parte violenta del comportamiento del agresor mientras desarrolla un vínculo con el lado que percibe más positivo, ignorando así sus propias necesidades y volviéndose hipervigilante ante las de su agresor (Graham y Rawlings, 1991). Sin embargo, mientras esta explicación puede ser válida para describir alguno de los procesos globales implicados en el síndrome, no proporciona una hipótesis teórica sobre la naturaleza del proceso traumático más allá de algunos de sus elementos constituyentes.

Lic. CRISTINA HEINZMANN
Psicóloga Clínica – Hipnólogo Clínico
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