La Navidad: Su Significado Emocional y Psicológico Reviewed by Momizat on . A veces la Navidad y las fiestas de Fin de Año significan la presencia de angustia, pena y negativismo que puede desencadenar en la llamada “depresión de Fin de A veces la Navidad y las fiestas de Fin de Año significan la presencia de angustia, pena y negativismo que puede desencadenar en la llamada “depresión de Fin de Rating: 0
Estas en: Home » Articulos » La Navidad: Su Significado Emocional y Psicológico

La Navidad: Su Significado Emocional y Psicológico

hoteles-baratos-navidad-ano-nuevo-nochevieja-nochebuena-alojamiento-y-reservaA veces la Navidad y las fiestas de Fin de Año significan la presencia de angustia, pena y negativismo que puede desencadenar en la llamada “depresión de Fin de Año o depresión de Navideña”

Para muchas personas la Navidad, las fiestas de fin de año significan un momento de pena, de desasosiego, de tristeza que en no pocas personas se manifiesta con depresión “depresión navideña”, porque en éstas personas la navidad se presenta como una carga, un momento en que debe sacar fuerzas para mostrar estar bien, pero ni siquiera tiene ni la voluntad, ni el deseo, ni la fuerzas necesarias para disfrutar de la festividad, y siente que la proximidad de la misma le acerca un compromiso difícil de eludir, pero que a todas luces se le hace muy pesado, atravesar.

En pocos días en todo el mundo cristiano se festeja la Navidad, si bien para esta festividad religioso.cristiana se pueden encontrar diferencias con la llegada del término de año, y su modo de celebración, su llegada por cierto es esperada y  desde mucho antes se comienza con la preparación del festejo de ambas fechas; en los distintos pueblos del mundo el ritual de la festividad se hace con algunas diferencias, pero el significado no es tan diferenciable entre unas y otras costumbres.

La navidad si bien tiene un trasfondo religioso, tiene también desde lo psíquico un significado que remite a la persona a contactarse con sus sentimientos, emociones, vínculos afectivos, pérdidas, reencuentros, etapasde la vida, logros y fracasos.

Cuando se aproximan las fiestas de fin de año, la Navidad y el Año Nuevo, las personas nos ponemos con una particular sensibilidad que nos lleva a detenernos de una manera especial en estas festividades. El estado de ánimo cambia, nos mostramos particularmente sensibles, solidarios, reflexivos, porque si hablamos de la Navidad que es una festividad que nos lleva a juntarnos en familia siendo un tiempo en que comúnmente zanjamos las diferencias, se olvidan los agravios, se perdona, sentimos una particular alegría de juntarnos y de festejar la llegada o el nacimiento de Cristo, y también en otras latitudes la visita de Santa Claus con sus regalos para los niños vividos por éstos con una particular alegría e ilusión y si bien es una festividad religiosa, tiene también su significado psicológico al permitirnos lograr una madurez que se manifiesta al zanjar diferencias, al perdonar, al llevarnos a una reunión en la que se busca la paz y se la vivencia concretamente en la reunión familiar. También la ausencia de los seres queridos que ya no están con nosotros se presentifica con una particular congoja y tristeza por la ausencia de ese ser tan amado por nosotros y que irreparablemente ya no volveremos a ver.  Por ello es que decimos que La Navidad es una fiesta familiar que permite seguir elaborando el duelo por la persona ausente, y de ese modo nos trasladamos al futuro como la única manera de continuar, de empezar fortalecidos ese próximo año.

No son pocas las personas que en relación a esta festividad religiosa de La Navidad se reencuentran, o comienzan una modalidad vincular más profunda, precisamente porque la ocasión de la festividad los hace más reflexivos y donde antes hubo intransigencia, hoy hay comprensión, perdón y posibilidad de crecimiento y proyección en el futuro de la relación. Por la proximidad al fin del año también se produce una reflexión acerca de la vida en su totalidad, son muy comunes para éstas fechas que cada quien haga un balance acerca de cuánto de logro y cuánto de fracaso ha habido  en su vida durante este año.

Por ello es que la proximidad de estas fiestas nos lleva a sentir un estado anímico muy particular y mezclado a la vez, en el que las sentimos según la vivencia particular de cada uno como un momento esperado con alegría y entusiasmo o por el contrario con temor, congoja, tristeza, pena.

Cuando durante el año que corre o en fechas recientes se han producido pérdidas, ya sea de vida o de relaciones como un divorcio por ejemplo, ésta situación lleva a quien ha vivenciado la pérdida a que la inminencia de las fechas de Navidad y fin de Año le hagan que sienta ante su proximidad un modo particularmente penoso, de  tristeza,  porque concretiza y materializa el cambio, o la ruptura, o la pérdida que se vivió y ahora se revive con una emoción significativamente negativa, angustiante; ya que en ésta fiesta es precisamente que sus compromisos sociales se muestran diferentes, para el caso de que la perdida haya sido la del matrimonio pues ya no participa con su esposa o esposo de la reunión familiar, sino que lo hace solo y junto a su familia de origen generalmente, o con amigos con los cuales puede estar sin la presencia de ese cónyuge que ahora es ex. Lo mismo pasa con los hijos, los cuales deben separar las fechas y comenzar a estar una con uno de los padres y la otra con el otro. Si la situación es la pérdida de un ser querido, su ausencia precisamente en esta fiesta significativamente familiar es sumamente evidente.

Por ello es que estas fiestas también muestran  un particular modo de comenzar la vida, de crecer y de avanzar y proyectarse al futuro permitiéndose éstos cambios, que si se han producido es porque de algún modo han sido necesarios, y otras veces imposibles de modificar desde cada quien (tal el caso de muerte de seres queridos).

La Navidad se presenta como un momento en familia, de unión y de reunión familiar, en donde se vivencia el amor y la unión, el cuidado hacia los niños y la manifestación desde los adultos tendiente a que éstos niños vivencien la alegría de su significado. Es en el mundo actual que tantas familias en las que se ha producido la separación de los padres, los niños deban experimentar su alegría en forma sesgada ya que no pueden compartir con ambos papás su alegría, sino que deben aprender a aceptar que sólo con uno de sus progenitores les es posible vivenciar cada una de éstas festividades, y será con el otro que festeje la partida del año viejo y llegada del nuevo.  De modo que en su significado original de reunión para la navidad de la familia alrededor de la mesa familiar, de disfrutar de la ese vínculo y de su unión, de compartir distintas generaciones ese encuentro de amor y cuidado, como así también de incentivar la vivencia familiar, a veces la realidad no lo permite, lamentablemente y será así que se deba aceptar la vida del modo en que ésta se brinde, pudiendo de ese modo proyectarse al futuro con un nuevo significado y aceptando de ese modo la realidad tal como se brinda.

Por todo ello es que para muchas personas la Navidad, las fiestas de fin de año significan un momento de pena, de desasosiego, de tristeza que en no pocas personas se manifiesta con depresión “depresión navideña”, porque en éstas personas la navidad se presenta como una carga, un momento en que debe sacar fuerzas para mostrar estar bien, pero ésta persona ni siquiera tiene ni la voluntad, ni el deseo, ni la fuerzas necesarias para disfrutar de la festividad, y siente que la proximidad de la misma le acerca un compromiso difícil de eludir, pero que a todas luces se le hace muy pesado de  atravesar.  Por ello es que siente que la proximidad de la fecha, se le hace cada día más penoso, siente que mágicamente quisiera que pasaran “ya” y ahí generalmente comienzan los síntomas depresivos, de desgano, de falta de alegría, de falta de ilusión por acompañar al resto de los familiares en todo lo relacionado con la preparación del festejo.  La carga es mucha para esta persona, y siente que no puede con ella, hay angustia, llanto, vivencia muy presente del motivo y causa de su tristeza, o su perdida, momento en el que siente que ni siquiera tiene la capacidad de sentir amor y manifestarlo hacia sus seres queridos, se ha manifestado en ésta persona la “depresión navideña”.  Cuando éste se manifiesta, puede ocurrir que pasado el período de festividades, deje su nostalgia, su pena, su tristeza y pesimismo y vuelva a la normalidad;  pero por lo contrario también puede ocurrir que los síntomas depresivos continúen y sea necesario que busque ayuda profesional y deba hacer psicoterapia.

Lic.CRISTINA HEINZMANN
Psicóloga-Terapeuta
Centro Psicológico Compartir
Psicoterapia en Línea
www.centrocompartir.org

Scroll to top
aluscreativos.com.ar