La Persona Codependiente: Un caso (Patricia) Reviewed by Momizat on . Patricia, una señora de 45 años, con dos hijos (hija de 20 e hijo de 18 años), casada desde hace 25 años y que viene a la consulta derivada por el medico especi Patricia, una señora de 45 años, con dos hijos (hija de 20 e hijo de 18 años), casada desde hace 25 años y que viene a la consulta derivada por el medico especi Rating: 0
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La Persona Codependiente: Un caso (Patricia)

1225-CODEPENDENCIAPatricia, una señora de 45 años, con dos hijos (hija de 20 e hijo de 18 años), casada desde hace 25 años y que viene a la consulta derivada por el medico especialista en traumatología, pues siempre tiene dolor en sus articulaciones, y en la región cervical de su columna vertebral.

A la primera impresión visual puedo darme cuenta de que Patricia es una persona mas bien tímida, apocada, y cuando voy avanzando en esa primera entrevista en la anamnesis, aparece en ella una particular desconexión de sus emociones.
Depresión? Anhedonia?

La expresión de su rostro es sin ningún tipo de animosidad, emoción, se la nota callada, seria, esto yo diría que producto de algo que la atemoriza, aunque en sus ojos puedo notar un dejo de tensión además del temor, que podría describir como ira contenida, heteroagresión? Claramente manifestado en Patricia esto, también noto en esa primera entrevista, que trató permanentemente de hacerse cargo y responsable de todo lo que ocurría en su casa con los demás miembros de su familia. “En la codependencia la característica principal es la falta de identidad propia. El codependiente pierde la conexión con lo que siente, necesita y desea: busca aceptación, cree que su valor como persona depende de la opinión de los demás”, “y esto ocurre porque se crea un yo falso, pues en realidad no está consciente de quién es y está tan desconectado de sus propios sentimientos, que asume la responsabilidad por las acciones de los demás” John Bradshaw.

Acordamos que inicie el tratamiento psicológico, en razón de una sesión semanal al comienzo, y luego si el proceso terapéutico así lo indica se podría agregar otra sesión.

Fue muy difícil trabajar en los primeros tiempos con Patricia, se negaba a participar de forma vivencial en los ejercicios que yo le indicaba que hiciera, la silla vacía por ejemplo (técnica Gestáltica) y cuando lo hacía no se comprometía con esto, se reprimía tanto que generalmente la sesión se terminaba y no podía hacer un ejercicio vivencial completo.

De todos modos siempre tuve en esos primeros tiempos la sensación de que Patricia ocultaba algo de su vida que era muy importante, pero concientemente se negaba a hablar de ello.

Cuando luego de varios meses de terapia pudo comenzar a hablar de su terrible infancia de abandonos, de terrores nocturnos, de tíos y tías perversos que disfrutaban de encerrarla en una habitación oscura sólo porque no había hecho bien una suma de su tarea escolar (6 a 8 años), (Patricia siendo muy pequeña perdió a su madre y su padre que era camionero y viajaba por todo el país, la había dejado con sus tíos),“Los niños necesitan seguridad y tener modelos saludables para imitar, para poder entender sus propias sensaciones internas. También necesitan aprender a separar los sentimientos de los pensamientos y a generar autoestima ellos mismos desde su interior. Si el niño pierde el contacto con sus sentimientos, tratará de llenar sus necesidades con estímulos externos y se convertirá en un adulto codependiente. (John Bradshaw)

De modo que tubo la infancia de todo aquel niño, que cuando adulto padece de Codependencia relata, es decir distintas anécdotas, pero iguales en cuanto al intenso sufrimiento que padecen, pérdidas, maltratos, abusos, no solo sexuales porque en este caso no lo hubo, pero si emocional: Caldo de cultivo para que luego ya en la adultes permitiera que otro (en éste caso su esposo alcohólico) debido a su codependencia mantenga hacia ella un comportamiento nocivo y dañino. Porque quien es un enfermo que padece de Codependencia “ enfoca su atención hacia su entorno para defenderse de algún peligro real o imaginario. El estado de alerta es una defensa de nuestros cuerpos, algo temporal que nos ayuda a defendernos en momentos de peligro. Pero cuando ese estado se vuelve crónico, la persona pierde el contacto con sus reacciones internas, ya que todo el tiempo su atención está afuera de sí misma.” (John Bradshaw).

Y cuando su atención está fuera de sí misma, difícilmente puede discriminar lo que está bien y está mal para ella, cuando algo del comportamiento del otro (su esposo) la daña, cuando realmente sufre como consecuencia de éste comportamiento, y de qué manera éste sufrir es injusto para sí, ya que su autoestima, su autovalor, su amor propio no están presentes para hacerle notar que su sufrir es la responsabilidad del otro, de ese ser que por el que siente tanto apego, que llega a disculpar y a justificar hasta los más extremos maltratos y aberraciones.
Y ésta Patricia ya adulta comenzó a vivir su vida de familia, su propia familia formada con éste hombre alcohólico, y ¿de que modo mostraba su codependencia? Su esposo era alcohólico, un alcohólico consumado, pero ella como paciente sólo al año de terapia pudo decir, contar, que cada sábado y sistemáticamente, comenzaba a beber en horas de la mañana, y terminaba de hacerlo el domingo por la tarde. Bebía todo el día durante esos dos días y luego de su borrachera era violento con ella, y con sus hijos, llegándola a golpear tan violentamente, que cuando logra contar este maltrato, fue porque mostraba en su rostro y uno de sus brazos evidentes signos de haber sufrido un trauma, y solo ante mi pregunta pudo comenzar a contar ahí su situación, antes nunca lo había mencionado, aunque siempre hubo una sospecha de mi parte de que algo así estaba ocurriendo, sospecha nacida en sus silencios, en su modo siempre tendiente a justificar cada una de las acciones de su esposo.

La paciente no había podido expresar el verdadero motivo por el que su hija mayor se había ido de la casa. (Lo dijo mucho después y fue a causa de que cansada de esos malos tratos hacia su madre, del alcoholismo y la agresión de su padre, y también debido a que la madre no oponía ningún tipo de resistencia a sus golpes, y ni siquiera cuando su hijo por defenderla fue ferozmente golpeado por el padre totalmente alcoholizado, al punto de tener que llevarlo al hospital para curaciones.

Tampoco ante esto reaccionó Patricia, también lo justificó diciendo que su hijo “no se calla, y lo pone nervioso al padre”. Patricia siempre se callaba, pero así mismo siempre recibía golpes, “no es malo, pero cuando bebe un poco, se pone violento, es que sufrió mucho cuando niño el pobre”. Siempre lo justificó.

Hubo que trabajar mucho sobre su autoestima, luego también trabajamos interdisciplinaria mente con el resto del equipo, la trabajadora social, el psiquiatra, la médica clínica y yo.

Le advertimos a patricia que debía abandonar su casa si no quería que ese hombre la siguiera dañando físicamente, y así también para recuperar a sus hijos. “La persona codependiente permite tanto que no reconoce el abuso cuando lo sufre”
También le advertimos que si encontrábamos otro signo de violencia en ella, nosotros daríamos desde la Institución el correspondiente aviso a las autoridades, sólo así Patricia aceptó salir de su casa, y junto a la ayuda social pudo alejarse de éste hombre que dado el altísimo y cada vez mayor nivel de violencia que manifestaba, pudimos darnos cuenta de que Patricia corría peligro real de muerte. 

Cuando una persona vive su vida a través de los demás y a costa de sus legítimas necesidades, va más allá de lo que exige el verdadero amor. Se quema hasta el punto de no quedar ya nada de ella.”

Patricia se fue de la casa, junto a sus hijos alquilaron una vivienda y actualmente viven los tres juntos, pero nunca aceptó hacer una denuncia formal por malos tratos a quien fuera por 26 años su esposo.

Aunque siguió un año más en terapia psicológica, puedo decir que ahora vive una vida totalmente normal, y haciendo uso de sus derechos y valores. Porque “todo amor que no produce paz, sino angustia o culpa, está contaminado de codependencia. Es un amor patológico, destructivo; no brinda paz interior ni crecimiento espiritual, ni felicidad. El amor que existe producto de la Codependencia: crea amargura, angustia, enojo y culpabilidad irracional” Sharon Wescheider Cruse.

El amor Codependiente, no es un amor sano, es un amor patológico, ya que el amor en cualquiera de sus expresiones hacia la pareja, hacia los hijos, hacia los padres, amigos, relaciones, etc. Debe ser vivido y sentido con un sentimiento de alegría, de disfrute, de compartir recíprocamente, debe brindar paz interior, felicidad y un intenso sentimiento de bienestar, y ahí entonces estamos hablando de un verdadero amor, maduro y compartido, que permite el consecuente crecimiento de quienes lo vivencian.

Lic. CRISTINA HEINZMANN
Psicóloga Clínica – Hipnólogo Clínico
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