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La Personalidad del Mitómano

mitómanoLa mitomanía es una particular forma que tiene la persona cuando necesita mostrar la realidad que vive como una fantasía, y no tomando contacto con la realidad misma.

Ésta condición de mentir, de engañar que encontramos en el hombre, no es sólo capacidad de la especie humana, no se da sólo como característica propia en el sujeto humano, sino que es común y natural en muchas especies. ¿O no es cierto que conocemos a muchas de ellas por ésta especial característica de “camuflarse”?, escribo este artículo y tengo presente en mi mente una canción del autor Chico Navarro, que dice al caracterizar e inmortalizar en sus versos al camaleón cuando dice “el camaleón nena, el camaleón, cambia de colores según la ocasión. Tu corazón nena, tu corazón, cambia de colores según la estación…”. Es decir el pobre camaleón se hace popular en éste caso, por su característica de cambio de color que le sirve en su vida como medio de engaño, pero esto no al igual que en el humano sino como unmecanismo de protección, es un engaño, es un camuflaje, que le sirve como medio de supervivencia.

“La mentira es un mecanismo de adaptación emocional para eludir la realidad -dice David Pineda, neuropsicólogo de la Universidad de Antioquia-. El sujeto humano la practica para adaptar la realidad a sus creencias. Por economía emocional o cognitiva, omite lo que lo perjudica, y sólo lo acepta si es confrontado”. El hombre como especie siente y desde que nace la necesidad de dar una buena impresión, de conquistar al otro, y podemos relacionar éste mecanismo que está tanto en lo cognitivo, como en lo emocional como algo saludable, y que forma parte de la supervivencia del hombre desde que viene al mundo.

Pero hay un punto en la persona, en el hombre, que en el que el mentir se vuelve dañino, se vuelve perjudicial, tanto para sí mismo, como para el mundo que lo rodea; estamos aquí en el momento en que ese mentir, esa conducta se ha transformado en una compulsión, ésta le lleva a veces hasta transgredir límites que lo llevan a delinquir incluso apoyado en esa patología que lo impulsa a disfrazar su realidad, desde lo cognitivo y desde lo emocional.

“Mentir requiere un gran esfuerzo, es casi como leer la mente”, dice Adrian Raine, investigador de la U. de California “Los mentirosos patológicos no pueden diferenciar la verdad de la mentira, y se contradicen en las entrevistas”, señala Adrian Raine, y agrega que además son manipuladores y admiten que acosan a la gente. “Son muy descarados en su forma de ser, pero muy frescos cuando hablan de eso”, explica.

En el sujeto humano es posible encontrar en las personas la mentira, y a tal punto que hay quienes mienten y engañan casi todo el tiempo, y lo distintivo de esto es que no hay necesidad de mentir, es decir ese engaño no le sirve para su supervivencia, no lo hace como medio de engañar a otro para salvar su vida, como ocurre en otras especies vivas animales, insectos, etc.

“Mentir requiere un gran esfuerzo, es casi como leer la mente -dice Raine. Usted tiene que ser capaz de comprender el pensamiento del otro y suprimir sus emociones, o regularlas porque no quiere parecer nervioso”.

La mitomanía es una particular forma que tiene la persona cuando necesita mostrar la realidad que vive como una fantasía, y no tomando contacto con la realidad misma.

El mitómano, siente la necesidad de hacer su realidad diferente, la agranda, la hace mejor y llena de elementos que disfrazan aquella realidad que vive y que no acepta, y por lo cual siente la necesidad de modificarla, por eso es que miente, y miente tanto que con la intención de agradar su vida, llega a convencerse de que lo que inventa es cierto, y termina envuelto en las mentiras de modo que no puede salir de ellas. El mitómano siente placer cuando miente.

Cuando el mitómano miente sistemáticamente, lo hace controlando su mentira, lleva el curso de su relato de modo que sea creíble. Y esto es así porque la mentira no es el objetivo, sino que lo hace, miente para tener bajo control al otro, sea este familiar, compañero, conocido, esposa/o, hijo, vecino, etc. Mintiendo tiene el control.

“El mitómano ha perdido el control sobre la mentira, siente placer cuando miente”. David Pineda, neuropsicólogo.

Es muy común en los niños la práctica de la mentira, pero ha medida que va creciendo ya sea por influencia de los padres, o de los educadores o por sí mismo va dándose cuenta que debe dejar de mostrar un mundo que sólo pertenece a su fantasía, y que cuando niño, cuando pequeño necesitó para poder estar en ese mundo mágico de fantasías y mentiras que le servían para estar con sus pares, para resaltar entre ellos o en sus juegos a solas, etc.

Ahora cuando éste niño ya adulto sigue teniendo la misma conducta, sigue mintiendo, entonces estamos ante una patología que es necesario revertir con tratamiento psicológico.

Hablamos de patología en un adulto cuando la conducta es de mentir en forma sistemática y reiterada, pero ¿cuáles son las causas o motivos que llevan a mentir, a desdibujar la realidad haciéndola acorde a sus fantasías?

  • hay situaciones en que la persona no puede enfrentar la realidad, no puede decir la verdad, no se atreve y por eso el camino más fácil es el de mentir.
  • otras ocasiones siente que es más cómodo mentir que decir la verdad, y por eso lo hace.
  • Hay quienes mienten para no comprometerse, para no tener dificultades de esa manera, para evitar hacerse cargo, etc.

Ahora lo previo sólo son momentos en que la persona siente la necesidad de mentir, pero no se trata por eso de una enfermedad, en todo caso es una cuestión ética o de valores, pero cuando la persona miente y lo hace en forma sistemática, cuando siente que “tiene” que mentir, sin causa o motivo que lo justifique, sólo porque responde a un deseo de mentir, entonces estamos ante alguien que padece de una enfermedad que se llama “mitomanía”.

El mitómano entonces

  • miente tanto que quienes lo conocen, su familia, compañeros de trabajo, de estudios, conocidos, etc. se dan cuenta.
  • miente sistemáticamente.
  • en esa mentira tiende a engrandecer todo lo que ha él le ocurre, lo que vivencia o ha vivenciado, no dudando en contar tragedias, hechos terroríficos, que le han ocurrido, pero todo es producto de su fantasía.
  • miente sobre su posición económica, sobre sus habilidades, sobre su familia, sobre los logros tanto suyos como de sus hijos, etc.
  • pero no sólo agranda la realidad, también miente sobre hechos insignificantes, por ejemplo si ha debido hacer un trabajo y no lo hizo, dice que sí, si se fue adormir temprano y almorzó fruta, dice que quedó hasta tarde leyendo un libro y cenó un trozo de una exquisita carne por ej., aunque no fue así y sabe que se sabrá la verdad.
  • el mitómano no tiene un plan acerca de su mentira, y tampoco una secuencia o un orden, el miente y sigue mintiendo, y su mentira por momentos llega a ser tan grande, como le permite su fantasía, tanto que queda envuelto en la mentira misma, y es común que para salir de ésta deba inventar otra más grande y así.

Esto le ocurre porque él cree que sí tiene el control sobre sus pensamientos, pero no es así. (Es una queja común la del familiar que consulta el hecho de que el enfermo dice que sólo se va a curar, que va a revertir ese impulso) Pero no es posible hacerlo solo, sin una psicoterapia, sin tratamiento psicológico porque está afectado en su profundamente en su psiquis y sólo los mecanismos que provee la terapia psicológica puede modificar esto.

En cuanto al tratamiento psicológico, se aplica en estos enfermos mentirosos compulsivos, los mismos métodos terapéuticos que a los demás trastornos del control de los impulsos como la adicción al juego (juego patológico) o la adicción a las compras (compra compulsiva); están absolutamente recomendadas la Terapia Cognitivo.conductual con la aplicación conjunta de la Terapia de Hipnosis.

Cuando el mitómano ha cometido un delito, no se considera a ésta enfermedad como una de las que son consideradas impunes dentro de los trastornos mentales, pues en ésta patología el mitómano se da cuenta que miente, tiene claro que lo hace, sabe que disfraza la realidad, y aún así lo hace, y disfruta de ello.

“El mitómano tiene capacidad de diferenciar lo que está bien de lo que no -asegura Pineda-. Tiene conciencia del mal que causa, y lo que ha perdido es la capacidad de control sobre la mentira. Siente placer cuando lo hace”. En la historia de la humanidad ha habido casos de mitómanos declarados, tal el caso de Truman Capote, quien supo canalizar su impulso hacia la literatura.

Dentro de todas las consultas que nos hacen tanto en el sitio www.centrocompartir.com, como a través de distintos foros o tablones, es común que muchas personas nos consulten sobre ésta patología, también es común que nos pregunten qué hacer, cómo actuar, cómo ayudar.

Y nuestra respuesta siempre tiende a que tanto quien nos consulta como esa persona por la cual consultan y que padece de ésta patología, tomen conciencia de que es una enfermedad, es una enfermedad que fue formándose cuando niños, que está relacionada con su personalidad, con su historia, con su poca autoestima (o autoestima inflada), con carencias que luego necesita cubrir y ocultar, ¿pero ante quien o a quien siente el mitómano necesidad de ocultar, de tapar? Fundamentalmente ante sí mismo, porque no acepta su vida, no se acepta a sí mismo y mediante la sistematización de ese mundo que se crea con su fantasía, llega a creer que ese mundo existe y esto le permite fantasear que no es aquel que rechaza, sino ese otro que quiere ser y que crea con sus constantes mentiras.

Otro hecho a tener en cuenta es que el mitómano se da cuenta que miente, y lo hace a sabiendas, pero también es cierto que cuando se instala la patología no puede dejar de mentir, sino que es con un tratamiento psicológico, con Terapia Psicológica, con aplicación de la Terapia Gestalt, la Terapia Cognitivo.Conductual, y la Terapia de Hipnosis, logrará revertir su conducta, y modificar esos patrones intrapsíquicos que no le permiten ser una persona normal.

De modo que para esa personas que nos preguntan como ayudar, el mejor modo es no callar cuando se dan cuenta que está mintiendo, sino hacerles ver que precisamente son conscientes de que no dice la verdad, y que esa mentira sistemática los lleva a sufrir a todos, no solo al mitómano.

Es muy común que quienes padecen de mitomanía, cambie de modo significativo la propia imagen de sí mismo, y esto lo hace agrandándola, haciéndola acreedora de las mayores grandezas, es común que disfrace sus orígenes si éstos han sido paupérrimos, humildes, y lo hace tan convincentemente, con tanta realidad que termina creyendo él mismo lo que es producto de su invención, y al final de la mentira existe una abismal diferencia entre la persona real y la que resultó producto de su imaginación, que ambas no tienen nada que ver entre sí, pero es ésta última imagen, la elaborada a su necesidad, la que reconoce, la aceptada y es la imagen que termina teniendo de sí mismo.

Arma su fantasía, arma su realidad, y esto es porque tiene graves desajustes en su psiquis. Aunque no es un sicótico, no es un “demente o loco” pues como lo dije previamente no delira, se trata de una fantasía que el crea, que el inventa, pero que si bien termina creyéndola él mismo, sabe que forma parte de una mentira. Entonces lo que logra con ésta es manipular, el mitómano es un manipulador que se inventa una realidad inexistente y para su provecho. Se trata de una psicopatía.

Recién hablaba de Truman Capote, y el modo de sublimar el impulso a mentir y transformarlo en arte, a través de la literatura. En el enfermo de mitomanía no existe esta sublimación, y a su impulso a mentir lo transforma en un arte. Decíamos al comienzo del artículo que la mentira es natural en las especies, y que en el humano es común encontrarla. Cuando se transforma en una patología, el enfermo no domina su impulso a mentir, lo hace sistemáticamente y no tiene en cuenta el daño que hace; una de las causas o motivaciones que justifican (para él) su conducta es que necesita modificar su realidad, esa realidad que no acepta, y lo hace inventando todo tipo de argumentos, cuentos, novelas en las cuales siempre es el protagonista de uno u otro modo, y el héroe de las mismas. Muchas veces se me ha preguntado si el mitómano delira, en realidad no es un delirio en el sentido que delira un sicótico, pero si es un delirio en el sentido que lo que inventa no forma parte de la realidad, sino que su invención ha sido producto de esa particular forma que tiene de transformar en arte el producto de sus pensamientos, en forma conciente, sabe que lo hace; el sicótico cree que lo que es producto de su mente forma parte de la realidad, no discrimina que está en su mente y nada más.

Es posible asociar el impulso patológico del mitómano a trastornos de la personalidad severos, en los que encontramos una necesidad absoluta de estima(por eso necesitan agrandar la realidad, rechazando así de sí mismos aquello por lo que se consideran nimios, insignificantes y por ello lo rechazan) y en el extremo opuesto están los que tienen por el contrario un trastorno de personalidad hipertímica cuyo ánimo es excesivo, elevado, son generalmente muy alegres, son “superficiales, son frívolos, no perseveran, y son absolutamente irresponsables”.

Si hablamos de las relaciones, en donde la palabra es el don más preciado, en donde el creer en el otro tiene un significado invalorable, no es posible creer en alguien que miente sistemáticamente, entonces ésta persona deja de tener el respeto de sus padres, hermanos, esposa, hijos, etc., etc.

El ser mentiroso es una conducta aprendida, luego se hace sistemática, y llega a ocupar toda la vida del individuo, y como termina siendo una persona no creíble, sufre por esto; como también su pareja le muestra su sufrimiento y también le hace ver que si no cambia se alejará de él, sufre por esto, como siente que al no ser creíble no tiene el aprecio de sus pares, también sufre por esto, es decir sufre en todos los ámbitos de su vida, tanto en el familiar como en el laboral, social, profesional, etc. cuando llega a éste punto en su vida, generalmente pide ayuda de un profesional.

La mitomanía es un trastorno del control de los impulsos, el mitómano sabe que miente, sufre porque miente pero no puede dejar de hacerlo, por eso la absoluta necesidad de tratamiento con psicoterapia.

Se presenta con mayor porcentaje en hombres que en mujeres, y si bien es en la pubertad y adolescencia cuando se desarrolla, se instala como patología ya en el adulto joven que ronda los 25 años. La mitomanía es un patrón conductual que se aprende, que se repite y luego se hace un hábito sistemático en la conducta de ese individuo.

Al mentir siempre, lo hace por hábito, sin ninguna razón que los justifique, y tampoco en situaciones que lo hagan necesario.

El mitómano imagina, cree que ve, y que siente cosas que no son sino el resultado de su frondosa imaginación, el mismo cree esto y las vive como si fueran producto de la realidad.

El mundo del mitómano es un mundo irreal, es un mundo imaginado, cambiado, en el que daña y se hace daño así mismo. Es importante entender que no sólo inventa, sino que trata de que los demás crean su invención, y manipula al otro para que éste crea y por ende conseguir lo que persigue con su mentira.

Vuelvo a repetir entonces que la mejor manera de ayudar a un mitómano es mostrarle que se sabe, que se da cuenta de sus mentiras, de ese modo puede tomar conciencia de que lo suyo es una enfermedad, que debe ser tratada.

Es una enfermedad que tiene cura, y por ende cuando esto se logra, la persona puede alcanzar una vida normal, ser respetado, valorado y aceptado en su familia, por sus afectos.

De lo contrario el mitómano deja de tener el aprecio, llegando a perder todo tanto en lo laboral, familiar, social, afectivo, etc. porque nadie lo toma en serio, nadie lo respeta, ni lo valora, pues no se confía en quien sistemáticamente miente.

Rastreando historias de vida de personas que padecen ésta patología, he podido darme cuenta de que en su infancia, y ya de niños casi jóvenes cuando mostraban ésta tendencia a mentir, a agrandar la realidad, a dibujarla fantásticamente, si bien la familia podía darse cuenta de esto, no alcanzaba a darse cuenta del error de no corregir, de no hacer ver lo negativo de ésta conducta, a la cual se tomaba como un juego, como algo que luego cuando creciera se modificaría sólo. Pero ese es un error, pues cuando adultos si no se han aplicado normas claras sobre el comportamiento, cuando no se ha mostrado en cuanto a lo moral, a lo ético lo dañino de esa conducta, entonces ése adulto del mañana que no recibe cuando niño reglas claras en cuanto a su comportamiento de adulto, habrá un “permiso” para desarrollar luego ésta conducta.

Entonces y ya para ir terminando, se debe tener presente que sin tratamiento, no hay posible modificación de la patología.

Como son las fantasías las que tienen prevalencia a los hechos reales en su vida, siempre va a tratar de adaptar la realidad a su frondosa imaginación.

El mitómano es un fabulador, fabula y vive su fábula en forma activa en su mundo. Cree lo que fantasea, y les hace creer a quienes lo escuchan su fábula en la cual puede ser un personaje inventado en ese momento y lo hace tan bien, que quienes lo escuchan le creen.

El patrón de conducta del mitómano lo establece su imaginación, su fantasía.
Si bien es una patología psíquica, ésta con tratamiento psicológico puede modificar, y llagar a la cura pues aplicando las metodologías que se aplican a quienes padecen de desordenes en el control de los impulsos, como la tricotilomanía, cleptomanía, juego patológico, etc., se trata de revertir patrones de conducta, modificarlos y cambiarlos por otros.

En mi consultorio aplico la metodología de la terapia cognitivo conductual, la terapia gestalt y estas siempre acompañadas por la hipnosis clínica.

Lic. CRISTINA HEINZMANN
Psicóloga Clínica – Hipnólogo Clínico
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