
El o la paciente TOC es alguien que sufre un trastorno en el orden de la ansiedad, que está
determinado por las obsesiones y compulsiones que su trastorno le produce. Éstas están de
tal manera determinando y condicionando su vida que no son pocas las veces que cuando se
presentan al tratamiento conmigo dicen frases como “vengo porque quiero tener una vida
propia”-Paola 24 años- “estoy tan confundido, tengo tal bola en mi cabeza, que realmente no
sé para donde ir, creo que me voy a volver loco” –Carlos 33 años-.
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Generalmente la patología comienza en la adolescencia, pero hay innumerables casos en que
puede el paciente recordar rituales o compulsiones que ya estaban instalados en la infancia
(Alicia, paciente de 38 años recuerda juegos en los que claramente se pueden reconocer
rituales obsesivos teniendo ella no más de 6 años. Carlos mientras tanto refiere los
primeros pensamientos de contexto sexual y desde su pubertad pero más precisamente desde los
12, 13 años en los que si bien se identificaba claramente con su heterosexualidad, sus
pensamientos estaban relacionados con el temor de ser homosexual. Mientras que Paola no
logra discriminar sino hasta sus 16 años sus pensamientos obsesivos.
Paola cuando inicia conmigo el tratamiento ha pasado por muchos terapeutas, psiquiatras, y
todo tipo de especialistas en el orden de las terapias alternativas, cuando alguien le
orienta a que venga a verme. Cuando viene por primera vez a mi consultorio, durante el año
2006 tiene 146 rituales. Permanece en tratamiento hasta comienzos de 2009 con muy pocos
rituales, pero habiendo aprendido a modificar su mecanismo de pensamiento, de modo que
cuando un nuevo ritual “yo me doy cuenta Dra. (Nunca logró llamarme Licenciada o Cristina, a
pesar de que tenía plena conciencia de que esa es mi Especialidad) que cuando un ritual deja
de ser, al tiempo hay uno nuevo que quiere aparecer, entonces ahí hago los ejercicios y no
vuelven.
Es decir Paola aprendió a manejar su ansiedad, y el mecanismo de su pensamiento, a
tranquilizarse, los ejercicios para modificar y eliminar los rituales y fundamentalmente a
darse cuenta que la llave maestra estaba en que si se apoyaba en la tranquilidad de saber
que ese es un aprendizaje adquirido que está para utilizarlo, al querer alguno de los
pensamientos TOC nuevamente colocarse en actividad, ella con la tranquilidad que había
adquirido, con el conocimiento de manejo de ese aprendizaje adquirido no reaccionará con
desesperación, con pena o con la sensación de que su pensamiento es una entidad que la
maneja, sino todo lo contrario, ahora tiene pleno control y sabe que su pensamiento es
manejado por ella, y de ese modo aplica cada vez en cada día de su vida los ejercicios de
relajación, respiración, psicoimaginación, desensibilización, y muchos otros ejercicios que
fue aprendiendo durante la terapia psicológica que le han permitido conectarse con su
cuerpo, con su emoción, con las distintas actividades que desarrolla, con sus afectos, con
sus sueños y deseos: porque al venir a tratamiento todo esto le estaba vedado, porque el
mecanismo automático de sus pensamientos obsesivos, la automatización, obsesión y rituales
que éstos exigían le ocupaban todas las horas del día y de su vida en completud. Realmente
fue penoso para mí ver de qué modo todas sus horas, todos sus días, toda su vida joven y
plena eran ocupadas “estaba literalmente tomada por su TOC”.
Porque lo que caracteriza a éste trastorno de ansiedad es que por el modo en que se
manifiesta en la persona, tanto en sus pensamientos como en las compulsiones y rituales toda
su vida es afectada tanto en su vida rutinaria, en su vida social, en su trabajo, en su
estudio, en las interrelaciones etc. En mi experiencia clínica no he notado diferencias en
cuanto a número en los diferentes géneros, porque he recibido y recibo tanto a hombres como
a mujeres. Y como decía previamente se puede rastrear su nacimiento ya en la infancia, pero
es en la adolescencia y juventud en que se manifiesta ya como un cuadro, como un trastorno.
Las obsesiones son pensamientos que sistemáticamente se manifiestan, y persisten sin que la
persona pueda hacer nada para evitarlos, y es precisamente como modo de ponerle fin que
aparecen los rituales, que vendrían a calmar la ansiedad y el sufrimiento que éstos
pensamientos recurrentes al presentarse producen en la persona, ésta ansiedad se mitiga, se
calma con el ritual; pero luego de éste aparece otra vez el pensamiento obsesivo, nuevamente
el ritual y así en forma sistemática, e infinita.
Otro paciente Mauricio, quien abandonó el tratamiento lamentablemente, porque no pudo lograr
aquello que siempre en la primera consulta les digo a todos quienes sufren de TOC y es que
el único modo de vencer a su enfermedad es con el tratamiento, tan sistemático como son los
síntomas de su enfermedad, tan persistente deberá ser en la asistencia y cumplimiento del
tratamiento como de hacer toda la ejercitación que aprende en el consultorio pero que luego
deberá repetir en su casa, en todo momento posible, porque es el único modo de derrotar a su
enfermedad; ya que ésta ha ido tomando su vida, sus proyectos, sus anhelos y aspiraciones,
su manifestación afectiva y familiar de modo que generalmente, no en todos los casos hasta
se han privado de tener una vida propia, de formar su familia, de ocupar los distintos roles
que nos exige la vida para vivirla en forma plena. Porque el mundo que le permite vivir su
TOC es un mundo privado e íntimo que les aleja, les aparta, les inhibe y les lleva a vivir
una vida que generalmente ni siquiera los más íntimos saben, pero que al no contar, al no
hacer partícipe de su sufrimiento a sus allegados, éstos incluso tienen una idea
distorsionada e incomprensiva del modo en que ven se manifiesta en su vida, o más
exactamente no se manifiesta, sino que como es tal su sufrimiento y es tal la energía que
debe poner en cada uno de sus actos obligados como por ejemplo su actividad laboral,
entonces va disminuyendo también los mismos a la mínima expresión, porque al realizar esa
tal o cual tarea obligatoria está también luchando con sus pensamientos, obsesiones y
rituales para que éstos le permitan realizarla, y es tal la energía que pone en el intento
frustrado, que esto le lleva a sólo realizar aquello que de ninguna manera puede evitar, tal
como es el trabajo.
De modo que como dije previamente en esa primera entrevista cuando ingresan al tratamiento
les muestro porqué deben persistir en la psicoterapia si quieren tener y vivir una vida
propia y plena; y uno de los primeros pasos es tomar conciencia de lo que es su vida en ese
momento, pues generalmente están imbuidos y absorbidos en el sufrimiento concreto que la
lucha intestina sobre su mecanismo de pensamiento y la posibilidad imposible de evitarlo le
lleva. El paciente debe aprender que en un momento del tratamiento, de la terapia
psicológica se producirán en él los mecanismos de resistencia al mismo, manifestándose en
ese momento como estados de ansiedad, de evitación, en donde se sentirá sumamente ansioso,
frustrado, donde se permitirá exigir los cambios ya, donde habrá olvidado su estado previo
al del momento del tratamiento, pues al haber ido avanzando y mejorando éste recuerdo ya por
ventura no estará y es en ese preciso instante que necesitará de su voluntad para persistir
en el tratamiento, y seguir avanzando hacia el éxito total del mismo.
Esa es mi intención al mostrarle un plano de lo que es su vida en el presente, de las
limitaciones, de los modos en que no se está proyectando por ejemplo a una vida plena, sino
que su patología se lo impide, hace que tome contacto con sus limitaciones, con sus
imposibilidades, pero también con aquello que en éste presente no se proyecta, pero que si
derrota a la enfermedad podrá lograr pues hasta ahora no le ha sido posible la simple
aceptación de que otra vida, otro proyecto de vida y existencia es posible.
Aprendiendo esto, en segundo lugar se permite también la exigencia de la lucha, que aunque
es larga, si persiste sabe aquí, en ésta primera entrevista porque yo se lo hago conocer,
que el tratamiento es posible, la mejora en su calidad de vida es posible, y también es
posible que así como se exigía diariamente e inútilmente el derrotar a los mecanismos del
TOC, ahora comienza un camino acompañado por su terapeuta, que la luz al final del túnel
puede verla, pero que es posible sólo con una autoexigencia que en un primer momento deberá
ser necesaria y es cuando la ansiedad le juegue la mala pasada de exigirle los resultados
ya, y es en ese momento en que deberá aceptar que el tiempo es necesario y es el único que
posibilita dentro del proceso terapéutico el cambio, la modificación y por ende la mejora en
primer momento y luego la cura.
Si persiste en el tratamiento, si hace el tiempo suficiente
la psicoterapia, esto será posible.
Con mis años de experiencia clínica con la aplicación dentro de la terapia psicológica de la
Hipnosis Terapéutica, ya he formado mi propio método de trabajo. Mi método de trabajo me
permite saber que para el tratamiento y la cura del TOC hacen falta distintas técnicas. Yo
tomo generalmente de la metodología cognitivo. Conductual la desensibilización sistemática,
la exposición, distintos ejercicios de psicoimaginación que toman también éstas técnicas y
otras técnicas y ejercicios que me hacen posicionarme en una ejercitación ecléctica y
heurística de la profesión, pues los he ido creando durante mi experiencia clínica porque
compruebo que resultan.
La Hipnosis Terapéutica no es un efecto sugestivo, tampoco es que la persona se duerme pues
durante la sesión de hipnosis el paciente alcanza una concentración enfocada o una supra
concentración, teniendo total contacto con cada uno de los sentidos y de las emociones, así
como de la memoria; pudiendo acudir a cada uno de éstos en el momento deseado durante la
sesión.
Durante la sesión de hipnosis y producto de ésta técnica es que el terapeuta guía
al paciente para que éste se valga de otras técnicas que son las que aportan las
metodologías terapéuticas de las que el terapeuta echa mano y al haber alcanzado el estado
hipnótico hace posible la modificación que se busca para que el paciente logre así ir
modificando la patología que es lo que ha hecho que esté en tratamiento en éste momento.
Porque producto del estado que se alcanza luego de una relajación profunda, aplicada la
técnica de la hipnosis, esto permite al paciente adquirir un conocimiento, un aprendizaje,
un cambio de conducta, la modificación de un mecanismo de pensamiento, todos éstos
resultados que de no estar en el estado que permite la hipnosis sería mucho más largo aún el
proceso de la psicoterapia.
El paciente una vez que ha alcanzado el estado de hipnosis, va
a poder con el uso de la psicoimaginación lograr fácilmente el estado de disociación que le
permitirá situarse como observador y observado: ésta es la llave maestra que le va a
permitir con la guía eficiente y muy entrenada del psicoterapeuta hipnólogo clínico ir
haciendo los cambios necesarios para así ganarle en tiempos relativamente cortos en salud a
la enfermedad.
El paciente debe saber que el camino de la psicoterapia es un camino lento, lleno de
obstáculos, sinsabores, y también mesetas que lo conducirán a un resultado exitoso que le va
a permitir vivir una vida plena, con los logros que en otro momento de su vida, antes y con
el pleno condicionamiento que le producían los síntomas del TOC no le era ni tan siquiera
posible de avizorar lo que conseguiría en su vida.
Pero es un camino que únicamente él/ella pueden transitar con el acompañamiento y guía del profesional psicoterapeuta.
Lic.Cristina Heinzmann
Psicóloga-Terapeuta
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