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Motivación en la Actividad Diaria

susana-avella-motivacion1MOTIVACIÓN EN EL TRABAJO:  ¿Que hacer para que esté presente? La motivación es energía, es pasión, es entusiasmo.  Cuántas cosas podemos hacer si estamos motivados!  ¿Qué determina que no lo estemos? Muchas situaciones, circunstancias, hechos de la vida y la mayoría de las veces porque la persona está pasando por un mal momento, o porque no es positiva, o porque está desganada, o porque está estresada, deprimida, etc.etc.

Es muy común tanto en los cursos que brindo, y también en mi consultorio que frecuentemente se me hable o consulte acerca de la “motivación”,  del estar motivado/a acerca de tal o cual tarea, función, proyecto, etc.

También es común que exista la falsa creencia de que sólo a algunas personas les es posible motivarse o que el “sentir motivación” forma parte de la personalidad y se lo tiene o no;  por ello se cree que en estas personas forma parte de su proyecto o diario vivir.

Por suerte no es así, si las personas se ocupan y trabajan en ello es posible lograr motivación, sentir motivación aunque ésta no haya formado parte de su modo de ser, de su natural y reconocido para sí modo cotidiano de ser.

El ser una persona con motivación, el que éste sentimiento, emoción, energía, tendencia y pasión forme parte de su diario vivir y acompañe desde el comienzo en forma de entusiasmo por tal o cual tarea o proyecto forma parte de un modo de ser y se mantiene si se trabaja en ello, como así también se puede lograr si la persona siente o no reconoce haber sentido estar motivado en algún otro momento de su vida, (pongo especial énfasis en lo que digo de “no reconoce” pues siempre en la vida las personas han sentido tal motivación, o entusiasmo, o energía hacia tal o cual acción, sucede que no se la recuerda).

Hay personas que nos parecen “son así: siempre están motivados o casi siempre” éstas personas en algún momento de su vida sintieron que si ponían su empeño y energía para todo proyecto tal como sucedió en una determinada situación en que sintieron que ese impulso fue determinante para la consecución del logro obtenido, al darse cuenta de que tal entusiasmo en el proyecto deseado, si éste persistió hasta la consecución del mismo, fue éste modo de comprometerse con la tarea hasta el logro lo que marcó la diferencia en el éxito final.

La motivación consiste en ponerle energía positiva a un proyecto y persistir en ello hasta su logro. Indudablemente que luego de los días de haber iniciado la empresa y con entusiasmo puede ocurrir que el entusiasmo decrezca, que la ansiedad supere al entusiasmo y que si no se ha logrado lo esperado y en el tiempo creíble, no sólo no habrá motivación sino que un sentimiento negativo y derrotista puede aparecer.

Por eso es interesante tomar en cuenta que la motivación para tal o cual proyecto no debe formar parte del proyecto en sí, sino de la propia personalidad y modo de ser de la persona de modo que a todo y en todo lo que forma parte de su vida le vista de entusiasmo.

¿Y es posible esto?
Es una pregunta común en los cursos que brindo, pues claro que sí, si trabajamos en ello, si modificamos esa parte de la personalidad que nos lleva a sentirnos o demasiado ansiosos por tal o cual logro y que si no se da en los términos y tiempos esperados nos lleva a sentir una sensación de derrota:  la persona de la que hablo aquí es una persona desmotivada, o que no se siente motivada en forma subjetiva, que siente esa sensación de derrota y ahí mismo ya abandona el proyecto y lo dirige hacia otra meta, y tampoco se tiñe de entusiasmo y motivación para ésta, sino que lo hace por inercia tal vez, por obligación, por costumbre pero no siente esa energía que quien tiene motivación siente y tiñe en todas y cada una de las acciones, proyectos y planes en los cuales se embarca.

Porque como dije previamente el sentirse motivado o desmotivado (sin motivación) forma parte de la personalidad del individuo, y ésta se forma del bagaje que trae consigo de su formación familiar, cultural, social, situaciones vividas, personas de mayor o menor influencia, tipo de carácter, etc.

Entonces llegamos aquí a un punto en el que puedo decir que la persona puede aprender a motivarse, y a persistir en ello siendo una persona que le transmite motivación a su vida en todo lo que sea necesario.  La motivación de una persona difiere de lo que a otra le motiva, pero no difiere la sensación y el impulso que a la persona le confiere el tener motivación hacia algo que siente como importante y que si se muestra motivado hacia ello esto le marcará diferencia en cuanto a los resultados y en cuanto a cómo se siente cuando el éxito producto de estar motivado se logre.

Cuando previamente hablé de trabajar para ello, me refiero a que así como las personas sienten la influencia de muchos factores (personas, vivencias, etc.) en su vida y que a pesar de ello algunas pueden sentir la motivación necesaria para la obtención del éxito y el logro buscados, otras no sienten lo mismo y esto marca la diferencia ya que su impulso no es el mismo, y tampoco se sienten felices producto de la sensación de no sentirse motivados para lo que sea que ocupe su interés.

Ésta persona que no siente ese impulso que le lleva a sentir la motivación, ya sea en su trabajo, estudios, profesión, tarea cotidiana etc., puede modificar en éste punto su personalidad y a partir de ahí verá que ésta marca otro rumbo, que su temperamento y estado anímico ha cambiado y que su sentimiento y sentido de la felicidad ha llegado para estar en su vida.  Y una vez logrado éste cambio al sentirse con motivación, sentirá una mucho menor carga o ninguna de hacer lo que desea, no lo sentirá como un esfuerzo, sino que se embarcará en ella con deseos, ganas, y con la ilusión del éxito que le permitirá lograr los triunfos que hasta ese momento veía sólo restringidos a otras personas, pues sentía que éstas podían naturalmente obtener  aquello que para sí sentía como imposible o muy difícil de concretar y lograr.

Convengamos que aquí estoy hablando de que la persona no se siente motivada hacia algo por lo que siente interés, es decir quiere sentirse predispuesta, le interesaría sentirse con esa particular energía hacia algo que forma parte de su espectro de intereses, pero no siente la motivación sino que todo lo contrario, se siente inhibida de ese sentir particular que le da un tinte y una emocionalidad particular y enérgica hacia el logro de tal fin.

Entonces continuando con la respuesta a la pregunta ¿es posible estar motivado? ¿Es posible sentir ese particular modo de estar interesado y la energía que lo lleva al logro del fin buscado? ¿Es posible lograr esto en sí o sólo está destinado ese sentir en unos pocos y al resto sólo le queda el observar aquello como algo sólo posible para unos elegidos?

De ninguna manera, el sentir la motivación, el sentirse motivado hacia tal o cual acción o hecho o intención depende de cada persona y cada quien puede lograr para sí ésa forma, esa energía, estar motivado para cualquier meta o disposición que tenga.

Sólo debe permitirse sentirlo, debe creer que puede, y fundamentalmente erradicar de su modo, de su forma, de su particular visión de la vida todos aquellos condicionantes que en negativo le llevan a sentir todo lo contrario, a desanimarse, a no sentir la energía condicionadora y predisponedora al éxito y al logro perseguido; como dije previamente es muy común que quienes asisten a seminarios, a cursos, a charlas se vayan del encuentro sumamente motivados y sintiendo que para sí sólo está destinado el éxito, y al cabo de un corto tiempo sienten que ya vuelven a ser los mismos, que el desánimo se ha apoderado de ellos y en otros que las ideas y preconceptos derrotistas se ha apoderado nuevamente de su vida.

Porque de lo que se trata cuando hablo y digo de que “hay que trabajar” para lograr la motivación en su persona, es de que el cambio debe ser desde el interior y hacia el exterior.  Que debe modificar su modo, aquel aspecto de la personalidad que es lo que obtura y no le permite sentirse poseedor de ese entusiasmo tan enriquecedor, se debe modificar también aquellos pensamientos derrotistas y que por quizás años le han acompañado y que le llevan a creer firmemente en los mismos, y a dudar de todo posible cambio en lo positivo, en sus fuerzas y en las posibilidades que permite un genuino entusiasmo, al cual sólo la propia persona con su modo negativo y derrotista se puede oponer y ganar la batalla.

Ahora algo muy importante, y me repito en esto, si bien todos podemos tener motivación, y ésta ser la que necesitamos para alcanzar los logros, éxitos y metas, es menester tener la idea clara que para ello si no está en la persona con la suficiente intensidad o no da atisbos de estar en su vida, en su modo de ser, cuando hablo de trabajar en ello estoy diciendo que diariamente y cotidianamente se debe hacer un trabajo psíquico para lograr ese cambio interno, ese modo de ser que impide estar motivados, al hacerlo diario y cotidiano se le está ganando a aquello en el modo de ser que hasta hoy lo impide.

Si decimos que diariamente nos la persona se debe enfocar y “trabajar” en ello.  Cuando se ha hecho esto cotidiano, el cambio se produce y de forma permanente.

En algún párrafo anterior mencioné la palabra energía, y es eso, la motivación es esa energía, esa fuerza, ese interés intenso que le damos a aquello que nos interesa.  La motivación es pasión, es sentir positivismo hacia el logro, es ponerle la suficiente voluntad y fuerza hasta que lo deseado se produzca, hasta que lleguemos a concretar, hasta que logremos lo que deseamos.

Si trabajamos en ello, si nos acostumbramos aunque sintamos que aquello que perseguimos se vuelve monótono, que perdemos el interés pero a pesar de ello nos conectamos con nuestra férrea voluntad de sentirnos motivados conectándonos con lo que nos produce entusiasmo y nos aferramos a él, veremos que al cabo del tiempo hemos cambiado en nuestra personalidad aquello que antes nos lo impedía.

Una vez logrado esto, trabajar permanentemente aunque sintamos que ya hemos logrado un cambio, no olvidar que diariamente debemos exigirnos a sentir la motivación, ese sentimiento, esa emoción, esa fuerza que mueve y nos mueve, nos conmueve y nos permite una diferencia en cuanto al modo en que todo aquello que nos propongamos en la vida se brinde de una manera mejor, y con ello la sensación de poder, de que nos es posible a nosotros también estará con nosotros a cada paso.

Lic.Cristina Heinzmann
Psicóloga-Terapeuta
Centro Psicológico Compartir
Psicoterapia en Línea
www.centrocompartir.org

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