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Ansiedad TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada)

ansiedadLa ansiedad, junto a la depresión creo que son las patologías más frecuentes en la consulta, al menos en mi experiencia profesional clínica.  Y si bien la ansiedad es normal y necesaria hasta un punto en que le sirve a las personas como modo de reacción ante una situación que puede ser la de peligro, y también ante la necesidad de imprimirle un mayor aceleramiento a tal o cual actividad porque es necesario para que podamos alcanzar el logro esperado; ocurre que hay personas a las cuales la ansiedad se ha instalado en su forma de ser, como un aceleramiento permanente y que no responde a tal o cual motivo o peligro, sino que su intensidad es alta, y está presente tanto en las manifestaciones de tipo visceral tales como nudo en el estómago, cólicos, opresión en el pecho, palpitaciones, taquicardia; y también se muestra con compromiso en el sistema motor tales como tensión, inquietud, inhibición, agitación, entre otras formas de exteriorizar el modo ansiógeno de ser.

Éstos síntomas son fácilmente observados por los demás(los motores) es muy común en la primera consulta observar como la persona mueve y golpea con sus dedos la silla, o su propio cuerpo a modo de golpeteos; o mueve los pies una y otra vez, o las piernas a las cuales les da un movimiento como de temblor y otros también.  Se cruza de brazos una y otra vez, cierra y abre los puños, entrelaza los dedos de ambas manos, etc.  En cuanto a los síntomas viscerales los podemos observar en el modo en que modula el habla y le tiembla la voz, se le seca la boca al hablar, se agita, etc.  También es posible darnos cuenta del rubor en sus mejillas, de la transpiración de sus manos, a otras manifestaciones endócrinas como la abundante transpiración de sus axilas y el intenso olor que despide, en la medida en que su ansiedad se intensifica, etc.

De modo que ésta manifestación de la ansiedad que desde el punto de vista evolutivo responde a un sistema de alarma(arousal)que sirve al sujeto humano para activar su sistema de alerta y anticiparse a los peligros y amenazas sobre su vida; cuando se ha instalado de un modo patológico es porque no responde a alerta y/o peligro ninguno, sino que se produce su activación innecesariamente y porque están siendo activados por la propia mente del individuo en sí, en forma patológica.

Tenemos así que desde el SNC se envían señales ante una situación que genera ansiedad, por miedo o temor concreto hacia algo o alguien, pero que se manifiesta en forma desproporcionada en cuanto a intensidad, es una sobrerreacción.  Ahí tenemos el fenómeno o el cuadro ansiógeno, que se dispara en forma automática en el individuo y que éste no puede controlar o menguar.

En la crisis de pánico, esta ansiedad que siente la persona es de una agudeza lo suficiente alta como para diagnosticarla precisamente porque se produce en un momento o situación tan intensos que el monto de ansiedad es tal que la persona siente un temor que se manifiesta con el compromiso orgánico de su respiración agitada, con la forma intensa en que palpita su corazón, en la abundante sudoración, en el modo en que tiembla, y sumados a éstos síntomas la persona se siente inestable tanto física como mentalmente.  Todos éstos síntomas conjuntamente le dan a la persona al momento de ésta crisis de pánico la sensación de desconocerse a sí mismo/a, pues es tan intenso éste malestar conjunto que se siente extraño, se desconoce, tiene terror de perder el control, siendo esta sensación relacionada con perder la cordura, como así también la intensidad de sus palpitaciones y la opresión en el pecho hace que tema morir en ese momento.

Estamos aquí ante una crisis de pánico, y es el modo más intenso y agudo en que se manifiesta la ansiedad en forma patológica en la persona.

Pero tenemos que generalmente, es decir más comúnmente la ansiedad si bien se manifiesta y daña a la persona en todos los ámbitos de la vida, es mayor el número en cuanto a cantidad de personas que la padecen como patología pero en forma generalizada, sin fobias específicas y sin trastorno de pánico.  Es de este modo que se manifiesta en todos los ámbitos de su vida, llevándola a que se sienta con insatisfacción y en un descontrol de su cuerpo y de su emoción, hasta niveles en los cuales de algún modo debe y tiene que tomar en cuenta éstos síntomas molestos que han ido ocupando su vida y le han ido restando espontaneidad, relajación, tranquilidad, buen estado de ánimo, hay ciclotimia es decir por momentos se siente bien y en otros “de la nada y sin ningún motivo aparente” se siente mal, triste, mal humorado, con displacer, irascible, con una alteración emocional y física en su cuerpo, por todo ello siente que no es una persona feliz.

En muchas ocasiones encontramos que quienes padecen de ansiedad en forma crónica, tienen enmascarada además una depresión que eleva en más los síntomas ansiógenos, y el malestar es superior para la persona, porque por ejemplo si quien padece de ansiedad, siente temor ante tal o cual inicio de un proyecto que tiene o debe poner en práctica, la depresión va a incidir en gran medida en los sentimientos y pensamientos negativos acerca del éxito del proyecto, si éste no se pone en práctica o puesto en marca no tiene éxito o el resultado no es tan pronto como se imagina, serán los sentimientos y emociones mucho más negativos si la persona además padece de depresión.  Siendo éstos síntomas, los ansiógenos y los depresivos que se suman y potencian llevando a la persona a que se sienta tan mal que llega en casos a tener pensamientos suicidas, y en otros se producen los concretos intentos de suicidio.

Cuando producto de la ansiedad también el estrés se hace presente en la persona, en respuesta a las presiones que ésta siente ante tal o cual tarea, situación, encargo o autoexigencia, ambos se superponen y es que la ansiedad se manifiesta como  la presión que siente la persona de desarrollar tal emprendimiento o lo que sea la exigencia concreta, que por cierto sobredimensiona porque no le puede poner coto o discriminar que es lo posible de realizar y que es necesario no al menos por ahora realizar o cumplir(aparece el estrés).

Son entidades psicopáticas que se superponen y se potencian, haciendo que la persona se sienta presa de éste malestar y cada vez sea mayor la forma en que éstos le van inhabilitando en la vida, en todos los ámbitos en los cuales se desempeña y desarrolla su actividad y diferentes los roles que le tocan desempeñar.

Por eso es tan importante que la persona consulte, pues mientras mayor sea el tiempo en que la ansiedad ha tomado posesión en la vida psíquica y emocional de la persona, mayor va a ser el daño y la consecuencias que deberá sufrir.  Uno de los mayores obstáculos con los cuales se va a encontrar es en la dificultad que ofrece el poder diagnosticar que está padeciendo de un trastorno de ansiedad, pues está tan diseminada en todos los ámbitos de la vida, en la personalidad, y en su cuerpo que se manifiesta enmascarada y de ahí lo difícil de saber de qué es lo que se trata lo que está enfermando a la persona y además para poder indicar el tratamiento correcto cuando ésta se ha instalado en forma crónica.  Ahí es muy difícil el recuperar a la persona en todas sus potencialidades, se puede pero lleva tiempo y esfuerzo lograrlo.

Hablamos entonces y nos ocupamos aquí del TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada)en el que lo que siente fundamentalmente la persona es ansiedad en forma amplia y difusa, aunque intensa pero no orientada hacia tal o cual situación, lugar  u objeto fóbico, sino que la persona la percibe en distintos aspectos de su vida, de su actividad, de su persona, de su cuerpo, pero de una manera como dije anteriormente instalada y presente, pero no de un modo crítico y en forma de crisis, sino que más bien la persona que padece el trastorno siente que su vida, su modo, su persona, su actividad, su rendimiento, etc. ha cambiado.  Ésta presencia de la ansiedad para que se trate de un cuadro, de un trastorno debe estar por lo menos por el tiempo de 6 meses, y estar durante gran parte del día presente en su vida y actividades, alterando también su buen dormir, por lo que es muy común el insomnio.

Federico Andrés:  Paciente de 42 años que se presenta a la consulta.  Ha solicitado el turno su esposa, y a la pregunta acerca de la problemática que padece la respuesta de ella es que desde hace ya un par de años se ha tornado una persona bastante irascible, inconforme, insatisfecha, triste, ansiosa y que no disfruta de lo que otrora le hiciera feliz.  Y como esto se ha extendido a toda la familia en cuanto al modo en que sus cambios ahora los padecen todos en sus manifestaciones ciclotímicas y de cambio de carácter es que ella le ha pedido que se trate conmigo.  Él acepta y dice que “como está tan atareado en el día de hoy, su esposa le solicite el turno” y ella lo hace.

Cuando se presenta a esa primera entrevista, le digo que es muy común que cuando la solicitud del turno la solicita un familiar, luego la persona suele faltar a esa primera sesión, a lo que me responde que no, porque él sabe que su malestar si bien afecta a todo quien le rodea y que no sólo se ha extendido a su casa y afectos, tal como dijera su esposa.  Él siente que es en todo momento y lugar que no se siente bien, que se siente alterado, ansioso y disconforme con todo, habiendo notado que nada es bueno, que nada le llega ni llena, por lo que cuando la esposa le propone buscar un especialista, lo acepta de muy buen grado ya que no ve otra salida, porque si bien ha recurrido a su médico y ante su pedido éste a accedido a medicarlo, siente que si bien su sueño es mejor, sigue con una alteración permanente que no le permite vivir y sentirse bien.  Añora una época “de plenitud” en la cual se sentía muy bien, y quisiera volver a sentir ahora lo mismo, es lo que me expresa en ese primer encuentro.

Si bien Federico es un hombre de buen talante, con un físico bien proporcionado, gestos y modales agradables, como así una buena figura.  Tanto su porte, su andar, y su mirada huidiza lo muestran como un sujeto que está sufriendo, inhibido, temeroso, y que dice con palabras y gestos que “estoy en su consultorio buscando una ayuda para vivir de un modo diferente, porque evidentemente en el hoy no me siento ni feliz, ni seguro de mí y lo que antes para mí era fácil, ahora estoy dudando siempre de mi capacidad, pensando y repensando hasta tomar una decisión o encarar un proyecto, y el temor y la duda se han apoderado de mí en todo momento”.

Federico me cuenta que no sabe cuándo ni tampoco porqué comenzó a sentir que su nivel de agitación y de temor ante cada proyecto a llevar a cabo en su empresa lo superaban, al comienzo le dio la explicación que se trataba de un malestar pasajero, o que lo que había comido no le cayó bien, o que tal vez el clima, o la preocupación por su casa, o, o, o; pero un buen día pudo darse cuenta que su malestar no sólo seguía, sino que le impedía cada vez más cosas.

Porque por un lado mientras se embarcaba entusiastamente y ansiosamente en los proyectos y programas elaborados y metas, ni bien los ponía en práctica no le era posible esperar el resultado, y siempre la respuesta en cuanto al éxito le daba un malestar tan intenso a pesar de que se daba cuenta que debía esperar un poco más para ver los resultados; pero no podía, al punto tal que al breve tiempo de ponerlo en práctica, si el éxito no era ahí nomás, se producía en él un tal desánimo, que ya no quería saber nada con el proyecto, y si éste continuaba no era por él sino por las demás personas que formaban parte del mismo, ya que por sí lo botaba y daba totalmente marcha atrás sin más tal  la insatisfacción que le producía su malogrado éxito inmediato; tal lo que su trastorno le llevaba a sentir.

En su vida Federico desde que se levantaba ya sentía que no era posible para él ya ni siquiera el hacer una programación de la jornada, ya que se sentía atrapado por ese malestar permanente que le impedía centrarse en sus pensamientos, y éstos por completo se disparaban y obsesivamente le iban diciendo a cada situación, acción o actividad, tal o cual adelantamiento al mismo pero desde un tinte totalmente derrotista y como respuesta a esto Federico hacía todo tal como se esperaba de él, pero sentía que por inercia lo hacía, ya que había en ese momento de su vida perdido la alegría que sintiera otrora ante las mismas actividades, el equilibrio que sentía antes ya no le era posible sentir, y sus conversaciones también habían cambiado ya que permanentemente sus pensamientos se le estaban anteponiendo a cualquier idea de forma que él notaba que los demás habían dejado de sentir interés en su charla y él por cierto también sentía un poco de vergüenza por el modo en que había cambiado en éste aspecto y para mal.

En cuanto a su carácter también había cambiado, se sentía irascible, sentía que no tenía paciencia para nada y para nadie.

Esto tanto en su propia casa con sus hijos y demás familiares, y también en su empresa, en la cual por sus arranques de mal humor, sentía que había perdido liderazgo, y que no era respetado como antes lo fue su padre y también como antes y luego de que su padre falleciera al tomar él la empresa en sus manos, si le fue posible liderar y manejarla bien y del modo que todos tanto familiares como empleados esperaban, pero desde hacía un tiempo no le era posible y a pesar de que se daba cuenta perfectamente que era desproporcionado el modo en que por momentos sus cambios notables y rápidos de ánimo, como así también las reacciones ante un error de alguno de sus subalternos eran exageradas, también sentía que no podía ejercer el control de sí mismo, y se dejaba llevar por su malestar, al punto tal que sin saber porqué generalmente cuando se enojaba y conscientemente podía darse cuenta que el motivo no era tan grave, su intenso malestar, se mantenía por varios días, en los cuales el nivel de ansiedad aumentaba, y por cierto esto se manifestaba en su ira y en la forma en que se descargaba con los demás.

Es decir Federico cuando comienza el tratamiento siente claramente que su vida se le ha escapado de control y necesita por todos los medios tomar el mando de ella.

Como ya saben ustedes mi forma de trabajo es con la aplicación de la hipnosis terapéutica, un método que he ido elaborando a lo largo de mi experiencia clínica y que es una síntesis de las distintas técnicas que hay en la hipnosis y además con los elementos de la metodología Cognitivo. Conductual y la Gestalt, como así también el EMDR y también ciertos elementos que tomo del psicoanálisis.

En primer lugar era necesario reducir el intenso y permanente nivel de ansiedad que sentía Federico y para ello le proporcioné técnicas que aprendió en mi consultorio pero que fue repitiendo diariamente hasta que pudo volver a conectarse con su cuerpo, y con el manejo de éste en el sentido de la relajación, y de la respiración.
Una vez logrado esto, fuimos avanzando en la psicoterapia, el nivel de ansiedad había disminuido considerablemente y nos abocamos a trabajar terapéuticamente sobre todo aquello en que tal cronicidad de la ansiedad había afectado en su vida tanto en la relación con los demás, como en su propio control y manejo de sí y de sus emociones y estados de ánimos.

Fuimos trabajando ello hasta que pudo comenzar a cambiar en todos los aspectos de su vida, tanto en los afectivos, emocionales, en su interrelación con los demás, en el modo de ejercer el liderazgo, en su autoaprecio, en su autocontrol, por ende aumentó su autoestima, pudo recuperar sus fortalezas, y pudo avanzar en todos los  aspectos de su vida en los que cuando comienza el tratamiento sentía que había perdido el control y había retrocedido en grado sumo, que si no hubiera sido por la ansiedad y el nivel de cronicidad de la misma, pudiera haber sido en ese momento uno más de los empresarios exitosísimos que en el mundo hay.

Los objetivos terapéuticos que se logrados fueron:
Reducir en primer lugar la frecuencia, intensidad y la duración de la manifestación ansiógena(automática), esto se redujo ya en forma considerable en las primeras semanas del tratamiento, al punto tal que fue tan significativo el cambio que en la 4ª. Sesión me dijo al comienzo de la misma Federico “siento que he vuelto a tomar el control de mi cuerpo ahora”, muy emocionado por cierto.

Disminución hasta niveles tolerables de la sensación de abandono de la situación y consecuente conducta de huída de la misma, como así también de la intensa sensación de inhibición que ante distintas situaciones que le resultaban frustrantes sentía y por lo que procedía al abandono de la misma; al comienzo del tratamiento ésta sensación fue disminuyendo gradualmente, en el hoy ya no está presente en él.

Fue aprendiendo gradualmente al manejo de las situaciones, al afrontamiento de las mismas y al control y/o manejo de su nivel de ansiedad, esto lo fue incorporando como aprendizaje desde la primera sesión y fue lo que permitió el anclaje de todo el tratamiento y del éxito del mismo.  Pues al lograrlo le fue posible creer en la posibilidad de cura, ya que desde su interior, desde ese nuevo equilibrio que fue obteniendo, esto le dio confianza y seguridad en la continuidad y sostenimiento de la terapia hasta el alta.

Fue posible identificar y modificar lo que en su personalidad y producto de su historia de vida había hecho posible que se instalara en él éste TAG y que lo hizo vulnerable a padecer ésta patología.

Lic.Cristina Heinzmann
Psicóloga-Terapeuta
Centro Psicológico Compartir
Psicoterapia en Línea
www.centrocompartir.org

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